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Miller Armín Dussán Calderón

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACION DE AFECTADOS POR LA CONSTRUCCION DEL PROYECTO HIDROELECTRICO EL QUIMBO -“ASOQUIMBO”-

La Asamblea General de Asoquimbo representativa de las veredas y centros poblados de los municipios de Agrado, Gigante y Garzón, (zona El Quimbo, La Escalereta, San José de Belén, La Yaguilga, Balseadero, Matambo, Río Loro, Veracruz, La Honda, entre otras) reunida en el Centro Poblado Rioloro, Inspección de Gigante Huila, el 20 de diciembre de 2009, aprobó por unanimidad dirigirse a los Gobiernos Departamental y Nacional, al Ministerio de Ambiente, a la Procuraduría General de la Nación y a organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos con el objeto de expresar su posición en torno al proyecto de construir la hidroeléctrica El Quimbo, el proceso de resistencia en defensa del territorio y demandar la reparación por los daños y perjuicios materiales y psicológicos causados a los afectados de la zona por la aplicación de la Resolución 321 del 1 de septiembre de 2008.

1.- La construcción del megaproyecto El Quimbo hace parte de un ‘negocio’ de generación exclusiva de energía para exportación en el que priman los intereses particulares sobre el interés público. No existe garantía  de mejoramiento integral de la calidad de vida de las comunidades, ni de sostenibilidad ambiental, económica, social y cultural. No hay un compromiso real con la protección de los ecosistemas. Atenta contra la seguridad y soberanía alimentarias, el acceso a los recursos como el agua y la tierra, las economías campesinas y las unidades productivas de los medianos y pequeños productores, el derecho al trabajo, a la conservación del tejido social y al sentido de pertenencia. Al inundar y destruir miles de hectáreas  de vegetación nativa aporta al calentamiento global al lanzar a la atmósfera gases como el dióxido de carbono y el metano y desplaza cerca de 500 familias, más de 1500 personas residentes, vulnerando abiertamente la Carta de Protección de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario y generando una situación de conflicto sin antecedentes en la región. La corrupción, el soborno, el clientelismo, el autoritarismo y la negación de la participación de las comunidades en la toma de decisiones han caracterizado el comportamiento de las élites gubernamentales, empresariales y políticas tradicionales que defienden a ultranza el proyecto.

2.- La Resolución 321 que declaró de utilidad pública e interés social a favor de Emgesa, "los terrenos necesarios para la construcción y operación del proyecto hidroeléctrico El Quimbo” se expidió sin consultar a los afectados y sin la previa sustracción del 95% del área de El Quimbo que hace parte de la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía. La medida ha causado daños a las actividades productivas de las comunidades y personas por la imposibilidad de acceder a las fuentes crediticias, la negación de subsidios estatales e inversiones en infraestructura y redes prestadoras de servicios sociales  y, especialmente, por la incertidumbre generada con relación al futuro de nuestros proyectos de vida, por parte de Emgesa, que aún no ha “dimensionado el impacto en términos de los valores económicos afectados y las correspondientes medidas de manejo” y los efectos psicosociales tal como quedó consignado en la licencia ambiental. La Asamblea de Asoquimbo de manera unánime demanda del Gobierno y de Emgesa la inmediata  “indemnización y restablecimiento de las condiciones de vida”, la atención psicosocial de todos los afectados y exige a las autoridades municipales y a la defensoría del pueblo asuman su responsabilidad en defensa de los intereses de todos los grupos poblacionales de la Zona de El Quimbo.

3.- Para enero de 2010 se ha previsto la aprobación del “Manual de valoración de predios” por parte de la Comisión Tripartita integrada por los representantes del Instituto Agustín Codazzi, Emgesa y propietarios y poseedores de El Quimbo. No existe ninguna garantía para que la Comisión reconozca los valores reales de los bienes inmuebles por su composición mayoritaria al servicio de Emgesa que ya está haciendo ofertas por debajo de las aspiraciones de los afectados que hoy se resisten a vender sus predios a menos precio, generando confrontaciones con representantes de la transnacional. La Asamblea de Asoquimbo aprueba que con anticipación a la decisión prevista por la comisión tripartita se convoque a los afectados con el fin de acordar los valores de sus bienes. Además, los asistentes decidimos que sólo aceptaremos la restitución y compensación de todos nuestros bienes materiales e inmateriales en igualdad o mejores condiciones a los afectados, según la concertación previa y que garanticen, con la expedición de las respectivas cartas de garantías, el restablecimiento de relaciones colectivas de producción, comercialización y mercadeo.

4.- Emgesa viene presionando, a través del engaño, la compra directa y la firma de contratos de compraventa con el propósito de evitar el pago de indemnizaciones por los daños causados y  la restitución de tierras con riego así como de la actividad económica que demandarían mayores inversiones que serían más favorables para las poblaciones afectadas. Además, la empresa sabe de la imposibilidad de adquirir predios en igualdad o mejores condiciones a los que serían inundados. La Asamblea condena la actitud de Emgesa por considerarla contraria a la ética de responsabilidad social empresarial y convoca a todos los afectados a negarse a firmar este tipo de documento por cuanto lesionaría gravemente su patrimonio económico, social y cultural.

5.- Celebrar la realización de la Audiencia Pública el pasado 2 de noviembre, convocada por  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el objeto de analizar el impacto sobre los derechos humanos y el medio ambiente ocasionado por la construcción de grandes represas en América Latina. Resaltamos que este tema haya sido considerado de especial interés por la Comisión y que haya optado por el seguimiento y estudio de casos de afectación de derechos humanos y ambientales en cada país para lo cual se enviarán Misiones Especiales. Así mismo destaca las conclusiones del Primer Encuentro Nacional de Soberanía Energética y Alimentaria Sustentables, celebrado el 5 y 6 de noviembre de 2009 en Neiva, especialmente, el fortalecimiento de la Red Nacional de Resistencia contra los megaproyectos y el proceso de construcción del Campamento Internacional por la defensa del territorio, el río Magdalena, el Macizo Colombiano y las Comunidades.

 

6.- En la licencia ambiental se incluyó el “Proyecto de apoyo a la gestión administrativa local y reestructuración de los esquemas y planes de ordenamiento” para todos los municipios del área de influencia, que incluye la  formulación de  un Plan de Ordenamiento Regional, donde Emgesa hará parte activa del Consejo Territorial de Planeación. Para la implementación de éste proyecto por iniciativa de  Huipaz y  la Agencia Habitat de las Naciones Unidas,  se convocó a una reunión cerrada con los mandatarios locales, miembros de los Consejos Departamental y Municipales de Planeación y  los gremios productivos, realizada el pasado 11 de noviembre en la Casona de Gigante Huila y que el periódico La Nación resume bajo el titulo "ONU acompañará POT para El Quimbo" (16 de noviembre) Fueron excluidos los representantes de las comunidades afectadas por la construcción del embalse, razón por la cual líderes de Asoquimbo, sin ser invitados, se hicieron presentes en la reunión y cuestionaron el comportamiento excluyente de Huipaz y la Agencia Hábitat, que actuaron en contravía del rol que deberían cumplir, en contraste con el apoyo que viene suministrando la oficina del PNUD. Preguntaron ¿Por qué hasta ahora aparece ONU Habitat  a brindar asesoría cuando El proyecto hidroeléctrico El Quimbo no es una realidad? La Asamblea de Asoquimbo rechaza esta actitud autoritaria y excluyente y exige a Minambiente y a la Agencia Hábitat de la ONU explicación de su comportamiento teniendo en cuenta que la Constitución Política establece la participación de las comunidades en los procesos de desarrollo territorial integral.

 

7- Como alternativa al negocio de El Quimbo de Emgesa y el gobierno, que no será una realidad, la Asamblea de Asoquimbo propone convertir la Zona de El Quimbo en una gran reserva campesina empresarial  agroalimentaria con amplia financiación del Estado, en particular, para cada uno de los pequeños y medianos productores agrícolas, como las actuales empresas comunitarias que desde hace más de 40 años cultivan estas tierras al servicio y utilidad general de todos los huilenses. Esta propuesta  garantiza la preservación de nuestros ecosistemas, el derecho al trabajo, a la conservación del tejido social y al sentido de pertenencia con fundamento en el desarrollo equitativo y sostenible.

 

En representación de los participantes de la Asamblea de Asoquimbo y en cumplimiento de sus decisiones, firmamos esta Declaración en el Centro Poblado Rioloro, Inspección de Gigante Huila, el 20 de diciembre de 2009.

 

Por la Junta Directiva de Asoquimbo firman el original:

 

OTONIEL RINCÓN

C. C.55.111.405

VICEPRESIDENTE

 

 

 JAIRO CALDERÓN                           JUAN CARLOS BRAVO

                 C. C. 4.904.565                                     C. C. 12.196.438

                 SECRETARIO GENERAL                        TESORERO

 

 

 

CARLOS PALOMINO C.C.

12.205.836

VOCAL 

 

Siguen firmas de representantes de Matambo, La Escalereta, La Libertad, Remolinos, Rioloro, Honda, Rodapasos.

CARTA ABIERTA AL MINISTERIO DE AMBIENTE

Neiva, diciembre 19 de 2009

Doctor(a)

CARLOS COSTA

Ministro

CLAUDIA MORA

Viceministra

DIANA MARCELA ZAPATA PEREZ

Directora de Licencias Permisos y Trámites Ambientales

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial

Bogotá, D. C.

 

Ninguna sorpresa nos causó la  información según la cual Minambiente expidió la Resolución 2188 del 6 de noviembre de 2009 (no publicada ni notificada por edicto)  mediante la cual su despacho "concluyó el proceso sancionatorio, en el sentido de exonerar de responsabilidad ambiental a la Empresa Emgesa S.A responsabilidad del cargo único formulado mediante la Resolución 227 del 11 de febrero de 2009, teniendo en cuenta que la ejecución de galerías de inspección y exploración de proyectos hidroeléctricos forman parte de los estudios técnicos de factibilidad y detalle; y por tanto no son objeto de licenciamiento ambiental”

Las funcionarias de Minambiente quienes orientaron las preaudiencias realizadas con anterioridad al 12 de Febrero (audiencia sobre El Quimbo) advirtieron a Plataforma Sur  que una vez concluída la visita de verificación realizada a la Zona de El Quimbo por Minambiente "no tenían ninguna duda sobre la iniciación de obras por parte de Emgesa (tunel de desviación del río Magdalena, 200 metros de profundidad) sin licencia". Manifestaron  que dada la gravedad del hecho Emgesa sería  sancionada ejemplarmente, como lo sentenció el Ministro Lozano durante el debate en el Congreso sobre El Quimbo, realizado a finales del 2008.

Pero al igual que lo expresado por el Exministro de Minas Jorge Eduardo Cock Londoño sobre la licencia ambiental, en su artículo publicado el 10 de junio de 2009, “Medio ambiente: ni leyes ni razones y mucho atropello”, ocurrió con la expedición de la Resolución 2188. El exministro señalaba:

"Precisamente el caso de El Quimbo nos hizo pensar a todos que con la cantidad de problemas que tenían por vencer o remediar, este proyecto seguramente iría a sufrir importantes retrasos, y no por excesivas exigencias de la ley ni por lentitud o necedad de los funcionarios del Ministerio, sino por situaciones claras y objetivamente difíciles. Pero no: como en el famoso "Chavo", no contábamos con la astucia del más alto nivel del Gobierno. Y seguramente, los funcionarios se tuvieron que morder los codos y simplemente cumplir órdenes superiores. La licencia ambiental se concedió, arrollando las objeciones de campesinos, pequeños propietarios, ONGs, profesionales del medio ambiente, y Procuraduría”

El Ministro Costa, la Viceministra Mora y la Directora Zapata, experimentaron también su propia encrucijada. Obrar correctamente o cumplir órdenes superiores para mantenerse en el cargo. En esta oportunidad actuaron de la misma manera que cuando Uribe les ordenó expedir la Licencia ambiental: expedir la Resolución 2188 (manteniéndola en secreto) ante la verguenza que les causa haber ocultado los resultados de la visita de verificación, la versión que dieron a conocer previamente sus funcionarios en las preaudiencias en el Huila y las denuncias formuladas por las comunidades y registradas por noticias  RCN. Nos corresponde ahora interponer los recursos legales y acudir a organismos internacionales porque en Colombia Minambiente institucionalizó la impunidad que caracteriza al actual gobierno.

