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Miller Armín Dussán Calderón

El Quimbo: Nuevo pronunciamiento de Miambiente

El Ministerio no cedió porque ya no había nada que ceder

 

Los medios locales de comunicación aparecieron este martes 25 de agosto, haciendo alharaca de la reciente Resolución 1628, expedida cuatro días atrás por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial en relación con el recurso de reposición que la empresa EMGESA había interpuesto contra la Licencia Ambiental concedida a su favor.

 

Dicen los titulares: “Ministerio de Ambiente no cede en exigencias a EMGESA para construcción de hidroeléctrica” (Caracol.com), “EMGESA, a cumplir requerimientos ambientales y sociales” (Diario del Huila), “El Quimbo aseguró la licencia ambiental” (La Nación).

No hay nada nuevo en la decisión administrativa 1628. Como era previsible y lo habíamos advertido, el Ministerio de Ambiente, que preside hoy día Carlos Costa, “realizó ajustes de obras, plazos y tiempos de entrega”,  “modificaciones que en ningún momento influyen en el cumplimiento de las obligaciones sociales, económicas y ambientales establecidas en la licencia”.

El Ministerio no cedió porque ya no había nada que ceder, todo ha sido entregado, regalado por un plato de lentejas que vienen a ser las pingues compensaciones y los laxos impuestos pagados como tasas retributivas, de donde seguirán abrevando los políticos corruptos que han gobernado y gobiernan este país.

El gobierno Uribe Vélez nos tiene acostumbrados a que nunca hace lo que dice ni dice lo que hace sino todo lo contario. Desinforman a la opinión pública los funcionarios del Ministerio de Ambiente en complicidad con los medios, porque la Resolución 1628, en la práctica concede beneficios extras a la multinacional EMGESA, como si regalar el Río Magdalena y  conceder a un extranjero el control del agua no fuera ya suficiente.

La estrategia de EMGESA, una vez concedida la licencia ambiental (Resolución 0899), es la de evadir el cumplimiento de las promesas que ha hecho a las comunidades y a los mandatarios locales y atenerse exclusivamente (y eso está por verse) a las obligaciones de ley. Además, flexibilizar los plazos para cumplir con los estudios que debieron hacerse como requisito previo a conceder la licencia ambiental.

EMGESA interpreta a su acomodo la ley colombiana. En este caso, se trata de una burla a lo “pactado” especialmente para las comunidades directamente afectadas que serán sometidas a la única opción de vender sus predios a EMGESA, de acuerdo con lo establecido en la Ley 99/93 y de negarse, serán expropiadas conforme a la Resolución 321 del 1 de septiembre de 2008 que declaró de utilidad pública todos los terrenos necesarios a favor de la transnacional privada.

Hasta ahora, lo que el Ministerio ha terminado aprobando son las imposiciones de EMGESA porque no existe ninguna garantía de exigibilidad legal para suspender la obra ante los desastrosos daños ambientales y al patrimonio de la nación y los incalculables costos materiales e inmateriales de nuestros ecosistemas, la producción alimentaria y los tejidos sociales y comunicativos existentes en la zona de El Quimbo que jamás serán compensados por la compañía beneficiada a nombre de la “confianza inversionista”.

Y viene ahora, otro capítulo de libreto, con la participación actoral de los lacayos locales: la asamblea de propietarios de los predios, el próximo 25 de septiembre, para elegir dizque al representante de las comunidades en la llamada Comisión Tripartita, encargada de fijar los precios de los predios.

A la usanza feudal, sólo podrán asistir y supuestamente decidir los propietarios, los “titulares de derecho de propiedad”. Los pobres, los sin tierra, los desposeídos, no figuran en esta escena de reparto. Todo apunta a una componenda para que los tres miembros de tal comisión sean leales servidores de la corona de su majestad EMGESA de España. Y así pueda terminar de fraguarse, legalmente, el atropello.

Desaforados y apresurados andan los políticos huilenses que con su silencio o su complicidad directa están permitiendo este estado de cosas. En época pre-electoral, los empleos temporales de baja calidad que ofrece EMGESA y los demás espejitos serán usados para timar a los campesinos y engañar a la opinión pública, como ya ha sucedido, como suele suceder y como está sucediendo.

Exhortamos a todos los huilenses y colombianos, a los campesinos y pobladores de la zona de El Quimbo en especial, para que se vinculen a la Asociación de Afectados por la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo – ASOQUIMBO- y continuemos nuestra lucha de resistencia civil pacífica por la defensa del territorio, contra el ecocidio y el desplazamiento de las comunidades. El próximo 12 de octubre es la ocasión para unirnos a la Minga Indígena y alzar juntos esas banderas.

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales continuará  adelante con los procesos jurídicos de nulidad de la Resolución 321 de 2008 y de la Resolución 0899 de 2009 o licencia ambiental, ratificada ahora por Minambiente a través de la Resolución 1628, al servicio de la transnacional Endesa EMGESA.

Neiva, 25 de agosto de 2009

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales

CARTA A MINAMBIENTE: LICENCIA PARA EL ECOCIDIO

 

Señor Ministro

CARLOS COSTA

Señora Viceministra

CLAUDIA MORA

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial

Bogotá D.C.