Ahora cuando Uribe les ordena acudir  a cualquier recurso  extralegal para reducir el valor de las compensaciones ambientales y modificar algunas exigencias de las comunidades consignadas en la licencia ambiental de El Quimbo,  ya no tienen ningún pudor para obedecer a su príncipe y favorecer el negocio entre Emgesa  y la Casa de Nari. Los huilenses conocen de estos funcionarios públicos que se doblegan fácilmente ante el capital privado contra los intereses regionales y comunitarios. No importa el ecocidio, el desplazamiento y desarraigo de las familias, la destrucción de los tejidos sociales, la promoción de la violencia con tal de cumplir órdenes superiores. 

No obstante,  se fortalecerá la resistencia civil hasta sepultar cualquier intento de construir el megaproyecto al servicio de la transnacional. Y aprenderán para siempre como se defiende el territorio del Alto Magdalena y la dignidad de nuestro pueblo, como en el pasado nos lo enseñó nuestra Cacica Gaitana.

Miller Dussán Calderón

Coordinador proceso de análisis y resistencia en defensa del territorio y las comunidades afectadas por el Megaproyecto El Quimbo.

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales.

www.surcolombiano.com

http://plataformasur.blogia.com

A VOLTEAR LA TORTA: REFLEXIONES PARA SUPERAR LA CRISIS DEL PDA

(Constancia ante el Comité Ejecutivo Nacional)

 

 

La resolución 048 emitida por el Comité Ejecutivo Nacional del Polo Democrático Alternativo (PDA), el pasado 23 de noviembre de 2009, ha sido objeto de diferentes interpretaciones y manejos por los medios de comunicación y en el interior del partido. Una resolución que autorizaba auscultar las condiciones de una posible convergencia multipartidista, en un marco programático compatible con nuestro Ideario de Unidad, ha sido presentada por el presidente encargado del PDA, senador Jaime Dussán Calderón, ante la opinión pública como una determinación ya tomada para realizar una consulta multipartidista que podría realizarse simultánea con las elecciones parlamentarias de marzo de 2010. 

 

Estas equivocas interpretaciones nos llevan a plantear las siguientes reflexiones.

 

 

1. La Ofensiva de Copamiento. En un momento crucial para los intereses democráticos y libertarios de los colombianos y de los pueblos hermanos de América Latina, se requiere un Polo Democrático Alternativo que supere sus dificultades internas y se convierta, de manera decidida, en eje articulador del cambio democrático interno y de la resistencia latinoamericana frente al copamiento territorial, económico, político, militar y ambiental de los Estados Unidos y el capital transnacional en el subcontinente.

 

El acuerdo militar suscrito por Estados Unidos y Colombia que autoriza la operación de aeronaves y tropas norteamericanas en siete bases militares y eventualmente en todo el territorio nacional, tiene sórdidos propósitos: satisfacer los intereses geopolíticos del imperio en América Latina y África dentro del Nuevo Orden Internacional (NOI),   desarticular la dinámica integracionista liderada por Brasil en UNASUR,  y desestabilizar los procesos democráticos y antimperialistas actualmente en marcha en Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba. Detrás de toda esta estrategia imperial está el aseguramiento por las transnacionales de los territorios y sus megaproyectos, de los recursos naturales y de la biodiversidad amazónica, en especial, los recursos mineros, energéticos, hídricos, agrícolas para el abastecimiento de combustibles no renovables, la producción de biocombustibles y el control de la orbita geoestacionaria, entre otros.

 

 

2. Articular la Resistencia Democrática. Cuando en el país se desarrolla una campaña electoral para la Presidencia y el Congreso de la República, cuyo régimen presidencialista encabezado por Álvaro Uribe Vélez no solo satisface de manera irrestricta la política imperial sino que pretende perpetuarse en el poder, violando la Constitución sin escrúpulos éticos, ni institucionales, desde el Polo Democrático Alternativo se requiere adelantar una campaña electoral que vaya más allá de la negociación de curules de Senado y Cámara, la definición de la cabezas de lista y los cargos directivos para responder a intereses grupistas, y la adopción de estrategias electorales efectivistas con criterios de marketing electoral.

 

En la campaña electoral que se avecina, necesitamos una  militancia, unas instancias directivas, un candidato presidencial y unos aspirantes nacionales y regionales al Congreso de la República, decididos a ponerse al frente de la lucha por la soberanía, la democracia, la resistencia al guerrerismo, la superación del conflicto armado por la vía de la negociación política y por la integración de América Latina.

 

La resolución 048 ratificó también aspectos programáticos importantes de nuestra propuesta política a la sociedad colombiana, tales como: la búsqueda de una solución negociada al conflicto armado interno, un no rotundo a la instalación de  bases militares norteamericanas en el  territorio; y como alternativa al Tratado de Libre Comercio, sacar de las leyes del mercado la política social en educación, salud, vivienda, reforma agraria y servicios públicos. Solo así la movilización de los sectores pobres y de capas medias contra la globalización neoliberal y contra la captura del Estado por las mafias, el crimen y la corrupción, será una realidad política innegable.  

 

Necesitamos un partido, una campaña y un candidato que fortalezcan nuestra organización nacional y territorial, y que sean capaces de identificar los aliados políticos con quienes podemos avanzar en las elecciones de mayo del 2010 y en la construcción sostenible de una democracia popular.

 

Con una campaña electoral unificada en torno a estas estrategias y contenidos programáticos, y con su candidato presidencial sólidamente identificado con ellos, el PDA puede voltear la torta de la política en Colombia, cambiar  la correlación de fuerzas y pasar a la segunda vuelta, incorporando al país en la corriente latinoamericana de la democracia, la integración y la soberanía. Podría frustrar, también, la estrategia estadounidense de instrumentalizar el territorio colombiano para sus intereses geopolíticos y militaristas. Una campaña así, en el peor de los casos, dejaría un saldo democrático  importante en la acumulación de fuerzas para neutralizar los despropósitos del régimen.

 

3. Una Campaña con Identidad Partidista. Gustavo Petro y franjas de opinión dentro del partido consideran que el centro de la estrategia política pasa por un acuerdo de convergencia con sectores políticos del establecimiento opuestos a la segunda reelección de Uribe Vélez, y en la táctica electoral por una consulta multipartidista para escoger con esos mismos sectores, un solo candidato presidencial en las elecciones parlamentarias del próximo mes de marzo. Lamentablemente, esta política, irradiada desde el centro, ya viene avanzando en las regiones en dónde se están intentando acuerdos electorales por fuera de las definiciones programáticas partidarias y con propuestas que sustituyen el aval del partido por la  inscripción  con firmas.  

 

De entrada, hay que señalar que en la actual coyuntura política, ésta es una estrategia errática para los intereses del Polo y de la democracia, en tanto  se limita a la búsqueda acrítica de aliados que desdibujaría completamente la identidad del partido como una opción de izquierda democrática diferente a las facciones políticas tradicionales en que devino el sistema político bipartidista en el país. En el mejor de los casos, el eventual triunfo electoral de esta convergencia se reduciría al reparto de unas cuantas “cuotas de participación burocrática”, en la  mal llamada “gobernabilidad”.

 

El uribismo no reeleccionista está a la espera de que Uribe no sea candidato para unificarse con sus congéneres reeleccionistas en torno a un proyecto de uribismo sin Uribe. En este espacio caben, perfectamente, el Partido de la U, el Partido Conservador, Cambio Radical y otros partidos menores que conviven y medran en la actual “gobernabilidad” autoritaria. Si finalmente  Uribe es candidato se facilitarán los acuerdos entre Cambio Radical y el Partido Liberal, mientras Sergio Fajardo y Opción Verde se mantendrían en el independientismo, pudiendo acercarse a una candidatura presidencial propia. En este mapa, el espacio para una convergencia democrática con participación del Polo dependería no de nuestra fuerza y propuestas, sino de inciertas y marginales disidencias en los partidos Liberal y Conservador, o de los devaneos que eventualmente pudieran fructificar con el Fajardismo, Opción Centro y lo que queda de Convergencia Ciudadana.

 

Este tipo de convergencia político-electoral solo será posible si se deponen los contenidos programáticos e ideológicos del Polo, lo que nos abocaría a un innecesario debilitamiento político, a la pérdida de  iniciativa política y al aislamiento de los movimientos sociales, los movimientos  regionales y de la resistencia de los pueblos de América Latina. Esto representa un costo muy alto frente a los afanes por lograr acuerdos políticos, en perjuicio de una opción política alternativa. No sobra tampoco advertir que una eventual consulta simultánea con las elecciones parlamentarias, favorece a las maquinarias tradicionales y resta posibilidad competitiva a nuestro candidato presidencial y a los aspirantes a Senado y Cámara.

 

Adicionalmente, consideramos que en las actuales circunstancias políticas, a pesar de los esfuerzos por lograr una convergencia de esas características, lo más probable es que el Polo concurra solo a la primera vuelta, con la candidatura de Gustavo Petro.

 

4. El Alcance de la Resolución 048. -- No compartimos los equívocos interpretativos que los medios de comunicación y algunos dirigentes del partido han dado a la Resolución 048. Allí se propusieron los ejes programáticos del eventual acuerdo democrático multipartidista y se autorizó auscultar sus posibilidades para ser posteriormente aprobado o negado por la Dirección Nacional. La citada resolución no aprobó la consulta ínterpartidista y tampoco fijó las fechas para su realización.

 

El Comité Ejecutivo Nacional no puede tomar decisiones en esta materia, y mucho menos la llamada Comisión de Compromisarios, desconociendo las decisiones  aprobadas en el Segundo Congreso del Partido por un número aproximado de 1.500 delegados. No compartimos este método anti-democrático, que además se coloca por fuera de los Estatutos. Efectivamente, el artículo 12A de los Estatutos del PDA, en su parágrafo segundo, señala que “Las alianzas o coaliciones para escoger candidatos o candidatas a la Presidencia y Vice presidencia de la República requieren la aprobación de la Dirección Nacional con la misma mayoría y el mismo procedimiento del inciso anterior.” La propia resolución indica que “la fecha, participantes, reglas de juego y acuerdos programáticos que fundamenten la consulta ínterpartidista deberán ser aprobados por la Dirección Nacional del Polo”.

 

Por todas estas razones, creemos que Gustavo Petro debe ir como candidato presidencial hasta la primera vuelta, diseñar y poner en marcha la estrategia de posicionamiento electoral planteada en el segundo punto de este documento y adelantar un acuerdo programático y de gobernabilidad que nos permita enfrentar al uribismo en la segunda vuelta. Una campaña con identidad propia y liderazgo político por la soberanía, la democracia y la justicia social, nos otorgará la posibilidad de pasar a la segunda vuelta y ser una legítima opción de poder.  

 

5. Un partido deliberante. Formulamos nuestro más enérgico rechazo a la reiterada práctica de suplantar las instancias de Dirección Nacional del Partido, democráticamente conformadas por sus militantes, por “Comisiones Negociadoras o de Compromisarios” que, en la práctica, toman las decisiones importantes de la vida partidaria, entre ellas el actual manejo de la política electoral. No obstante haberse decidido que la integración de la lista de senado era competencia del CEN, en la resolución se le entrega esa función a una Comisión de Avales.

 

Este comportamiento sustituye la deliberación democrática por las negociaciones cerradas entre los grupos de interés electoral, paraliza la vida partidaria, envía un mensaje negativo a las regiones y territorios y aplaza indefinidamente la constitución de los comités de base, única garantía para construir un verdadero partido político y no su remedo o simulacro. A tal punto se han dilatado y aplazado las reuniones del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que estando estatutariamente establecida su periodicidad semanal, solo se han efectuado tres reuniones en los últimos dos meses. Inaceptable en una coyuntura política nacional e internacional tan complicada como ésta. Con esta lógica, la reunión de la Dirección Nacional convocada por el CEN para el 28 de noviembre fue cancelada sin el conocimiento y aprobación del Ejecutivo Nacional.  

 

De una manera enfática proponemos y exigimos:

 

Uno, la  inmediata convocatoria a una reunión de la Dirección Nacional para adoptar decisiones sobre la coyuntura internacional, la estrategia electoral, la estructuración  de la  lista del senado, la  clarificación de la política de alianzas y la  elección de Presidente y Secretario General del Partido.  En este aspecto señalamos que los cargos directivos no deben recaer en ningún candidato, con el fin de brindar igualdad de condiciones a todos los y las aspirantes a cargos de elección popular, y garantizar una dedicación de tiempo completo a los requerimientos del partido y la campaña electoral.

 

Dos, el retorno a las reuniones semanales del Comité Ejecutivo Nacional, y la delimitación clara del carácter auxiliar y  transitorio de  las llamadas Comisiones de Compromisarios y de Avales, en ningún caso superiores  a las que por Estatutos le competen al Ejecutivo y a la Dirección Nacional.

 

6. Nuestro accionar en la coyuntura política y electoral. POLOALSUR se vincula a la campaña electoral reafirmando su compromiso de articular la actividad proselitista con los siguientes temas:

 

1.      La denuncia sistemática y continua de la alianza de la élite colombiana con el gobierno de los Estados Unidos, con la firma del tratado de las bases militares, para profundizar la guerra y adelantar una estrategia ofensiva contra la resistencia popular y los gobiernos democráticos y progresistas de América Latina y el Caribe.

 

2.      El apoyo irrestricto a la iniciativa política de los partidos, organizaciones sociales y gobiernos democráticos y progresistas, en su lucha antiimperialista y por la integración de pueblos y gobiernos de América Latina

 

3.      La  promoción de la solución política del conflicto armado y el apoyo a las iniciativas nacionales y regionales de paz, el acuerdo humanitario y la  profundización  de las acciones de verdad, justicia y reparación.

 

4.       La visibilización de los conflictos y tensiones generados por el modelo de desarrollo soportado en los mega- proyectos del gran capital nacional e internacional y el apoyo decidido a las luchas de resistencia que en los territorios  vienen desarrollando campesinos y pueblos afectados. Lucharemos porque la crisis económica no la sigan pagando los trabajadores y los pobres, con un plan económico alterno al neoliberalismo concertado con las organizaciones populares.

 

5.       La vigilancia política permanente a los acuerdos electorales que impliquen renunciar a las propuestas programáticas estratégicas para la dignidad nacional, la justicia social y la democracia, tanto en el orden nacional como regional.

 

6.      La convocatoria de sectores independientes del partido, organizaciones sociales y sindicales, y otras fuerzas políticas democráticas, a un gran  Encuentro Nacional que nos permita  discutir y concertar  propuestas  alternativas conjuntas para la movilización contra el proyecto reeleccionista de Uribe o contra el proyecto reaccionario del “uribismo sin Uribe”.   

 

 

Finalmente, invitamos a la militancia y a los movimientos y organizaciones sociales a adherirse a estas iniciativas políticas, de manera creativa y sin sectarismos, sobre el perfil que requiere el PDA para adelantar una exitosa campaña electoral y consolidarse como un partido alternativo.

 

Diciembre 7 de 2009

 

COMITÉ DE IMPULSO

POLO AL SUR

 

 

Alberto Téllez  Iregui                    

Comité Ejecutivo Nacional 

 

Martha Mosquera                  

Dirección Nacional PDA             

 

Yennifer Chavarro  

Dirección Nacional PDA (Jóvenes)

 

Jose Jairo Gonzalez

Comité Departamental PDA Huila

 

 

Belen Alarcón

Comité Departamental PDA Huila

 

Pablo Castañeda

Comité Ejecutivo Distrital

 

Jorge Cáceres Cruz                

Edil de Puente Aranda       

 

Fabio Pinzón

Concejal Sopó (Cundinamarca)

 

Teresa Pabón

Bélgica

 

Alberto Bejarano                 

Valle del Cauca                

 

Víctor William Ramírez

Sucre

 

Wilson Balaguera

Meta                             

 

Camilo Ruiz                         

 Antioquia                                   

 

Fermín Barrera  Álvarez    

Boyacá

 

Fredy Duarte                       

Guainía                

 

Miller Dussán

Agenda Sur Huila   

 

Miguel Ortiz

Meta

        

 Mónica Medina                   

Valle

 

Jose  Consuegra

 Atlántico

 

Oscar Torres  

Atlántico

                  

 Eduardo Nieto

 Antioquia

Hugo Sánchez                                                                                                   Valle del Cauca                     

 

 

 

 

Daniel Libreros

 

Omar Ñañez    

 

Blanca Lilia Rodríguez      

 

  Rafael Duque                                   

 

 Gilma Gómez

 

Harold Salazar   

 

 

Germán Blanco

 Germán Caballero 

 

 Sayly Duque

Directora AFIN

(Sector Negritudes)

 

Germán Martínez       

 

 Magdalena Gil

                    

OttoNañez

   

Víctor Daza     

 

Liliana Gaitán                

 

Katterine  Álvarez

 

María Cristina Guerrero  

 

María Teresa Rojas           

 

Fabio Mójica

 

María Cristina Martínez   

 

John James Salazar           

 

Iván Ballestas           

 

Laura Navas

 

Fernando Pérez                    

Juan Pablo Ochoa          

Valle del Cauca                       

 

Luís Casas

Meta

                      

Sigifredo Arévalo

Valle del Cauca                      

 

Elisabeth Correa

Valle del Cauca                      

 

 Jorge Danilo Gaurín

Valle del Cauca                      

 

 

  Jaime Nieto

  Antioquia

Pacto entre la sociedad civil de la región y la Universidad Surcolombiana para superar la crisis

En el año 2008 propuse las bases de un pacto entre la sociedad y la Usco para superar la crisis de gobernabilidad ante los escándalos protagonizados a raíz de los reiterados equívocos de algunos de los miembros del Consejo Superior Universitario, máximo organismo de dirección; escándalos de los que hacen eco, no sin razón, los medios de comunicación y que hoy se ratifican en editoriales como “torpedos en la USCO” para referirse a la inestabilidad y polarización de nuestra Casa de Estudios.  

Para empezar, dejemos en claro que los directos responsables internos de la crisis son los miembros del Consejo Superior que por sus torcidas actuaciones han conducido a que el Consejo de Estado haya declarado nula por enésima vez la designación del rector en propiedad de la USCO. De nuevo se ha negado a reformar el Estatuto General de acuerdo con las exigencias de la Comunidad Universitaria por el afán de conformar la terna de aspirantes sin criterios académicos y con candidatos que garanticen el control de la institución por el clientelismo político auspiciado desde la Gobernación del Huila. Ya se anuncian nuevas demandas por la prórroga del plazo de inscripción de aspirantes al cargo de rector sin que genere preocupación en varios de los miembros del Consejo Directivo que deben estar a la espera de ofertas económicas o compromisos previos de contratos a cambio del voto para integrar la terna.

La única viabilidad de detener el proceso sería a través de la movilización de la comunidad universitaria con el respaldo de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios de comunicación. O intentar la nulidad de la consulta estamentaria a través del voto en blanco. En ambos casos se requiere que los universitarios de manera autónoma definamos las bases del pacto y decidamos a no continuar siendo cómplices del clientelismo político, administrativo y académico que vienen destruyendo la Misión Institucional. Es un hecho que sectores de la sociedad tienen la percepción que los dineros se despilfarran, se derrochan o se los roban, particularmente en los contratos de compras y obras civiles. Percepción que se basa en los múltiples hallazgos que periódicamente encuentran los organismos de control, cuyos informes no siempre reciben la importancia y los correctivos que merecen de parte de la administración universitaria.

La propuesta parte de la necesidad de convocar a un amplio debate sobre la Usco para rescatarla, fortalecerla y potenciarla, pero sin evadir las preocupaciones de otros sectores de la sociedad. El resultado de esta discusión no debería ser otro que llegar a un gran pacto social que le permita a la institución una auténtica gobernabilidad democrática y el ejercicio de la autonomía en los términos de la Constitución y las sentencias de la Corte Constitucional, pero también a tono con una moderna concepción del concepto de autonomía, puesto que ésta no es sólo una discusión local sino también global.

Un elemento importante para este gran debate es el principio de la defensa de lo público, como patrimonio común de todos los asociados del Estado, y en el caso de las instituciones educativas, como legado cultural sin parangón.

Esta idea de la defensa de lo público, en tiempos de usurpación del poder del Estado, implica la relación de la institución con la sociedad civil y no solo el estatus mismo de la comunidad universitaria. Se trata de una parte de mantener las garantías liberales de educación pública, laica, obligatoria y gratuita basadas en la producción y apropiación de la ciencia y en la libertad de cátedra. Y por otra parte, de responder a las demandas de la sociedad y el desarrollo para el mejoramiento de la calidad de vida.

Y como todo pacto que se respete, es para cumplirlo. Y requiere de instrumentos de verificación y seguimiento. Por eso sería necesario la creación de veedurías a dos niveles: el interno, con la participación de la comunidad educativa desde la planeación; y el externo con la participación de las organizaciones de la sociedad civil y la ayuda de organismos de renombre como Transparencia Internacional. Cerrarle el paso a las prácticas corruptas, en un ambiente institucional y social ampliamente permeado por mafias de toda categoría requiere un esfuerzo comunitario y sostenido.

Para garantizar la gobernabilidad democrática, la modificación del Estatuto General en lo que respecta al mecanismo de designación del rector, debe contemplar: elección directa de un equipo de Gobierno (rector y vicerrectores) por la Comunidad Educativa que según la Sentencia C-829 de 2002 de la Corte Constitucional está integrada por docentes, estudiantes y personal administrativo, con una forma de consenso de proporcionalidad y ponderación estamentaria. El equipo de Gobierno que obtenga la mayoría de votos en la consulta será designado por el Consejo Superior para un periodo de 4 años. El Consejo Superior debe ser reestructurado conforme a las normas que garantizan la democracia participativa y la exclusión del Gobernador del Huila quien permanece de manera ilegal en una Institución de carácter nacional, sin eximirlo de su responsabilidad de cumplir oportunamente con los recursos financieros que establece la Ley 30 de Educación Superior.

La construcción colectiva de un Proyecto Educativo de la Universidad Surcolombiana y de un Plan Decenal de Desarrollo que incluya la formulación de los planes de desarrollo de las facultades y de las sedes. Desde esta perspectiva  se requiere un consenso en la definición de las grandes líneas de investigación para que respondan a la solución de los problemas y la satisfacción de las necesidades de las comunidades surcolombianas. Requerimos entonces de la construcción de un centro de estudios regionales con todas las garantías para su funcionamiento. En esto debemos emular a las mejores universidades de Colombia y el mundo. Este centro debe integrar y coordinar diferentes iniciativas que desde adentro y desde afuera surjan.

Nos referimos por ejemplo, a las experiencias de los observatorios sociales, de conflictos, juveniles, del delito, laborales; las redes de investigación y trabajo colaborativo, las redes de comunicación y nuevas tecnologías, entre otras. Es decir, un mecanismo que haga viable la sinergia necesaria para que la Universidad pueda ser decisiva en la orientación de la planeación participativa en todos los niveles.