El 14 de Agosto se cumplió la Audiencia de Pacto de cumplimiento sin acuerdos entre los demandantes y coadyuvantes de la Acción Popular interpuesta contra el Megaproyecto Hidroeléctrico El Quimbo y Emgesa. La jueza Floralba Poveda Villalba,  autorizó continuar el trámite correspondiente y cuenta con 10 días hábiles para pronunciarse con relación a la solicitud de ordenar, como medida cautelar, al Ministerio de Medio Ambiente la suspensión del trámite de la Resolución 899 del 15 de mayo de 2009 (Licencia Ambiental) mientras se realiza el Estudio de Impacto Ambiental Alternativo por parte de la Universidad Nacional.

La solicitud de medida cautelar fue suscrita por el demandante Orlando Beltrán Cuellar y los coadyuvantes Miller Dussán Calderón, Oscar Javier Reyes (abogado) y Wilson Vargas (estudiante de derecho de la USCO) con fundamento en el artículo 25 de la Ley 472 de 1988 y en el principio “innubio pro ambiente (precaución ambiental) que no fue aplicado por su despacho antes de conceder la licencia.

La prueba de la ausencia o precariedad de los estudios técnicos y científicos se demuestra con el texto de la Resolución 0899 en la que se ordena a Emgesa la realización de varios estudios, entre ellos “estudio ecológico de los sitios de reubicación de fauna”,estudio sobre el estado poblacional de la nutria de río (Lontra longicaudis), la tortuga morrocoy (Geochelone carbonaria), la tortuga blanca (Podocnemis lewyana) y Aotus griseimembra (Mono nocturno)” sin incluir el venado, destacándose el “estudio de valoración económica de los impactos ambientales", por cuando aún no se han verificado y como si todos estos impactos se pudiesen calcular en términos financieros. El Estado incumplió con la Ley 56 de 1981 que ordena estudios socioeconómicos por una entidad independiente de Emgesa. No se cumplieron los estudios de Patrimonio Inmaterial de los municipios afectados ni el de prospectiva arqueológica y de identificación de características culturales asociados al medio ambiente localizados en las zonas de impacto directo e indirecto de construcción de la represa. ¿Por qué no se autorizaron los estudios que se mencionan en la resolución 0899, los ordenados por la ley 56 y los exigidos por Plataforma Sur durante las “mesas de concertación”, antes de conceder la licencia ambiental para determinar la viabilidad o no del proyecto?  ¿Por qué se autorizó la licencia a Emgesa, sin determinar el tiempo de duración del proyecto,  para construir una hidroeléctrica en una zona que hace parte de la reserva forestal protectora de la Amazonía y cuya sustracción es competencia del legislativo?

La respuesta a estas preguntas no las suministra el Exministro de Minas Jorge Eduardo Cock Londoño en su artículo publicado el 10 de junio de 2009, “Medio ambiente: ni leyes ni razones y mucho atropello”:

“Acontecimientos recientes ilustran con claridad lo poco que le importa la calidad del país y el planeta que vayan a habitar nuestros hijos. Sólo importa ganarse más gracias y felicitaciones de la "confianza inversionista". Tres casos entre muchos, muestran que esta es la política y así procede quien acabó con el ministerio del ramo: la Hidroeléctrica de El Quimbo, la mina de Anglo Gold en Cajamarca y la "minería" en Llanogrande, Rionegro, Antioquia.

Hidroeléctrica de el Quimbo. Tremenda sorpresa causó a muchísimos colombianos la noticia publicada el sábado 16 de mayo en El Tiempo, sobre la expedición de la licencia ambiental para este proyecto. Justamente el jueves y el viernes anteriores, unas doscientas personas que participábamos en las Jornadas Ambientales del Sector Eléctrico, en Bogotá, escuchamos las presentaciones que hicieron las empresas dueñas de los más importantes proyectos de generación, sobre normas, problemas, restricciones, soluciones y avances en el manejo de los temas ambientales y la obtención de las correspondientes licencias, requisito indispensable según la ley para iniciar la construcción de una central.

Precisamente el caso de El Quimbo nos hizo pensar a todos que con la cantidad de problemas que tenían por vencer o remediar, este proyecto seguramente iría a sufrir importantes retrasos, y no por excesivas exigencias de la ley ni por lentitud o necedad de los funcionarios del Ministerio, sino por situaciones claras y objetivamente difíciles. Pero no: como en el famoso "Chavo", no contábamos con la astucia del más alto nivel del Gobierno. Y seguramente, los funcionarios se tuvieron que morder los codos y simplemente cumplir órdenes superiores. La licencia ambiental se concedió, arrollando las objeciones de campesinos, pequeños propietarios, ONGs, profesionales del medio ambiente, y Procuraduría”

Había que cumplir la sentencia de Uribe: “el proyecto va porque va”. Es decir, garantizar la “limpieza social” del territorio imponiendo el batallón energético Número 12 para proteger los intereses de la transnacional Endesa Emgesa, el gobierno nacional y departamental, contratistas y funcionarios, contra las objeciones de las comunidades y de las organizaciones sociales y ambientales que alertaron contra el ecocidio, el desplazamiento y el desarraigo y que resisten por la defensa del territorio y la biodiversidad.

Mediante Resolución 1028 del 21 e agosto de 2009 se ratificó la licencia ambiental aceptando las exigencias presentadas por Emgesa en cuyo recurso de reposición demandaba el desmonte de los compromisos pactados con las comunidades, y mayores prebendas para el lucrativo negocio. Y en cumplimiento de “órdenes superiores” el recurso interpuesto por Plataforma Sur de Organizaciones Sociales solicitando la nulidad de la licencia, demostrando, que se trata del peor negocio en la historia del Huila con consecuencias catastróficas para el medio ambiente ha sido negado con argucias jurídicas de asesores de Minambiente, pagados por el Estado, al servicio de Emgesa.