Es prioritario la vinculación de todos los estudiantes en proyectos de desarrollo social concertados con los gobiernos departamental y municipal, los gremios y las comunidades que contribuyan a la construcción de ciudadanía, a la conservación de los ecosistemas estratégicos y del medio ambiente, el mejoramiento de la calidad de la educación, la salud, el deporte y la recreación, a la conservación del patrimonio cultural y a la promoción de las diversas manifestaciones del arte

Solucionar la crisis requiere sobreponernos a los comportamientos emocionales y egoístas que oscurecen el pensamiento. Requerimos potenciar y ejercitar nuestra capacidad comunicativa y dialógica, única vía de construcción de los consensos. Esta es pues una fórmula de solución que implica un debate, una reforma estatuaria, la creación de veedurías y la construcción de nuevos escenarios para el trabajo académico y de investigación como lo puede ser el centro regional que se propone.

Neiva, 13 de noviembre de 2010

Miller A. Dussán Calderón

Profesor Titular de la Usco

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS HARÁ SEGUIMIENTO A REPRESAS EN EL HEMISFERIO

COMISIÓN  INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS HARÁ SEGUIMIENTO A REPRESAS EN EL HEMISFERIO

Washington, DC. – Por primera vez, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) celebró una audiencia pública para analizar el impacto que las grandes represas en América Latina tienen en los derechos humanos y en el ambiente.  Audio:  Situación de las personas afectadas por las “Mega Represas” en las Américas

 

La audiencia se realizó el lunes 2 de noviembre durante el 137º período de sesiones de la CIDH en Washington, DC y en palabras del Comisionado Víctor Abramovich “es un tema de mucho interés para la Comisión”, por lo cual hará seguimiento a través de casos y estudio de situaciones de derechos humanos por país.

 

La Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) e International Rivers, coordinando con más de 40 organizaciones, presentaron a la CIDH información sobre los graves daños para los derechos humanos y el ambiente causados por grandes represas, incluyendo afectaciones a la salud humana, desplazamientos forzados, falta de acceso a la información y la justicia, y la producción masiva de gases de efecto invernadero por grandes embalses tropicales.

 

1 Audiencia ante CIDH de Represas en América, Nov. 2 de 2009

 

“Hemos visto sistemáticamente que los proyectos de grandes represas no están considerando evaluaciones integrales de impactos sociales, ambientales y en derechos humanos, ni las alternativas que éstos proyectos tienen,” explicó Astrid Puentes, de AIDA.

“No respetan a nuestro derecho a la participación pública”, planteó el Padre Gabriel Espinoza Iníguez, y representante de familias afectadas por la represa Zapotillo en México.  “El representante del Estado afirmó: ‘o se salen o se ahogan, les vamos a comprar salvavidas y lanchas para que no se preocupen’” explicó Padre Espinoza en su testimonio.

 

A pesar de los graves impactos, “La buena noticia es que hay mejores opciones que las grandes represas para atender la demanda de energía y agua”, de acuerdo con la experta de International Rivers, Shannon Lawrence, “la forma más barata, rápida y limpia es invertir en eficiencia energética”.  Mencionó también diversas opciones para atender la demanda de agua, como proyectos a pequeña escala.

 

Durante la audiencia, Rafael González, vice-presidente de AIDA, resaltó la importancia del interés de la CIDH en la problemática, que afecta toda la región.  “Es particularmente importante que la Comisión puede aprovechar la oportunidad única para formular recomendaciones a los Estados para que apliquen estándares internacionales, implementen evaluaciones integrales y ejerzan mayor fiscalización de dichos estudios”, señaló González.

 

Al final de la audiencia, la Comisión Interamericana agregó que la relatoría de pueblos indígenas está elaborando un estudio sobre protección de territorio y recursos de pueblos indígenas que incluye una serie de principios sobre consulta y que incluye el tema, que nos parece muy relevante, de estudios de impacto social y ambiental previos y proyectos, sobretodo vinculados por proyectos de desarrollo e infraestructura”. 

 

En la audiencia, solicitada por más de cuarenta organizaciones ambientalistas nacionales e internacionales y de comunidades afectadas, se presentaron las conclusiones del informe Grandes Represas en América, ¿Peor el remedio que la enfermedad? preparado por AIDA con el apoyo de International Rivers y múltiples organizaciones de la región.    

 

Resumen Ejecutivo de Informe de Grandes Represas, afectaciones al ambiente y violaciones a derechos humanos disponible en: http://aida-americas.org/docs/INFORME_GRANDES_REPRESAS_RESUMEN_EJECUTIVO_091029.pdf

Para escuchar a la grabación de la audiencia ir a:  http://www.cidh.oas.org/prensa/publichearings/Hearings.aspx?Lang=ES&Session=117

Para mayor información acerca de la grandes represas en América Latina visite: www.aida-americas.org, www.internationalrivers.org, www.redlar.org/

Declaración I Encuentro Nacional Sobre Soberanía Energética y Alimentaria Sustentables

Declaración I Encuentro Nacional Sobre Soberanía Energética y Alimentaria Sustentables

Durante los días 5 y 6 de noviembre de 2009 se realizó en la ciudad de Neiva Huila el I Encuentro Nacional Sobre Soberanía Energética y Alimentaria Sustentables” con el compromiso de fortalecer la Red de Movimientos Sociales afectados por represas y otros mega-proyectos a través de la construcción e impulso de políticas públicas energéticas y alimentarías limpias y soberanas.

 

Las organizaciones convocantes y participantes, encabezadas por Plataforma Sur de Organizaciones Sociales y la Red Nacional de afectados por represas en Colombia reafirmamos que la construcción de mega-proyectos energéticos y mineros está ocasionando en Colombia indeseables consecuencias en los ámbitos ambiental, social, económico, político y cultural. Frecuentemente, se ha observado, que estos proyectos responden a los intereses económicos y políticos de las grandes corporaciones más que a los intereses de los países y comunidades dueños de los recursos naturales que se explotan. Como también, se ha evidenciado y documentado que existe una clara correlación, en varios casos, con la pobreza, el desplazamiento forzado y violaciones de derechos humanos.

Es una realidad que la principal ventaja estratégica de Colombia en el contexto de la economía mundial, es ser la cuarta nación en biodiversidad, siendo por grupo taxonómico el segundo en plantas, primera en anfibios y aves, tercera en reptiles y quinto en mamíferos (Instituto Humboldt). Como lo son también la riqueza de fuentes hídricas y de recursos energéticos convencionales como el carbón y el petróleo, para no hablar de los grandes yacimientos de oro, platino y otros minerales de alta demanda global.

La construcción de grandes represas y las explotaciones minerales a cielo abierto destruyen  áreas estratégicas vitales bien para la conservación de los ecosistemas, bien para el desarrollo de la agricultura nacional. En algunos casos, estos recursos se localizan dentro de los territorios de las comunidades indígenas.

Las experiencias de milenios y el conocimiento científico actual nos demuestran que las grandes represas causan irreversibles daños a los ecosistemas, colocan en vulnerabilidad muchas especies, alteran los ríos, inundan áreas extensas, en muchos casos dedicadas a la producción de alimentos.

Es frecuente que la construcción de grandes represas tenga como consecuencia el desplazamiento forzoso de miles de personas que sufren la pérdida de sus tierras y sus formas de vida.

Es también un hecho científico que las grandes represas, como los megaproyectos mineros son responsables de la producción de gases de efecto invernadero, contribuyendo de esta forma al calentamiento Global, una de las peores amenazas naturales que está colocando en riesgo la vida en nuestro planeta y que reclama la modificación del modelo dominante, excluyente y privatizador que genera destrucción y saqueo de nuestros territorios, privatiza los bienes de uso común y colectivo y profundiza la crisis alimentaria locales, regionales, nacional y globales derivadas del despojo y concentración de la tierra para favorecer los intereses de las transnacionales a quienes los gobernantes nacionales les garantizan todas las condiciones para que sus inversiones no corran ningún riesgo e incrementen sin control su rentabilidad económica a nombre de la “confianza inversionista” y “seguridad democrática” como ocurre en Colombia.

En muchos casos, la construcción de grandes represas, implica también una situación de colonialismo, de pérdida de soberanía de los países de la periferia, como es el caso de Colombia.

La política energética y agroalimentaria del país ha acentuado la desterritorialización, el desplazamiento y el desarraigo comunitario, la destrucción de experiencias históricas de producción de bienes de consumo local y regional, incrementando la exclusión social, la pobreza y los niveles de violencia para favorecer  la concentración del capital y el monopolio de la tierra.

Los medios masivos de comunicación, columna de poder económico, político e ideológico, no investigan lo suficiente ni generan noticias de opinión frente a los impactos generados por los megaproyectos, las concepciones de desarrollo, ecologismo productivo y social. El debate sobre estos aspectos apenas inicia y requiere ser profundizarlo con las comunidades, recoger sus inquietudes, colectivizarlas y socializar sus pertinencias. Sólo las movilizaciones sociales contundentes convierten en noticia en los medios y en la sociedad la problemática de los afectados por la construcción de los megaproyectos.

Con fundamento en lo consignado anteriormente las organizaciones sociales y ambientales presentes en el I Encuentro y que resistimos por la defensa del territorio, la biodiversidad y las comunidades afectadas por la construcción de megaproyectos energéticos como El Quimbo, Hidrosogamoso, Urrá I, Pescadero Ituango, entre otros:

 

 

DECLARAMOS

 

 

  • Oponernos al Plan 2019 o Visión Colombia II Centenario de control del territorio como objeto de mercado a través de la imposición de megaproyectos hidroeléctricos, mineros, agroalimentarios y viales al servicio de las transnacionales.

 

  • Celebrar la realización de la Audiencia Pública el pasado 2 de noviembre, convocada por  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con el objeto de analizar el impacto sobre los derechos humanos y el medio ambiente ocasionado por la construcción de grandes represas en América Latina. Resaltamos que este tema haya sido considerado de especial interés por la Comisión y que haya optado por el seguimiento y estudio de casos de afectación de derechos humanos y ambientales en cada país y que en la relatoría de pueblos indígenas se haya incluido la protección de sus territorios y recursos.

 

  • Acoger la Declaración del Encuentro Nacional Crisis Alimentaria en Colombia, acciones sociales para la defensa de la soberanía y autonomía alimentaria aprobada en Bogotá el 6 de septiembre de 2008 por 157 organizaciones campesinas, indígenas, afrocolombianas, de mujeres, ambientalistas y no gubernamentales de Colombia y América Latina, convocados por Planeta Paz

 

  • Acoger la Declaración Internacional de Lorica (Córdoba) emanada del IV  Encuentro de la Red Latinoamericana contra Represas y por los Ríos, sus Comunidades y el Agua y respaldar el Plan de Acción de la Red Nacional de afectados y amenazados por represas, trasvases y proyectos MDL, acordado el 16 de octubre de 2009 en la ciudad de Manizales.

 

 

 

RECHAZAMOS

 

  • La criminalización de la que son objeto las y los defensores del territorio y de la vida por oponerse a los megaproyectos energéticos, mineros, agroalimentarios y a todas las formas de privatización de la vida, del conocimiento y de los bienes comunes, públicos y colectivos (tierra, agua, aire, bosques, biodiversidad, entre otros), criminalización que ha cobrado la vida del compañero Honorio Llorente en el departamento de Santander y varios asesinatos en Ituango Antioquia.

 

  • Los riesgos y afectaciones de que son víctimas las comunidades por la destrucción de sus economías locales y regionales atentando contra la soberanía alimentaria como consecuencia directa de la imposición de los megaproyectos.

 

  • El papel de las instituciones del Estado, que a nombre de la seguridad energética, entregan el control territorial a las trasnacionales atentando contra la soberanía energética y alimentaria sustentables.

 

PROPONEMOS

 

  • Avanzar en la formulación de una propuesta de soberanía energética y alimentaria para el país fundamentada en el desarrollo alternativo sustentable, construida colectivamente con los actores implicados, respetando las particularidades locales, regionales y nacionales.
  • Fortalecer la Red Nacional de movimientos sociales afectados por represas y otros mega-proyectos a través del impulso a unas políticas públicas energéticas y alimentarias limpias y soberanas. En tal sentido, convocar al II Encuentro Nacional con participación de las organizaciones que impulsan la resistencia contra megaproyectos hidroeléctricos, mineros, agrocombustibles, viales, etc y las bases militares que los protegen.
  • Formalizar acuerdos intersectoriales con organizaciones sindicales y movimientos sociales para articular las diferentes luchas que se desarrollan en el territorio colombiano con el objeto de avanzar en la construcción de la plataforma de soberanía energética y alimentaria.
  • Promover en las universidades y centros de investigación proyectos alternativos de energías limpias (bajo impacto ambiental) y agroalimentaria sustentables. De igual manera fortalecer los estudios sobre nuestra biodiversidad natural y genética.
  • Sistematizar las experiencias de resistencia discutidas en este encuentro y las que logremos articular.
  • Respaldar el Referendo por el Agua y  la protección especial de los ecosistemas esenciales  que regulan el ciclo hídrico
  • Promover apoyos mutuos para el uso de acciones jurídicas como las acciones populares y de nulidad, así como la elaboración de informes de riesgo y declaratoria de la alerta temprana tendiente a la protección y defensa de los Derechos Humanos de la población residente en las zonas de influencia de los megaproyectos.  En tal sentido, hacer efectiva una articulación en términos jurídicos de todos los colectivos que están asumiendo la defensa de las comunidades.
  • Organizar y movilizar a las comunidades locales y de todas las regiones en defensa de sus propios territorios, Planes de Desarrollo y de Ordenamiento Territorial desde el enfoque de desarrollo humano sostenible: contiene el fortalecimiento de las Asociaciones de Afectados por la construcción de megaproyectos, las Movilizaciónes Sociales con la Minga Indígena y demás acciones de resistencia de los trabajadores del campo y la ciudad. Se propone reivindicar el 14 de marzo como día internacional de acción contras las represas.
  • Declarar, con fundamento en la Constitución Nacional y en defensa de la soberanía energética y alimentaria, zonas de reservas campesinas en áreas como El Quimbo Huila con amplia financiación del Estado, en particular para cada uno de los pequeños y medianos productores agrícolas, como las actuales empresas comunitarias que desde hace más de 40 años cultivan esas tierras al servicio y utilidad general de todos los huilenses
  • Lograr una mayor comunicación con los artistas como Aterciopelados y proyectos culturales que han expresado su compromiso con estas luchas de resistencia.
  • Generar y crear medios de comunicación alternativos con colectivos formados y organizados que asuman la responsabilidad histórica de fortalecer las luchas de resistencia para reconstruir los tejidos sociales y poder asumir las tareas que corresponden como comunicadores y periodistas.
  • Exigir como constituyente primario un nuevo debate en el Congreso de la República sobre el impacto de las políticas energéticas y alimentarias y su implementación en el país con la imposición de los megaproyectos hidroeléctricos, mineros, agrocombustibles.
  • Preparar la Misión Internacional de Verificación de los impactos de las represas y otros megaproyectos en Colombia. 
  • Organizar, preparar y hacer seguimiento de todas las actividades para participar en el V Encuentro Mundial contra represas a celebrarse el próximo año en México.
  • Convocar a organizaciones internacionales defensoras del medio ambiente y de los derechos humanos y a la Comunidad de Naciones a pronunciarse a favor de  las demandas de las comunidades afectadas por los megaproyectos Tribunal de los Pueblos, Comité Interamericano de Derechos Humanos –CIDH-.

 

Organizaciones presentes en el I Encuentro Nacional sobre Soberanía Energética y Alimentaria Sustentables.

 

 

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales, Red Latinoamericana de Acción contra las represas, y por las comunidades, los ríos y el agua. REDLAR-Colombia, Planeta Paz, Centro Nacional Salud Ambiente y Trabajo - CENSAT Agua Viva, Observatorio de Conflictos Ambientales, ASPROCIG, ASOGADI Pescadero Ituango, ASOQUIMBO, Representación Constituyente de Betulia Santander, Comité Cívico por la Defensa del Guarinó, Movimiento Social por la defensa del Río Sogamoso, Comité Indígena del Huila CRIHU, Asociación de Trabajadores del Campo ACT, Comité Regional Indígena del Cauca CRIC, Asociación Cultural y Ambientalista del Sur, Comunicación para el Desarrollo Social, Fundación el Curíbano, Avanzar, Amasijo Yuma.

 

 

Neiva 6 de Noviembre de 2009

El Quimbo: crecimiento o desarrollo ecosocial

Miller A.  Dussán Calderón

Profesor Titular de la Universidad Surcolombiana

Directivo Plataforma Sur de Organizaciones Sociales

Resumen

Esta sistematización inicial sobre el proyecto hidroeléctrico El Quimbo hace parte de la investigación sobre “modelos de desarrollo, megaproyectos y conflicto”, como un aporte para la creación del Centro de Estudios Regionales de Plataforma Sur de Organizaciones Sociales. El estudio es producto de la lucha de resistencia por la defensa del territorio, la biodiversidad, la soberanía alimentaria y las comunidades que se oponen a la imposición de megaproyectos energéticos, mineros y agro-combustibles debido a sus impactos negativos ecológicos, ambientales, sociales, económicos y culturales como en el caso de El Quimbo.

El impulso de modelos no sustentables hacen parte de la Iniciativa de Infraestructura Regional de Sur America –IIRSA- con el propósito de favorecer los intereses de las transnacionales, razón por la cual son pertinentes los trabajos de investigación participativa, de interacción de saberes desde la acción, que orienten la movilización social hacia la construcción de políticas de producción y uso de otras fuentes de energía como la eólica, la geotérmica, las mareas oceánicas, entre otras, porque éstas permiten un aprovechamiento limpio (sin contaminación) y sin destrucción irracional de ecosistemas.

La interacción de saberes de las comunidades locales y de algunos académicos y representantes de organizaciones e instituciones ambientalistas se produjo en diferentes escenarios tales como encuentros directos con las comunidades afectadas (la Escalereta, Rioloro, Veracruz, etc.; de foros (Asamblea del Huila, Universidad Surcolombiana, municipios de El Agrado y Gigante); de talleres, seminarios, debate en el Congreso de la República, "mesa de concertación El Quimbo", audiencia pública previo al otorgamiento de la licencia ambiental e intercambio de experiencias con las comunidades durante la audiencia pública y foro temático sobre el megaproyecto Hidrosogamoso convocados por el Ministerio de Ambiente y la Mesa Directiva del Senado respectivamente y las reflexiones durante el debate sobre las minas de oro de Cajamarca (Tolima) en la comisión V del Senado. 

En efecto, ante los desafíos planteados por el megaproyecto, resaltamos el interés por su divulgación con el propósito de contribuir con la movilización social para evitar el ecocidio, el desplazamiento de los pobladores y generar conciencia de la necesidad de construir alternativas ecosociales donde el territorio y la biodiversidad sean autogobernados por la multiculturalidad.

El Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo

El Gobierno Nacional de Colombia, a través del Consejo Nacional de Política Económica y Social -Conpes- del 2008, definió la construcción de varias Hidroeléctricas en diferentes lugares del país y al mismo tiempo determinó el sistema de financiación.  Autorizó por tiempo indefinido a la Empresa Emgesa, filial de la multinacional española-chilena Endesa, para que con sus recursos propios y para su único y exclusivo beneficio, construya la central hidroeléctrica El Quimbo, que estará localizada en el sitio geográfico encañonado denominado "El Quimbo", a 1.300 metros, aguas arriba, de la desembocadura del Río Páez sobre el Río Magdalena, al sur del embalse de Betania, en jurisdicción de los Municipios de Gigante, Garzón, El Agrado y Altamira del Departamento del Huila, Colombia.

El proyecto de la hidroeléctrica El Quimbo fue negociado por el gobierno del presidente Alvaro Uribe en bolsa, enmarcado por el Plan 2019 o Visión Colombia II Centenario, cuyas bases son la confianza inversionista y la seguridad democrática. La obra es la primera que se vende bajo el esquema de subasta por cargo de confiabilidad, que significa que a Emgesa se le garantiza “un ingreso fijo independiente de su participación diaria en el mercado mayorista asignado por un período de 20 años, reduciendo así el riesgo de su inversión”, según la Comisión de Regulación de Energía y Gas.

La construcción de la obra está calculada en 700 millones de dólares y tendrá capacidad para generar 400 megavatios, el 5% de la demanda eléctrica del país, cifra que representará para la fecha de su inauguración, en 2014, exactamente el excedente de electricidad que el Sistema Eléctrico Nacional estará produciendo cuando entren en servicio las hidroeléctricas de Pescadero, Porce IV, Hidrosogamoso, Cucuana en el Tolima.

La venta del Quimbo fue hecha en junio de 2008 y la opinión pública del Huila la fue conociendo poco a poco, casi de una manera secreta. La razón: la hidroeléctrica tendría la exclusiva función de producir energía para la exportación a Ecuador, Centroamérica Plan Puebla-Panamá y el Caribe -Santo Domingo y Puerto Rico.

El embalse tendría una longitud de 55 kilómetros al nivel máximo normal de operación (cota 720 msnm), un ancho máximo de 4 km y un ancho promedio de 1,4 km. El área de inundación sería de 8.586 hectáreas: 5.300 están en producción y 2.000 de ellas son tierras de antiguos parceleros del Incora (Instituto Colombiano de Reforma Agraria, en el pasado) producto de la reforma agraria de los años sesenta-setenta del siglo anterior

Los modelos de desarrollo

Para entrar en un análisis sobre la construcción de estos megaproyectos es necesario precisar, entre otros aspectos, qué modelo de desarrollo los inspira. Hoy por hoy existe un serio cuestionamiento mundial que se opone a la construcción de grandes represas tal como lo señalan los estudios publicados por la Comisión Mundial de Represas. No obstante, parece haber una ‘fiebre de represas’ en particular en América Latina y las grandes corporaciones transnacionales acaparan el negocio de la creciente demanda de energía. Veamos entonces cuáles son esas nociones inspiradoras del desarrollo.

Una primera visión reduce el desarrollo al crecimiento económico. Para el caso, se afirma desde algunos círculos de poder que se trata de grandes inversiones para garantizar la autosuficiencia energética del país, proyectos que de paso abren otras posibilidades en ámbitos como el turismo y la piscicultura. Dónde quiera que sea se usan los mismos argumentos. Además, estos proyectos se justifican como parte del Plan Nacional de Desarrollo, de las Agendas de Productividad y Competitividad Nacional, así como las Agendas Internas de Productividad y Competitividad de cada uno de los departamentos. Todos estos documentos fueron elaborados como parte de las adecuaciones normativas para la celebración del TLC. Desde esta perspectiva la opción es hacer parte de un ‘negocio’ en el que priman los intereses particulares sobre el interés público, ocultando que los denominados ‘dinosaurios modernos’ (las represas) están en desuso en el mundo y en América Latina y que existen otras alternativas energéticas viables y sostenibles que contribuyen al bienestar de las comunidades como la eólica,  geotérmica, las mareas oceánicas o las micro-represas.

Otra visión define el desarrollo como mejoramiento integral de la calidad de vida de las comunidades, para lo cual debe asegurarse la sostenibilidad ambiental, económica, social y cultural. Desde esta perspectiva ecosocial, se insiste en la importancia de garantizar la seguridad y soberanía alimentarias, el acceso a los recursos como el agua y la tierra, la defensa de las economías campesinas y de las unidades productivas de los medianos y pequeños productores, el derecho al trabajo, a la conservación del tejido social y al sentido de pertenencia; a la preservación de los ecosistemas estratégicos y a la participación de las comunidades en la elaboración y verificación de los planes, programas y proyectos que aseguren el desarrollo humano sostenible.

Los áulicos presentan las obras de mitigación y los pagos que efectuarán las constructoras a favor de las comunidades o de las entidades territoriales como compensaciones o concesiones cuando en realidad son parte de las obligaciones legales contempladas en el Plan de Manejo Social que exige la ley ambiental; pagos que son siempre menores que el valor de las riquezas que se producen. Además, prima la generación rentable de energía sobre el consumo humano de agua, la irrigación agrícola, la piscicultura o el turismo con poca o ninguna ganancia económica, social, cultural ni ambiental para las comunidades o los entes territoriales. No se obliga a los constructores operadores a realizar otras inversiones distintas a las pactadas en los contratos de concesión.