En la confirmación de la licencia Minambiente flexibiliza los plazos y condiciones para la presentación de los “estudios y programas” a cargo de la Empresa (juez y parte), mientras avanza de hecho en la construcción de la obra. Por Ejemplo, Emgesa deberá “remitir para aprobación del Ministerio una propuesta de valoración económica de los impactos causados por el proyecto", (Artículo 15, Resolución 0899) plazo que fue ampliado en  la Resolución 1628 después de iniciada la construcción del Embalse. Lo que el ministerio aprobará finalmente es la propuesta que Emgesa imponga porque no existe ninguna garantía de exigibilidad legal para suspender la obra ante los desastrosos daños ambientales y al patrimonio de la nación y los incalculables costos materiales e inmateriales de nuestros ecosistemas, la producción alimentaria y los tejidos sociales y comunicativos existentes en la zona de El Quimbo que jamás serán compensados por la compañía beneficiada a nombre de la “confianza inversionista”

En el recurso de reposición interpuesto por la empresa Emgesa se demandaba el desconocimiento de las compensaciones de los ocupantes en igualdad de condiciones al de los propietarios con el argumento de “que llevan a agravar excesivamente la equidad que se buscaba lograr al determinar las compensaciones” y que este actor social no es reconocido como figura jurídica cuando existe en la realidad y se le debe garantizar todos los derechos contemplados en la Constitución Política de Colombia en su condición de ciudadano.

 

Para Emgesa “el objetivo de la licencia ambiental es compensar los efectos ambientales que produzca el proyecto, obra o actividad, no siendo objeto de la misma entrar a definir la compensación que debe recibir un particular dueño de un predio que debe ser adquirido por parte del dueño del proyecto, ya que existe una ley que regula específicamente este procedimiento y que por su carácter de especialidad primaría en este caso frente a la regulación de la licencia ambiental”. Según esta interpretación, las compensaciones económicas y sociales de los particulares que fueron objeto de “concertación” entre el gobierno nacional, departamental y Emgesa no pueden hacer parte de la licencia sino de las Leyes 99 de 1993 y 56 de 1981, que regulan el procedimiento de los propietarios de predios y garantizan la expropiación de los mismos. En este caso, se trata de una burla a lo “pactado” especialmente para las comunidades directamente afectadas que serán sometidas a la única opción de vender sus predios a Emgesa, de acuerdo con lo establecido en la Ley 99 y de negarse, serán expropiadas conforme a la Resolución 321 del 1 de septiembre de 2008 que declaró de utilidad pública todos los terrenos necesarios a favor de la transnacional privada. Minambiente sostuvo que  “todos los requerimientos son obligatorios”, es decir, obliga a Emgesa a compensar integralmente a los diferentes grupos poblacionales que se verán afectados por la construcción del Megaproyecto. Sin embargo, existe la posibilidad real de que Emgesa demande para hacer cumplir la Ley 99 y negarse a dichas compensaciones debido a que no existe garantía de exigibilidad jurídica por cuanto una Resolución de Minambiente no se puede equiparar jerárquicamente con una Ley emanada del Congreso.

 

Razón tienen las comunidades al no aceptar ni participar de censos, estudios o actividades que realice la empresa Emgesa o funcionarios del Gobierno hasta tanto no se garanticen las compensaciones pactadas y mejoradas con anterioridad al inicio de cualquier obra en la zona de El Quimbo por parte de Emgesa. No es admisible que se ordene la construcción de la obra cuando aún no se ha procedido a compensar a las comunidades ni existen las garantías jurídicas para hacerlo. Las comunidades no confían en el Gobierno nacional y departamental, ni en la compañía, razón por la cual exigen el respeto a sus bienes y servicios, al ambiente sano y al  patrimonio nacional.

 

Emgesa ha convocado para el 25 de septiembre a Asamblea de  propietarios de predios ubicados en la Zona declarada de utilidad e interés público para designar al representante de los mismos en la comisión Tripartita encargada de “elaborar el manual con los valores unitarios que sirvan de base para liquidar los inventarios de los bienes que serán afectados con la obra y determinar el avalúo comercial de los predios así como dirimir los conflictos que se presenten en la determinación de los inventarios y las áreas a fin de que se pueda adelantar el proyecto”. En este caso, sólo decidirían los grandes señores que posean la respectiva escritura pública debido a que al 80% de las comunidades poseedoras de predios nunca se les legalizó su propiedad. Como consecuencia de lo anterior, Emgesa y el Gobierno ya tienen asegurado que quien represente a todos los afectados sea precisamente un representante de los grandes Señores subordinado a la voluntad de la transnacional Endesa Emgesa logrando así el control absoluto de la comisión. Otro gran negocio.

 

Plataforma Sur respalda la posición de las comunidades y reafirma su disposición de demandar la nulidad de las Resoluciones 321 del 1 de septiembre de 2008, y 0899 del 15 de mayo y 1628 del 21 de agosto de 2009.

 

Ustedes tienen la obligación ética y política de responder ante todos los afectados por la construcción del embalse por su directa intervención en otorgar licencia para el desplazamiento, la destrucción de los tejidos sociales y planes de vida de las comunidades y el peor ecocidio, nunca antes autorizado en la historia reciente del país,  para beneficiar los intereses privados de una transnacional, de los gobiernos de Uribe y de Sánchez, de funcionarios y contratistas que seguramente les retribuirán sus oportunos y rentables servicios por la entrega de los bienes de  la nación.

 

Plataforma Sur continuará su lucha de resistencia por la defensa del territorio, contra el ecocidio y el desplazamiento de las comunidades y convoca a todos los huilenses y ciudadanos del país y del mundo a afiliarse a la Asociación de Afectados por el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo y a impulsar diferentes formas pacíficas de resistencia civil para impedir la construcción del megaproyecto El Quimbo.

 

Atentamente,

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales

Miller Dussán Calderón  -Miembro Asesor- 



[1] Ver los siguientes artículos de la Resolución 0899: "ARTICULO DÉCIMO QUINTO.- EMGESA S.A. E.S.P. deberá contratar y financiar un estudio que lleve a cabo la valoración económica de los impactos ambientales. El estudio deberá ser ejecutado por un tercero que cumpla con criterios de experiencia e idoneidad.

El estudio de la valoración económica de los impactos ambientales del Proyecto, deberá llevarse a cabo utilizando las metodologías establecidas por este Ministerio en la resolución 1478 de 2003.

 En el plazo de un año contado a partir de la ejecutoria del presente acto, la Empresa deberá remitir para aprobación de este Ministerio una propuesta de valoración económica de los impactos causados por el proyecto. La valoración económica deberá adelantarse de manera integral, teniendo en cuenta el conjunto de recursos afectados y sus implicaciones para la sociedad en su conjunto, tanto local como regional.

ARTICULO DÉCIMO SEXTO.- La Empresa deberá identificar y valorar todos los impactos ambientales, sociales y económicos que se generen durante la ejecución del Proyecto, identificando aquellos que en razón de la complejidad del Proyecto no hayan podido preverse o valorarse con anterioridad, y recomendado medidas especiales de manejo para dichos impactos.

En cumplimiento de lo anterior, la Empresa deberá presentar ante este Ministerio un primer informe dentro del mes siguiente al inicio de la etapa de construcción del Proyecto, y un segundo informe dentro del mes siguiente a la finalización de dicha etapa".

 

A PROPÓSITO DE LA COLABORACIÓN MILITAR

Cuando el Gobierno de Bush decidió unilateralmente invadir a Irak, el Gobierno del presidente Uribe apoyó incondicionalmente esa nefasta determinación sin consultar a los ciudadanos. La guerra fracasó porque la intención era perversa: apropiarse del petróleo a nombre de la lucha por la democracia y contra el terrorismo. El gobierno de Aznar apoyó la intervención con la presencia de militares españoles cuya consecuencia fue cientos de muertos y heridos producto del atentado en Atocha, Madrid. Los ciudadanos se levantaron y exigieron la verdad y el retiro de las tropas españolas del territorio Iraki. La respuesta la dieron en las urnas: cambiaron a Aznar por el presidente Zapatero quien en menos de seis meses cumplió con el mandato ciudadano: retiró las tropas y mantuvo la seguridad en España. El gobierno colombiano, al igual que en el pasado sin consultar al Congreso, las Cortes y los Ciudadanos está fraguando en secreto un acuerdo para que el Gobierno de EUA opere en siete bases militares en nuestro territorio bajo el supuesto de la lucha contra las drogas y el terrorismo. No se conocen aún resultados éxitosos en el mundo.

Colombia posee el 10% de la biodiversidad natural y genética de todo el planeta. Ha sido invadida por las transnacionales energéticas, mineras, de agrocombustibles, comunicaciones, protegidas por la "confianza inversionista" y "la seguridad democràtica". Casos degradantes como las minas de oro de Cajamarca y la hidroeléctrica de El Quimbo, son ilustrativas. A los EUA, al igual que en Irak, no les preocupa acabar con el negocio de las drogas, ni proteger la democracia, sino la explotación de nuestros recursos por parte de las transnacionales, la obstaculización de los procesos de integración regional y la destrucción de las organizaciones sociales y políticas que resisten por la defensa del territorio, la biodiversidad, los recursos naturales y humanos. Vienen por todo en Colombia y de paso crean las condiciones para intervenir en toda la región para apropiarse de nuestra biodiversidad, en especial, la Amazonia. En EUA se enseña que la Amazonía no es nuestra y que debe estar al servicio de los intereses de EUA.

Si la intención es la lucha contra la droga y quieren continuar con la fracasada estrategia guerrerista, ¿Por qué no instalan o fortalecen con tecnología de punta bases militares, en particular, en sus fronteras para evitar la producción y el consumo de drogas en EUA y el ingreso de las mismas a su país provenientes de diversos lugares del mundo? ¿Por qué no penalizan y colocan presos a los narcotraficantes norteamericanos? ¿Por qué el gobierno colombiano no ha solicitado en extradición a ningún narcotraficante de EUA que por proteger el consumo está estimulando la producción de la droga y la guerra en Colombia? ¿Por qué, entonces, no hacemos un convenio para que los militares colombianos también utilicen todas las bases de EUA para contribuir en la lucha contra los narcotraficantes norteamericanos que protegen la producción y consumo de la droga? A los gobiernos de EUA y de Colombia no les interesa acabar con el negocio de la droga, razón por la cual intensifican la guerra y de paso el negocio de las armas para incrementar la rentabilidad económica tanto de los traficantes de allá y en menor cuantía para los de acá.