Para las comunidades la solución no está en la reparación de los daños en beneficio de la acumulación de riquezas, sino, en no producir daños por cuanto sus efectos ambientales y sociales tienen una prolongada duración, pueden abarcar planes de vida enteros, de las familias, de las comunidades.

Las dimensiones ética y política

Los megaproyectos hidroeléctricos rebasan las dimensiones puramente técnicas y empresariales. Son fundamentalmente un asunto de responsabilidad política y ética.

En primer lugar de los dirigentes políticos, particularmente de quienes ostentan los cargos de representación en las ramas ejecutiva y legislativa. ¿Es éticamente posible que en las condiciones en que suelen formularse estos proyectos, encuentren el respaldo de los dirigentes? La respuesta es sí, pero sólo sacrificando los intereses de las comunidades, los campesinos pobres y medianos, los ganaderos; los intereses de los municipios, los departamentos, y a la larga de la Nación.

Para entender esta aseveración téngase en cuenta que la energía que se producirá en proyectos como El Quimbo e Hidrosogamoso no es para subsanar el déficit de interconexión eléctrica colombiano sino para ser transportada al Ecuador, Perú, Centroamérica , Puerto Rico.

De modo que dar respaldo político a los megaproyectos de generación eléctrica configura una traición a las aspiraciones políticas que tienen todos los habitantes de una nación o una región en particular; una negación del derecho al desarrollo humano sustentable, a la democracia, la justicia y la equidad.

En segundo lugar, existe una responsabilidad ética y política de los dirigentes empresariales que participan de la cadena constructiva (contratistas, proveedores, oferentes de servicios). Sus criterios empresariales están fundados en el lucro creciente. ¿Quién garantiza que las plusvalías se reinviertan en las mismas regiones en lugar de terminar en el tinglado financiero y bursátil?

Si se trata de un negocio habría que plantearlo en las condiciones que posibiliten a todos los actores involucrados negociar y ganar.

Como lo han señalado experiencias ya históricas de construcción de estos megaproyectos,  éstos usualmente están asociados a tres factores fundamentales: uno, un factor que tiene que ver con un modelo de desarrollo neoliberal y salvaje, de apropiación privada en pocas manos;  otro, relacionado con un estilo autoritario y despótico de tomar las decisiones desde el centro, y otro que tiene que ver con la facilidad para el manejo y  la dilapidación de los recursos públicos, es decir, para ejercer la corrupción, por un lado de los funcionarios públicos y por el otro, el soborno a las comunidades. Corrupción, soborno, nepotismo, clientelismo, autoritarismo, centralismo, son sucedáneos a estos modelos de desarrollo que alumbran y apoyan este tipo de proyectos.

El concepto de responsabilidad social empresarial implica que el crecimiento económico y la productividad de las empresas deben asociarse simultáneamente con la defensa de las libertades y los derechos de las personas, de los mecanismos de participación ciudadana, es decir, ningún negocio puede ser éticamente posible, si significa cercenar las libertades, los derechos, particularmente el derecho a la vida y al territorio lo que constituye un cambio en el paradigma técnico-científico basado más en la cultura productivista, consumista y competitivista que en la cultura de sustentación de la vida, de los valores humanos y de la naturaleza y sus recursos.

Impactos del proyecto

  • La construcción de la hidroeléctrica de El Quimbo, tendrá un impacto drástico, profundo e irreversible y representa una inmensa pérdida para la región en lo económico, lo sociocultural y lo ambiental, favoreciendo exclusivamente los intereses de Emgesa.

  • Inundación de cultivos permanentes y transitorios (Gigante, Garzón y Agrado), de más de 2.000 hectáreas, además de pastos e instalaciones ganaderas. Actualmente se siembra cacao, arroz, sorgo y maíz.
  • Inundación e inutilización de vías carreteables primarias, secundarias y terciarias, puentes vehiculares y vías peatonales.
  • Desplazamiento de 427 familias y viviendas con residencia permanente.
  • Desplazamiento de 1.466 personas residentes con pérdida de puestos de trabajo.
  • Afectación de la producción y comercialización agropecuaria por un valor de 32.000 millones de pesos anuales (750 predios)
  • Pérdida permanente de jornales de trabajo.
  • Cancelación de 9 distritos de riego con un costo estimado de $112.296 millones previstos dentro del Plan de Desarrollo Departamental.
  • Pérdida de soberanía y de derechos fundamentales dentro del área que ocupe la represa y sobre su zona de influencia.
  • Desintegración de 8 empresas comunitarias en plena producción (40 años de antigüedad).
  • Inundación de 842 hectáreas del bosque ripario, ecosistema sensible único y algunos de los últimos restos de bosque tropical seco de Colombia.
  • Destrucción de poblaciones de peces que dependen de corrientes rápidas y son clave para la seguridad alimentaría local y la biodiversidad en otras especies.
  • La inundación de 9000 hectáreas de las cuales el 95% hacen parte de la Zona de Reserva Forestal Protectora de la Amazonía afecta a 103 especies de aves, 13 especies de reptiles y tres especies de mamíferos en severo peligro: la pacaraná (Dinomys branickii), el mono nocturno de manos grises (Aotus griseimembra) y la nutria neotropical o de río (Lontra longicaudis).
  • Emgesa limita la mirada que puede tener el impacto cultural únicamente en el Patrimonio Arqueológico, desconociendo las implicaciones que de igual forma se tienen sobre todo el Patrimonio Cultural en su amplia comprensión que integra además de lo arqueológico, al Patrimonio material e inmaterial.
  • El embalse, por elevación del nivel del agua, deja fuera de servicio puentes de vías troncales de primer orden, como el de El Balseadero y el de La Jagua e incomunicados, por la ruta actual en servicio, a varios municipios y localidades. Incomunica territorios entre sí, y áreas de fincas y a éstas con las vías actuales. El Estudio de Impacto Ambiental, que presentó inicialmente Emgesa, para obtener la Licencia Ambiental, hace referencia en forma muy genérica a esos problemas, sin analizar los costos permanentes para los usuarios afectados, al menos por el periodo útil previsto, ni definir el tipo y alcance legal de la obligación que asume.


Además, el represamiento del agua para la producción alimentaria implica:

  • Afectación de la producción de bienes de consumo local y regional como cacao, arroz, sorgo, maíz y plátano.
  • Disminución porcentual de la participación de producción agropecuaria local en el PIB regional (El municipio de El Agrado, perdería 30%)
  • La destrucción de experiencias históricas significativas de los procesos de reforma agraria existentes en el país (caso La Escalereta).
  • La desarticulación de tejidos sociales con tradiciones históricas que tienen orígenes prehispánicos.

Se trata nada más y nada menos que entregar  cerca de 9.000 hectáreas de tierra productiva y de bosques y de fauna para literalmente inundarlos con el único propósito de crear un embalse para producir energía eléctrica. Recordemos que Emgesa es actualmente el dueño de Betania (que una vez fue nuestra) y la energía que se producirá no es para consumo nacional sino para exportarla. Tampoco es para evitar un colapso del sistema energético nacional como nos ocurrió en el gobierno de Gaviria.  Colombia produce más del doble de energía de la que consume. Una nueva represa sólo es necesaria porque Betania ha perdido capacidad de almacenamiento de agua por la acumulación de sedimentos, y la nueva represa compensaría tal pérdida. Así que el proyecto surge no por una necesidad regional o nacional sino por conveniencia de Emgesa.

En esas 9.000 hectáreas viven cerca de 500 familias, más de 1500 personas residentes, que son grandes y pequeños productores agropecuarios, jornaleros, pescadores artesanales, entre otros, que a las buenas o a las malas serán despojados de sus tierras sin que nadie nunca los hubiera siquiera consultado. Más aún, en forma ilegal el propio presidente de la República mediante Resolución Número 321 del 1 de septiembre de 2008 se apresuró a declarar toda el área de inundación como de utilidad pública e interés social a favor de Emgesa.

La Ley al servicio de la transnacional

En julio de 1997 el Ministerio del Medioambiente afirmó que "ninguna de las alternativas presentadas en el diagnóstico ambiental era viable". Y en noviembre de 2007, ante una solicitud de Emgesa con un mes de anterioridad, el mismo Minambiente conceptuó, considerando sólo los aspectos pecuarios y agrícolas, que el proyecto Quimbo era "socioeconómicamente viable" ¿Qué cambió en 10 años, para que el concepto virara 180 grados? ¿Ha cambiado negativamente la vocación agropecuaria de la región? (ver oficio 5742 del 9 de mayo de 2008 dirigido al senador Jorge Enrique Robledo por el director de Desarrollo Rural, Javier Romero Mercado). No se conocen los estudios sobre los aspectos pecuarios y agrícolas que determinaron la viabilidad socioeconómica del proyecto.

El Gobierno Colombiano no ordenó a una entidad nacional confiable el estudio socioeconómico sobre el Megaproyecto, previsto en el parágrafo del Art. 6 de la Ley 56/81 que a la letra dice: "...en el caso de obras pertenecientes a empresas privadas, el estudio socio-económico será hecho por la entidad que señale el Gobierno" Por el contrario, el Gobierno se basó para el otorgamiento de la concesión, en estudios realizados por la empresa Emgesa, que como se ha demostrado en los diferentes foros sobre el tema, desconocen o no tienen en cuenta aspectos prioritarios para las comunidades y la región. Además, es obvio que no se puede ser juez y parte a la vez.

Sin notificar previamente a los municipios ni a ninguno de los afectados, como lo consigna la legislación colombiana para estos casos, y sin que se hubiese expedido la Licencia Ambiental, el presidente de la República mediante Resolución número 321 del 1 de septiembre de 2008, declaró de utilidad pública e interés social a favor de Emgesa, "los terrenos necesarios para la construcción y operación del proyecto hidroeléctrico El Quimbo". Con esta autorización EMGESA podrá reclamar "la expropiación e impondrá las servidumbres que sean necesarias" en caso que los titulares de los bienes se nieguen a vender. Este proceso no fue debidamente consultado ni acordado previamente con los implicados, generando desconcierto y malestar dentro de las comunidades directamente afectadas y en la comunidad regional en general, teniendo en cuenta que no se les ha permitido conocer los graves impactos sociales, económicos, ecológicos y sociojurídicos que produciría la realización del megaproyecto. La Resolución 321 se expidió sin la previa sustracción del 95% del área de El Quimbo que hace parte de la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía debido a que sólo le corresponde al legislador regular lo relativo a la extinción, modificación o sustracción de éstas áreas de reserva (Ley 2 de 1959)

La Corporación del Alto Magdalena emitió un concepto técnico de visita (DTC-634 CAM) luego de una verificación de actividades constructivas el 28 de octubre de 2008, en uno de los apartes de su concepto precisa: "La visita se enfocó al sitio donde será construida la presa y las obras de mayor envergadura del proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, por cuanto se verificó la construcción de una galería sobre la montaña donde se localizará la presa o dique (túnel que tiene unas dimensiones de 2.5 de alto por 2.0 metros de ancho y una profundidad de 200 metros), aunque a la fecha sólo se ha construido 94 metros. Es de mencionar que según lo manifestó la empresa subcontratista de la obra, Geominas S.A., en el año de 1996 cuando se elaboraron los estudios de prefactibilidad del proyecto se había construido 50 metros de túnel y desde hace aproximadamente un mes que retomaron la obra hasta alcanzar los 200 metros de profundidad".

La profesional se refiere en el numeral 5 a la "conveniencia de practicar otras pruebas. Agrega que "... en la visita de inspección ocular se logró verificar afectación ambiental, hacia los recursos agua, flora y suelo por tanto se debe requerir la mitigación de los efectos causados. Por cuanto se recomienda remitir al Ministerio del Medio Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial para su conocimiento y fines pertinentes. Se anexan fotografías".