Los ciudadanos tenemos derecho a conocer la verdad: Las bases militares favorecen la acumulación del capital al servicio de las transnacionales a través del control del territorio y la destrucción de cualquier iniciativa de integración regional y de desarrollo equitativo y sustentable por parte de nuestros pueblos. Los ciudadanos tenemos derecho a exigir la verdad sobre el contenido del "convenio de colaboración" y a decidir en defensa de nuestra soberanía. De igual manera como diferentes países de la región reclaman conocer el contenido y la intencionalidad del "convenio" los ciudadanos de Latinoamérica tenemos el legítimo derecho de exigir a cualquier país de la región que expliquen sus convenios de colaboración militar con cualquier potencia del mundo, en escenarios como UNASUR donde se pueden coordinar acciones conjuntas para prevenir cualquier intento de intervención en Latinoamérica y el Caribe. Somos los ciudadanos quienes tenemos que decidir sin someternos a la voluntad de los gobernantes. A ellos los elegimos no para que manden sino para que gobiernen obedeciendo a nuestra voluntad y garantizando nuestros derechos. No olvidemos que los hombres y mujeres realmente libres son aquellos capaces de decidir colectiva y argumentativamente el destino de sus propias vidas y de su propio país. Nosotros somos capaces de resolver nuestros conflictos sin ninguna subordinación. No más embrujamientos autoritarios en ningún lugar del planeta.

El Quimbo: De la Licencia Ambiental a la Voluntad Popular

El director de la Corporación del Alto Magdalena” –CAM-, señor Ariel Borbón, una vez aprobada la Licencia Ambiental para la construcción de El Quimbo anunció que “nuestro papel de ahora en adelante es el de supervisión y control sobre todas las acciones que desarrolle la empresa” (Diario del Huila 16 de mayo de 2009). En otros términos, ahora sí va a intervenir para que se cumpla con los lineamientos ambientales establecidos en la Resolución 899 del 15 de mayo y lo incluido en este acto administrativo del “acta de capitulaciones” firmada por el gobernador y los alcaldes de lo municipios de la zona afectada por el megaproyecto. Él hizo parte de la “mesa de concertación” y se retiró de la sesión final como mecanismo de presión para que la empresa incrementara la oferta económica por la afectación ambiental al considerar que el valor real a compensar por 900 mil metros cúbicos de biomasa (flora) es de $100.000 millones y no de $10.000 millones según los estimativos de Emgesa. Con anterioridad a la licencia ambiental dijo que "el estudio de Emgesa no compensa justamente ni al departamento, ni a las comunidades. La información no valora dichos impactos ambientales, no hay una valoración efectiva sobre el impacto que se causa y por tal razón las obras de mitigación que se causan son muy pocas comparadas con el daño que se va a generar".

 

De lo anterior se infiere que la principal preocupación del director de la CAM ha sido el dinero a cambio de los daños ambientales, es decir, el valor de cambio (como criterio único de análisis) excluye los valores de uso y de existencia  que son categorías reconocidas por las comunidades ambientalistas para el estudio de este tipo de megaproyectos. En consecuencia, la CAM decide ajustar “los estudios técnicos” al propósito de reclamar mayores compensaciones económicas por los daños causados y satisfacer la decisión autoritaria del Uribe (el proyecto va porque va), en correspondencia con el modelo que reduce el desarrollo al crecimiento económico donde prima el interés particular (el negocio) sobre lo público en oposición al desarrollo humano, equitativo y sustentable orientado al mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades. Su intervención ahora es para que se cumpla estrictamente con los parámetros del negocio al servicio de la multinacional y, en mínima cuantía, de sus vasallos opitas a cambio de la entrega del territorio, el río Magdalena y la biodiversidad.

 

Lo anterior explica la actitud asumida por la dirección de la CAM de no preocuparse, previo a la licencia ambiental, por los estudios complementarios para precisar la naturaleza de los ecosistemas caracterizados como sensibles únicos, como el caso de los bosques riparios y de los recursos hidrobiológicos del Río Magdalena. Tampoco insistió ante la Contraloría para que realizara los estudios de valoración de bienes y servicios ambientales. Ni solicitó a la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales para que se verificara, la validez de los estudios de impactos, social, ambiental y cultural de la represa El Quimbo, como lo exigió reiteradamente Plataforma Sur.

 

Diferente fue la actitud de la Procuraduría General al solicitar al gobierno “se sirva abstenerse de otorgar licencia ambiental para la construcción del proyecto El Quimbo”, con base en los siguientes argumentos extractados del concepto publicado recientemente:

 

- En la Zona de Reserva Forestal de la Amazonía fijada por la Ley 2 de 1959, queda el 95% del proyecto Quimbo.

- El Decreto Ley 2811 de 1974, en su artículo 208 al referirse a la construcción de represas y embalses establece que “la licencia se otorgará cuando se haya comprobado que la ejecución de las obras y el ejercicio de las actividades no atenta contra la conservación de los recursos naturales renovables”.