El Minambiente mediante Resolución 227 del 11 de febrero de 2009 formuló cargos a la compañía, presuntamente por haber iniciado obras sin la respectiva licencia ambiental. La dirección de Licencias, Permisos y Trámites Ambientales  mediante oficio de 11 de agosto de 2009 dirigido a Plataforma Sur de Organizaciones Sociales informa que “esta Dirección en cumplimiento del Derecho Fundamental del Debido Proceso (Art. 29 CN), está valorando los descargos presentados por la empresa, con las pruebas aportadas al mismo. Por lo tanto no ha tomado ninguna decisión de fondo al respecto y lo más probable es la exoneración de la Empresa de cualquier responsabilidad.

Confianza Inversionista: las dimensiones del negocio

Directivos de Emgesa presentan las obras de mitigación y los pagos que efectuará la transnacional a favor de las comunidades o de las entidades territoriales como compensaciones o concesiones, cuando en realidad son parte de las obligaciones legales contempladas en el Plan de Manejo Social. Estas compensaciones son ínfimas en relación con la productividad cesante y con las utilidades de la Multinacional

Emgesa ha mentido desde un comienzo sobre el valor de las compensaciones que la ley obliga. En un principio dijo que la productividad cesante del área a inundar era de 15.100 millones de pesos anuales, y ante las críticas han reconocido recientemente la suma de 31.980 millones de pesos anuales. ¡No se equivocaban casi en nada! Peor aún. Los áulicos del proyecto han cacareado a los cuatro vientos que éste sí va a ser el gran negocio para el Huila, que impulsará el desarrollo, el turismo, la piscicultura, etc.,  tal como nos echaron el cuento de Betania, ‘nuestro mar interior’, que terminó siendo vendida a Emgesa a menos precio en detrimento de los intereses regionales y nacionales. Pero las cuentas son otras. Mientras Emgesa reconocerá al Huila (en un lapso de 50 años) aproximadamente 351.900 (incluidos impuestos predial y de industria y comercio), dejaremos de percibir (o sea perdemos) 1 billón 247 mil 100 millones de pesos que sería lo que ganaríamos si esas tierras no se inundaran y continuaran produciendo lo que actualmente producen. Por su parte, Emgesa se embolsilla en los mismos 50 años, 5 billones 966 mil millones de pesos, porque en los primeros doce años recuperarán la inversión inicial de 1 billón 575 mil millones de pesos. ¡Qué tal el negocio! Los dueños de la tierra, el agua, el río y de todo lo que en esas tierras se mueve y produce terminamos siendo los grandes perdedores y perjudicados, sin tener en cuenta los daños colaterales sobrevinientes, mientras que los "inversionistas" resultarían como inmensos beneficiarios. ¡Qué nos pasa! No podemos seguir tragando cuanto cuento vienen a echarnos. Tal como está formulado el proyecto sólo hay un ganador: Emgesa y los áulicos del gobierno que traicionan al Huila y la Nación prestándose para tales engendros.

Uno de estos daños colaterales consiste en que el proyecto solamente es unipropósito, es decir, para la generación rentable de energía para la empresa, sin que ni al Huila ni al país le genere ninguna otra ganancia económica, social, cultural ni ambiental en la zona. La concesión no obliga a Emgesa a realizar otras inversiones distintas a las pactadas en el contrato. En otros términos, no existe ninguna oportunidad para los grandes negocios con los que sueñan algunos empresarios del Huila.

Emgesa informó recientemente que la inversión final después de la “mesa de concertación” y la ratificación de la licencia es de US 840 millones, es decir, un incremento de US 140 millones adicionales de inversión. Si los cálculos se hacen con ese incremento el negocio continúa siendo astronómico a favor de la empresa

De acuerdo con diversos informes económicos-financieros de la Central Hidroeléctrica de Betania (CHB), la utilidad neta, después de impuesto, por la generación y venta de energía eléctrica es altísima. La CHB, en 2003 obtuvo utilidad neta anual de $245.000 millones. Emgesa, es dueña y operadora de la CHB. La represa El Quimbo, en producción media, puede generar utilidades superiores a $200.000 millones anuales y de acuerdo con estudios de Hidroestudios S.A., la construcción de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, mejora la regulación y operación del embalse de la CHB, en un 170%, respecto a las condiciones actuales y mejora la rentabilidad de la CHB, en el 35%. De este nuevo incremento no se favorece en absoluto la región.

La confianza inversionista es la garantía que el gobierno colombiano otorga a las transnacionales para que inviertan sin ningún riesgo y logren el máximo de rentabilidad. Entre esas garantías está la venta bajo el esquema de subasta por cargo de confiabilidad o un seguro que se le regala por 20 años a Emgesa que se paga con mayores impuestos; la declaratoria de zona franca reduciendo el valor del impuesto de renta del 33% al 15% y el reconocimiento como unipropósito, es decir, producción exclusiva de energía para exportación.

Todo ese negocio denominado por el gobierno nacional  confianza inversionista equivale a feriar el país al mejor postor; comprometer con el extranjero los recursos estratégicos como el agua, la biodiversidad y el paisaje. Abramos los ojos: una vez Emgesa le eche mano a las 9000 hectáreas, éstas estarán bajo su control y podrá pasar lo que está ocurriendo en lugares como Chile, donde Endesa niega el agua para el consumo humano y para la pesca.

Seguridad democrática: batallón energético

La más elocuente de las respuestas a las críticas que los campesinos, académicos, organizaciones sociales, ambientalistas y algunos líderes políticos y religiosos del Huila hacen al proyecto, por afectar los ecosistemas e intereses nacionales y regionales, es la entrada en operación del batallón especial energético N° 12 en La Jagua Huila, zona de influencia del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, con el único propósito de garantizar la seguridad a la multinacional Endesa Emgesa.

El batallón energético en La Jagua –iniciativa del gobernador Jorge Sánchez- convertirá a la región-centro más pacífica del Huila en una de las zonas más militarizadas del territorio donde se generen graves riesgos de represión y persecución contra los opositores del proyecto y las comunidades inermes y se acentúe el conflicto armado interno que padecemos.  Los estudios demuestran que los megaproyectos impuestos en el país contra la voluntad de los ciudadanos han sido generadores de violencia, despojo, persecución, desarraigo de las comunidades  y muerte, como en los levantamientos de los indígenas por la defensa del territorio –más de 1200 asesinatos-, o lo que sucedió con la construcción de Urrá I.

La inversión de 142 mil millones de pesos de los recursos públicos de toda la Nación, más de lo que Emgesa ofrece como compensaciones por el control del agua y de parte de nuestro territorio, para garantizarle la seguridad al proyecto, equivale a reducir las inversiones en solucionar problemas de salud, educación, empleo, vivienda, entre otros y, a incrementar la rentabilidad de las multinacionales.

Cohesión Social: Desplazamiento y Desarraigo

Se creó una “mesa de concertación” (22 miembros) en la que la mayoría de sus integrantes fueron nombrados a dedo y en la cual fueron excluidos los voceros de las comunidades perjudicadas y de las organizaciones sociales y ambientalistas que han alertado hasta ahora sobre el tema.

Ante el fracaso de la “mesa de concertación” Emgesa, apelando al viejo expediente de corromper a las élites y sobornar a las comunidades, provocó la firma de un “documento de cooperación celebrado entre la gobernación del Huila,  los  municipios de El Agrado, Garzón, Altamira, Gigante, Paicol y Tesalia, el Ministerio de Minas y Energía, de Agricultura y Emgesa”, convenio secreto que hemos denominado acta de capitulaciones por cuanto fue entregado nuestro territorio, autorizando la destrucción de los tejidos sociales y planes de vida de las comunidades y el peor ecocidio, por un plato de lentejas que vienen a ser las pingues compensaciones y los laxos impuestos pagados como tasas retributivas, de donde seguirán abrevando los políticos corruptos que han gobernado y gobiernan este país. La firma del vergonzoso convenio era uno de los requerimientos básicos exigido por el Ministerio de Ambiente a Emgesa para justificar el otorgamiento de la licencia bajo el supuesto de haberse logrado la concertación entre los diferentes actores sociales del Huila.

A esos esfuerzos disociadores el gobierno les llama cohesión social, para disfrazar el despojo, el desplazamiento forzoso, el desarraigo de las comunidades y el ecocidio.

Es importante anotar que no se cumplieron los siguientes compromisos  adquiridos durante la “mesa de concertación”, que deberían concretarse previo al otorgamiento de la licencia ambiental:

-       Participación accionaria del Departamento del Huila como socio del proyecto.

-       Reducción de la tarifa de energía para toda la población del Huila.  Esta exigencia no tiene ninguna relación con la construcción del proyecto hidroeléctrico como  se manipuló  a través de los medios. Es competencia del  Ministerio de Minas, a través de la Comisión de Regulación de Energía y Gas, aprobar un proyecto de zonificación de la distribución de la energía que incluya al Huila en un área de menos costo. El propósito es que al disminuir el componente de distribución se reduzca el valor de la tarifa total al consumidor

-       Modificación del periodo de explotación debido a que el Gobierno le entregó a Emgesa la utilización del embalse indefinidamente cuando la vida útil del mismo se ha calculado en 50 años. La concesión no revertirá a la nación.

-       Modificación de la naturaleza del proyecto de unipropósito a multipropósito. Se reafirmó que el embalse es para generar energía y cualquier otra actividad productiva que dependa del mismo debe estar subordinada a éste propósito.

-       Analizar la posibilidad de condicionar la concesión de aguas a la toma de 30 metros cúbicos a la altura de la bocatoma de turbinas, y reducir la altura del embalse de 152 a 130 metros máximo de altura.

No se consideró la  propuesta de construir en la zona denominada El Quimbo (Gigante-Huila) una central hidroeléctrica, sostenible social y ambientalmente, con una altura máxima de 75 metros, para generar 200 Mw/h, disponer de agua por gravedad para más de 60.000 hectáreas para múltiples propósitos, con la participación accionaria del Departamento, de todos los municipios, de las comunidades y de particulares, asegurando el control por el Departamento de la Empresa de Energía del Huila, de tal manera que ésta actúe como socio gestor, y si es necesario buscar aliados estratégicos externos.

La resistencia social

El origen de la obra, su naturaleza y el ejemplo de los daños causados -y nunca reparados- por la hidroeléctrica de Betania Huila de propiedad de Emgesa, ha creado un movimiento de resistencia, acompañado por Plataforma Sur, en defensa del territorio, las comunidades locales, el Río Magdalena, el agua, el Macizo Colombiano y la biodiversidad que ha convocado foros, mesas de discusión, debate en el Congreso de la República y participado en las discusiones convocadas por el Gobierno. Además, se han realizado diferentes manifestaciones tales como las del 12 de febrero, día de la audiencia, y la marcha de campesinos desde el municipio de Pital a Balseadero y en Neiva, el 5 de marzo, acompañados de estudiantes universitarios y de secundaria.

La Audiencia Ambiental sobre el proyecto hidroeléctrico El Quimbo, convocada por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, que tuvo lugar el pasado 12 de febrero en el Municipio de Gigante, confirmó que este proyecto no es viable por los efectos negativos de diverso orden que se han denunciado, particularmente, la severa afectación de la seguridad y soberanía alimentaria y la vulneración de los derechos humanos y derechos fundamentales de los pobladores de la región. La gran asistencia, más de 1500 personas, es uno de los indicadores de la profunda preocupación que existe por la ejecución del proyecto, en especial en las comunidades directamente afectadas, como en las organizaciones sociales y ambientalistas. Han reconocido los delegados del Ministerio de Ambiente, que las voces de oposición al proyecto son mayoritarias y que sus argumentos son sólidos de manera que no pueden ignorarse.

La audiencia fue así mismo un espacio importante para que en presencia de los organismos de control y de los medios de comunicación, las comunidades manifestaran las graves denuncias como Emgesa viene adelantado obras sin tener licencia y presionando a los habitantes para que abandonen sus tierras. El Ministerio del Medio Ambiente mediante Resolución 227  del 11 de febrero de 2009 formuló cargos a la compañía, presuntamente por haber iniciado obras sin la respectiva licencia ambiental.