- El concepto Técnico de Minambiente del año 2008 dice que “No es conveniente que se inunden unas de las mejores tierras con aptitud agrícola de la región, cuando se considera que el Huila es pobre en tierras productivas y porque es difícil restituir la actividad productiva por la dificultad de encontrar tierras semejantes”

- En el auto 2945 de 2008 Minambiente exige que “la empresa Emgesa deberá solicitar la respectiva sustracción de la reserva (forestal de la Amazonía) ante la Dirección de Ecosistemas de éste Ministerio…y deberá presentar la información como una nueva versión del estudio de impacto ambiental”

 

El director de la CAM y los sectores de las élites gubernamentales y empresariales que siempre han respaldado el Megaproyecto, fingieron al manifestar que compartían el concepto del Ministerio Público. Un caso ejemplar es el  del Contralor Constantino Trujillo  quien anunció “la contratación de Uriel Amaya, experto en derecho y control ambiental de la Universidad Externado de Colombia, para que represente a la Contraloría Departamental en el caso de la Ley 56, ‘que no sólo exige el estudio socioeconómico, sino las compensaciones adicionales a los avalúos que las tierras y los proyectos deben tener para los huilenses y que adicionalmente se determine qué va a pasar con la riqueza hídrica del Huila, aguas arriba de la hidroeléctrica una vez esta se construya” (La Nación 4 de mayo de 2009). Sin embargo, una vez el presidente presentó ante sus vasallos opitas de las mismas élites la parodia de licencia ambiental, el pasado 15 de mayo, celebraron con júbilo como excelentes bufones y se callaron frente a la solicitud de no otorgamiento de la misma solicitado por la Procuraduría

 

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales desde el comienzo exigió al Gobierno Colombiano se ordenara a una entidad nacional confiable el estudio socioeconómico sobre el Megaproyecto, previsto en el parágrafo del Art. 6 de la Ley 56/81 para evitar su condicionamiento a los estudios sesgados de Emgesa. El no cumplimiento de esta exigencia trajo como consecuencia que en la “mesa de concertación” El Quimbo, al no contar con la información científica y técnica básica requerida para la toma de decisiones, no se hubiese avanzado en acuerdos rigurosos en beneficio de nuestra región, razón por la cual el Gobernador convocó a una especie de conclave burocrático empresarial donde se firmó el “Acta de Capitulaciones” y que hoy uno de los firmantes, el alcalde de Gigante, asediado quizás por las aflicciones de su conciencia reconozca que: "debo decir como Alcalde que el pueblo giganteño no está de acuerdo con esta determinación (la licencia ambiental). La verdad quedamos muy preocupados porque no vislumbramos un futuro halagüeño para nuestro municipio y su gente. La licencia no tenía reversa, todo se hizo en un proceso de concertación muy rápido, llegamos a estos escenarios públicos a dejar constancia sobre las implicaciones que esto podría tener para todos, por eso quedará para la historia que el pueblo de Gigante nunca estuvo de acuerdo con esa hidroeléctrica, es muy difícil que una sola golondrina llame agua" (Diario del Huila, 16 de mayo de 2009). Positivo que haya anunciado sumarse a la desobediencia civil en defensa de su territorio.

 Los estudios solicitados por Plataforma Sur (ver http://plataformasur.blogia.com) seguirán vigentes como uno de los argumentos para continuar la lucha de resistencia por la defensa del territorio, el rió Magdalena, la biodiversidad, el Macizo Colombiano, las comunidades y por una política energética soberana y sustentable. También servirán de constancia contra versiones de prensa según las cuales con la licencia ambiental “todos ganamos” cuando sabemos que el único favorecido es Emgesa, quien violando los protocolos internacionales de responsabilidad social empresarial engañó a los huilenses y favoreció a las  élites gubernamentales, empresariales y a sus contratistas. Y por supuesto, también se favorece, la CAM debido a que al no asumir su responsabilidad ética en la formulación de estudios rigurosos en defensa de nuestros ecosistemas recibirá su respectivo porcentaje como parte sustantiva del negocio y, por supuesto, la sanción moral de los huilenses

 Las comunidades avanzaron, aunque poco, en sus demandas compensatorias gracias a la presión del movimiento social de resistencia acompañado por las organizaciones sociales, entre ellas Plataforma Sur. Ahora declaramos nuestro legítimo derecho a  la desobediencia civil y la movilización permanente en defensa de lo nuestro porque entendemos que hay un gran trecho entre la licencia ambiental y la voluntad popular.

 

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales

 

Miller Dussán Calderón

José Jairo Gonzáles Arias

Belén Alarcón Alarcón

 

Neiva, 19 de mayo de 2009

Desobediencia Civil y Movilización Permanente contra Licencia Ambiental al Quimbo de Endesa Emgesa

Desobediencia Civil y Movilización  Permanente  contra Licencia Ambiental al Quimbo de Endesa Emgesa

El 15 de mayo de 2009 el presidente Uribe, como señor feudal y mandadero del reino de Endesa Emgesa,  en un acto de arrogancia digna de los peores dictadores de otros tiempos en América Latina, hizo entrega de la parodia de licencia ambiental  a sus vasallos opitas de la élite gubernamental y empresarial

 

La actitud dictatorial, subordinada al capital transnacional, es una orden de desalojo de las comunidades afectadas por el megaproyecto que complementa la de expropiación de las mismas que había ordenado Uribe mediante la Resolución 321 de 2008 y que generó el rechazo de los huilenses incluido el presidente del Senado, Hernán Andrade.

 

No es extraño que haya sido el mismo presidente quien entregue la recompensa al príncipe de Emgesa, Don Lucio después de haber recibido el respaldo a la reelección presidencial por parte de empresarios españoles, entre ellos, Endesa Emgesa. Sin previa licencia, ya se había impuesto el batallón energético No. 12 para proteger los intereses de la multinacional y reprimir a las comunidades y organizaciones que se opongan a la construcción del embalse.

 

Los graves impactos económicos, sociales, ambientales y culturales que se generarían con la construcción del megaproyecto denunciados por las comunidades locales, organizaciones sociales y ambientales, académicos, pequeños productores, comerciantes, durante la audiencia pública el 12 de febrero; el no otorgamiento de la licencia ambiental solicitado por la Procuraduría general a Minambiente; la demanda tardía del contralor del Huila de realizar los estudios socioeconómicos que ordena la Ley 56 de 1981; la investigación abierta por la Resolución 227 del 11 de febrero por presunta iniciación de obras sin licencia por parte de Emgesa y los reclamos de subir el valor de la biomasa planteada por la CAM quedaron sepultados con la orden autoritaria de Uribe

 

Se impone de manera fraudulenta la nefasta política de la "confianza inversionista" (entrega del territorio y la soberanía a las multinacionales), la seguridad democrática (batallón energético No 12 para que los terroristas  -comunidades y  opositores al proyecto- no atenten contra la “confianza” que merece Emgesa) y que justifica sin reparos que los pobres se sacrifiquen pagando un nuevo impuesto para cubrir los 148.000 millones de pesos que cuesta la base energética.  Y la cohesión social (desalojo y desarraigo de las comunidades) para que los políticos clientelistas regionales y los gremios económicos sueñen con grandes rentabilidades que les dejará el turismo, los jaulones que tienen en mente "empresarios" piscícolas cercanos al gobierno Departamental, como en Betania;  las nuevas zonas francas que se crearán para favorecer a los hijos de los gobernantes, los votos que suman a los partidos Uribistas con los  empleos no calificados y baratos, las dádivas para financiar la próxima campaña electoral, las pautas publicitarias que esperan los dueños de los medios y las limosnas que mendigan algunos senadores, representantes, ministros, diputados, alcaldes, concejales y supuestos líderes comunitarios por subordinarse a la voluntad del príncipe de Emgesa.

 

Como respuesta a la imposición por la fuerza del megaproyecto, con el apoyo de quienes firmaron el Acta de Capitulaciones  contra los intereses de las comunidades y de nuestra región, Plataforma Sur de Organizaciones Sociales, con legitimidad, convoca a todos los huilenses a la desobediencia civil, la movilización social permanente y a respaldar las acciones de nulidad de la resolución 899 de licenciamiento ambiental para impedir la entrega de nuestro  territorio. El otorgamiento de la licencia no doblegará la voluntad popular.

 

De igual manera, ratificamos el Encuentro Nacional, con invitados internacionales, previsto para el 5 y 6 de Noviembre en Neiva donde daremos inicio al Movimiento Nacional contra represas y por una política de soberanía energética sustentable.

 

Al son de la danza de los chapetones las comunidades indignadas se levantarán contra los mesías, los nuevos príncipes de las transnacionales y sus bufones vasallos nacionales y regionales con la mirada erguida de la heroína de nuestra América Mestiza: La Cacica Gaitana, dueña de nuestro río grande de la Magdalena.

 

PLATAFORMA SUR DE ORGANIZACIONES SOCIALES

Miller Dussán Calderón

José Jairo Gonzàlez Arias

Belén Alarcón Alarcón

 

http://plataformasur.blogia.com

El Huila: ¿hacia la tierra de perdición?

Hace ya mas de un año, desde que el gobierno nacional decidió autocráticamente poner en el mercados de las finanzas los recursos  hídricos de "la tierra de promisión", de  la que hablara nuestro gran poeta y novelista, José Eustasio Rivera, la suerte, no solo del Departamento del Huila y la hermosa cuenca Alta del río Grande de la Magdalena, sino también de las ecoregiones estratégicas del Macizo Colombiano y de la Amazonia,  quedó atrapada entre la omnipotente política de la "Seguridad Demócratica" y su sucedánea la "Confianza Inversionista" y la voluntad de un pueblo que no se resigna, ni se resignará a ver las tierras de la Cacica Gaitana y de Pigoanza, inundadas y convertidas en un inmenso charco de agua productor de energía eléctrica para beneficio exclusivo de un puñado de "inversionistas" extranjeros.

Sin que mediara ninguna consulta y menos participación alguna, los huilenses fuimos "sorprendidos" con la infausta noticia de que una multinacional española, Endesa, y su filial en Colombia, Emgesa, era la adjudicataria del contrato, por el mecanismo de "remuneración de cargo por confiabilidad", mediante el cual se le confiaban las aguas de la Cuenca Alta  de nuestro río Magdalena,  para la construcción de la represa de El Quimbo.

Meses después, y previa presentación de un estudio y evaluación de impacto ambiental, hecho por la propia empresa interesada al amaño de su negocio, el gobierno del señor Uribe  expidió la resolución 321, mediante la cual se  declaró de "utilidad pública" todos los terrenos necesarios para la construcción y operación del Megaproyecto, legalizando con ello el despojo, el desplazamiento y la arbitrariedad  contra los pobladores y el ecocidio sin precedentes en nuestro territorio.

Enterados los huilenses de la magnitud de la amenaza  que sobre el territorio y sus habitantes se cernía, por cuenta de las pretensiones de la multinacional, con la abierta complicidad del gobierno nacional y sus socios en los gobiernos seccional y algunos locales y basada en la conocida estrategia de corromper "por arriba" a algunas élites políticas y empresariales y sobornar "por abajo" a las comunidades, la PLATAFORMA SUR y su red de organizaciones sociales que la componen, sus aliados y el conjunto mismo de las organizaciones y personalidades democráticas del territorio, emprendimos, desde hace casi un año, una desigual pero persistente campaña de organización, educación y denuncia, acompañada de la presentación de alternativas, contra la destrucción de nuestra tierra huilense, sus aguas y sus comunidades.

ALERTAMOS a todo el país y a la comunidad internacional sobre los propósitos desaforados del gobierno nacional, la multinacional Endesa-Emgesa y sus cómplices, de convertir la inmensa Cuenca del Alto Magdalena en una gran mesa de negocios para los extraños, nacionales y regionales y les ADVERTIMOS a los gobiernos nacional, seccional y locales, a la dirigencia política y empresarial,  sobre la inevitable responsabilidad que sobre ellos recaerá de consumarse esta traición a los verdaderos intereses de los habitantes de las tierras de La Gaitana y  El Barcino.

CONVOCAMOS a la comunidad internacional, a la nación, al departamento, a los partidos políticos, organizaciones sociales, agremiaciones, las iglesias y personalidades conscientes y sensibles frente a la destrucción social y ambiental que nos amenaza, a que participen mas orgánicamente en la actual  campaña de movilización y construcción de consensos, que impida que los verdaderos enemigos del progreso y la felicidad de los pueblos hagan su negocio, contra la voluntad de los mismos y a costa de nuestro río grande de la Magdalena, sus valles y laderas, su flora, su fauna y su paisaje 

Sepan de una vez por todas los amigos de la perdición del Huila, que existe un manojo, cada vez más grande de hombres y mujeres que con la fuerza de las ideas, con su juventud y su experiencia están dispuestos a resistir hasta  con la última gota de agua, con tal de impedir que el Huila se convierta, en virtud de este megaproyecto,  en la fuente de la "Vorágine"  contemporánea de nuestro Sur.

Neiva, febrero 25 de 2009

PLATAFORMA SUR DE ORGANIZACIONES SOCIALES

Declaración de Plataforma Sur a propósito de la Audiencia Ambiental sobre El Quimbo

 La Audiencia Ambiental sobre el proyecto hidroeléctrico El Quimbo, que tuvo lugar el pasado 12 de febrero en el Municipio de Gigante, confirmó que este proyecto no es viable por los efectos negativos de diverso orden que hemos denunciado. Así que, si se otorga la licencia ambiental, la responsabilidad política recae exclusivamente en el Gobierno Nacional, Departamental y en los dirigentes políticos y empresariales que han cohonestado con la entrega del territorio.

La gran asistencia, más de 1500 personas, es uno de los indicadores de la profunda preocupación que existe por la ejecución del proyecto, en especial en las comunidades directamente afectadas, como en las organizaciones sociales y ambientalistas. Han reconocido los delegados del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial que las voces de oposición al proyecto son mayoritarias y que sus argumentos son sólidos de manera que no pueden ignorarse. Al punto que según lo expresó la viceministra de Ambiente a la prensa antes de dos meses no podría conocerse una decisión sobre el otorgamiento de la licencia ambiental.

La audiencia fue así mismo un espacio importante para que en presencia de los organismos de control y de los medios de comunicación, las comunidades manifestaran las graves denuncias sobre como Emgesa viene adelantado obras sin tener licencia y presionando a los habitantes para que abandonen su tierras.

Los grandes interrogantes sobre el proyecto continúan sin respuesta: ¿cuáles son los estudios, distintos a los de Emgesa, que conceden la viabilidad socioeconómica, cuando únicamente se han considerado con limitaciones y deficiencias los aspectos pecuarios y agrícolas? ¿Cuándo van a ordenarse los estudios alternativos que establece la Ley 56 de 1981? ¿Cuándo la Contraloría dará a conocer los estudios de valoración de bienes y servicios ambientales? ¿Se mantendrá la Resolución 321 de declaración de utilidad pública a pesar de las graves afectaciones sobre el valor de los predios y los problemas con la titulación de los mismos? ¿Cuándo responderá Emgesa los reclamos precisos de  la CAM sobre la pérdida de la biomasa (bosques) y los recursos hidrobiológicos? ¿Qué va a suceder con los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial de los municipios afectados? En fin, ¿dónde están con precisión y de manera que puedan ser jurídicamente exigibles, los planes de compensación, reparación, mitigación de los efectos negativos del proyecto El Quimbo?

A pesar de las reuniones de la llamada Mesa de Concertación, la Audiencia demostró, contrario de lo que afirma el Gobernador del Huila, que no existe ningún avance significativo en la concertación. Por el contrario, son muchos más los interrogantes y las expectativas tanto de comunidades, organizaciones sociales como de gobernantes locales y autoridades ambientales.

En el inmediato plazo, Plataforma Sur se compromete a impulsar la realización de consultas y acciones populares en los municipios afectados y otras de orden jurídico; a seguir en la divulgación por todos los medios a nuestro alcance de esta problemática; y en acompañar a las comunidades en la organización y movilización que sean necesarias en la lucha por la defensa del territorio, las comunidades, el agua y el Río Magdalena.

Neiva, 15 de febrero de 2009

Presentación "Por la defensa del territorio huilense"

La siguiente presentación es producto de un ejercicio de sistematización de la información sobre los impactos económicos, sociales, ambientales y culturales del proyecto hidroeléctrico El Quimbo.