Los argumentos construidos desde la acción por Plataforma Sur y las movilizaciones sociales provocaron diferentes pronunciamientos  cuestionando la posición presidencial de imponer el proyecto por la fuerza, desconociendo la normatividad jurídica y las exigencias de estudios socioeconómicos y ambientales alternativos a los de Emgesa.

  • La Procuraduría General Solicitó al Gobierno “se sirva abstenerse de otorgar licencia ambiental para la construcción del proyecto El Quimbo”, con base en los siguientes argumentos
  • En la Zona de Reserva Forestal de la Amazonía fijada por la Ley 2 de 1959, queda el 95% del Proyecto Quimbo
  • El Decreto Ley 2811 de 1974, en su artículo 28 al referirse a la construcción de represas y embalses establece que “la licencia se otorgará cuando se haya comprobado que la ejecución de las obras y el ejercicio de las actividades no atenta contra la conservación de los recursos naturales renovables”
  • El concepto técnico de Minambiente del año 2008 dice que “no es conveniente que se inunden unas de las mejores tierras con aptitud agrícola de la región, cuando se considera que el Huila es pobre en tierras productivas y porque es difícil restituir la actividad productiva por la dificultad de encontrar tierras semejantes”.

El propio estudio de impacto ambiental presentado por la empresa beneficiaria de la licencia, reconoce los daños que el proyecto causará al ambiente y a las personas y la extensión de tales daños es prueba suficiente de que los conceptos técnicos en los cuales se fundamentó la decisión de no solicitar un diagnóstico ambiental de alternativas estaban equivocados.

Si los estudios determinaron tal nivel de daños, lo razonable era denegar temporalmente la licencia y exigir a su peticionario la presentación de alternativas, por lo cual Plataforma Sur solicitó, mediante recurso de reposición, se decrete la nulidad de todo lo actuado a partir del Auto No. 515 del 22 de febrero de 2008 que declaró que el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, no requería de la presentación de Diagnóstico Ambiental de Alternativas y en su lugar se ordene la presentación de dicho diagnóstico.

Mediante Resolución 0899 del 15 de mayo, minambiente otorgó licencia ambiental  para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, es decir, se autoriza la desaparición y destrucción de una parte importante de la Reserva Forestal Protectora de la Amazonía, de la mejor zona agrícola del Departamento del Huila y de la riqueza ictiológica propia del Río Magdalena. Todos son daños ciertos, perfectamente conocidos y previsibles.

La prueba de la ausencia o precariedad de los estudios técnicos y científicos se demuestra con el texto de la Resolución 0899 en la que se ordena a Emgesa la realización de varios estudios, entre ellos “estudio ecológico de los sitios de reubicación de fauna”, “estudio sobre el estado poblacional de la nutria de río (Lontra longicaudis), la tortuga morrocoy (Geochelone carbonaria), la tortuga blanca (Podocnemis lewyana) y Aotus griseimembra (Mono nocturno)” sin considerar el venado, destacándose el “estudio de valoración económica de los impactos ambientales"[1], cuando aún no se han verificado y como si todos estos impactos se pudiesen calcular en términos financieros. El Estado incumplió con la Ley 56 de 1981 que ordena estudios socioeconómicos por una entidad independiente de Emgesa. No se cumplieron los estudios de Patrimonio Inmaterial de los municipios afectados ni el de prospectiva arqueológica y de identificación de características culturales asociados al medio ambiente localizados en las zonas de impacto directo e indirecto de construcción de la represa. ¿Por qué no se autorizaron los estudios que se mencionan en la resolución 0899, los ordenados por la ley 56 y los exigidos por Plataforma Sur durante las “mesas de concertación”, antes de conceder la licencia ambiental para determinar la viabilidad o no del proyecto?  ¿Por qué se autorizó la licencia a Emgesa, sin determinar el tiempo de duración del proyecto,  para construir una hidroeléctrica en una zona que hace parte de la reserva forestal protectora de la Amazonía y cuya sustracción es competencia del legislativo?

Una respuesta contundente a estas preguntas no las suministra el Exministro de Minas Jorge Eduardo Cock Londoño en su artículo publicado el 10 de junio de 2009, “Medio ambiente: ni leyes ni razones y mucho atropello”:

“Acontecimientos recientes ilustran con claridad lo poco que le importa la calidad del país y el planeta que vayan a habitar nuestros hijos. Sólo importa ganarse más gracias y felicitaciones de la "confianza inversionista". Tres casos entre muchos, muestran que esta es la política y así procede quien acabó con el ministerio del ramo: la Hidroeléctrica de El Quimbo, la mina de Anglo Gold en Cajamarca y la "minería" en Llanogrande, Rionegro, Antioquia.

“Hidroeléctrica de el Quimbo. Tremenda sorpresa causó a muchísimos colombianos la noticia publicada el sábado 16 de mayo en El Tiempo, sobre la expedición de la licencia ambiental para este proyecto. Justamente el jueves y el viernes anteriores, unas doscientas personas que participábamos en las Jornadas Ambientales del Sector Eléctrico, en Bogotá, escuchamos las presentaciones que hicieron las empresas dueñas de los más importantes proyectos de generación, sobre normas, problemas, restricciones, soluciones y avances en el manejo de los temas ambientales y la obtención de las correspondientes licencias, requisito indispensable según la ley para iniciar la construcción de una central.

Precisamente el caso de El Quimbo nos hizo pensar a todos que con la cantidad de problemas que tenían por vencer o remediar, este proyecto seguramente iría a sufrir importantes retrasos, y no por excesivas exigencias de la ley ni por lentitud o necedad de los funcionarios del Ministerio, sino por situaciones claras y objetivamente difíciles. Pero no: como en el famoso "Chavo", no contábamos con la astucia del más alto nivel del Gobierno. Y seguramente, los funcionarios se tuvieron que morder los codos y simplemente cumplir órdenes superiores. La licencia ambiental se concedió, arrollando las objeciones de campesinos, pequeños propietarios, ONGs, profesionales del medio ambiente, y Procuraduría”

Había que cumplir la sentencia de Uribe: “el proyecto va porque va”. Es decir, garantizar la “limpieza social” del territorio y debilitar el poder de negociación de las comunidades, imponiendo el batallón energético Número 12 para proteger los intereses de la transnacional Endesa Emgesa, del gobierno nacional y departamental, contratistas y funcionarios, contra las objeciones de las comunidades y de las organizaciones sociales y ambientales que alertaron contra el ecocidio, el desplazamiento y el desarraigo y que resisten por la defensa del territorio y la biodiversidad.

Mediante Resolución 1628 del 21 de agosto de 2009 se ratificó la licencia ambiental aceptando las exigencias presentadas por Emgesa en cuyo recurso de reposición demandaba el desmonte de los compromisos pactados con las comunidades, y mayores prebendas para el lucrativo negocio. Y en cumplimiento de “órdenes superiores” el recurso interpuesto por Plataforma Sur de Organizaciones Sociales solicitando la nulidad de la licencia, demostrando, que se trata del peor negocio en la historia del Huila con consecuencias catastróficas para el medio ambiente ha sido negado con argucias jurídicas de asesores de Minambiente, pagados por el Estado, al servicio de Emgesa.

En la confirmación de la licencia Minambiente flexibiliza los plazos y condiciones para la presentación de los “estudios y programas” a cargo de la Empresa (juez y parte), mientras avanza de hecho en la construcción de la obra. Por Ejemplo, Emgesa deberá “remitir para aprobación del Ministerio una propuesta de valoración económica de los impactos causados por el proyecto", (Artículo 15, Resolución 0899) en acuerdo con la Corporación del Alto Magdalena -CAM-    y Parques Nacionales, después de iniciada la construcción del Embalse. Lo que el ministerio aprobará finalmente es la propuesta de Emgesa por encima de las recomendaciones de los organismos ambientales del Estado cuyas observaciones serán desconocidas como ocurrió con la Resolución 1628, porque no existe ninguna garantía de exigibilidad legal para suspender la obra ante los desastrosos daños ambientales y al patrimonio de la nación y los incalculables costos materiales e inmateriales de nuestros ecosistemas, la producción alimentaria y los tejidos sociales y comunicativos existentes en la zona de El Quimbo que jamás serán compensados por la compañía beneficiada a nombre de la “confianza inversionista”

En el recurso de reposición interpuesto por la empresa Emgesa se demandaba el desconocimiento de las compensaciones de los ocupantes en igualdad de condiciones al de los propietarios con el argumento de “que llevan a agravar excesivamente la equidad que se buscaba lograr al determinar las compensaciones” y que este actor social no es reconocido como figura jurídica cuando existe en la realidad y se le debe garantizar todos los derechos contemplados en la Constitución Política de Colombia en su condición de ciudadano.

Para Emgesa “el objetivo de la licencia ambiental es compensar los efectos ambientales que produzca el proyecto, obra o actividad, no siendo objeto de la misma entrar a definir la compensación que debe recibir un particular dueño de un predio que debe ser adquirido por parte del dueño del proyecto, ya que existe una ley que regula específicamente este procedimiento y que por su carácter de especialidad primaría en este caso frente a la regulación de la licencia ambiental”. Según esta interpretación, las compensaciones económicas y sociales de los particulares que fueron objeto de “concertación” entre el gobierno nacional, departamental y Emgesa no pueden hacer parte de la licencia sino de las Leyes 99 de 1993 y 56 de 1981, que regulan el procedimiento de los propietarios de predios y garantizan la expropiación de los mismos. En este caso, se trata de una burla a lo “pactado” especialmente para las comunidades directamente afectadas que serán sometidas a la única opción de vender sus predios a Emgesa, de acuerdo con lo establecido en la Ley 99 y de negarse, serán expropiadas conforme a la Resolución 321 del 1 de septiembre de 2008 que declaró de utilidad pública todos los terrenos necesarios a favor de la transnacional privada. Minambiente sostuvo que  “todos los requerimientos son obligatorios”, es decir, obliga a Emgesa a compensar integralmente a los diferentes grupos poblacionales que se verán afectados por la construcción del Megaproyecto. Sin embargo, existe la posibilidad real de que Emgesa demande por vía administrativa para hacer cumplir la Ley 99 y negarse a dichas compensaciones tal como se infiere de su reciente declaración al Diario del Huila (18 de septiembre de 2009): “el departamento jurídico está realizando el análisis minucioso y detallado de toda la licencia, pero hemos estado evaluando sobre todo el impacto económico que genera los sobrecostos de esta nueva licencia”.

Ahora Emgesa presiona con falacias al gobierno manifestando que los requerimientos adicionales exigidos por el Ministerio de Ambiente para desarrollar el proyecto El Quimbo le generan sobrecostos de más de 80 millones de dólares, razón por la cual “la multinacional se encuentra haciendo una serie de estudios económicos con el objetivo de concretar si la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo es viable en materia financiera para la compañía”. Por lo visto ahora la “afectada” es la empresa que sólo le preocupa la rentabilidad económica y que reclama excluir a los ocupantes que califica como “grupo de población vulnerable en situación irregular” Ya se escuchan voces gubernamentales y empresariales a favor de la misma que consideran “justo” sacrificar los intereses de las comunidades para que la empresa “se quede con el negocio” para no afectar “la confianza inversionista” ni los intereses particulares de los gobernantes y grupos empresariales y de contratistas.

Tampoco se conoce un pronunciamiento público por parte de la CAM dando a conocer a los huilenses cuáles son las diferencias –que sabemos existen- con relación a los impactos ambientales y al proyecto de restauración de bosques tropicales dentro de la reserva forestal de la Amazonía. Recuerden que existe el derecho colectivo ecológico.

Acciones de resistencia Civil

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales ha reafirmado su disposición de demandar la nulidad de las Resoluciones 321 del 1 de septiembre de 2008, y 0899 del 15 de mayo y 1628 del 21 de agosto de 2009. Con estas actuaciones jurídicas se pretende defender el derecho fundamental al medio ambiente, la protección de los ecosistemas, la biodiversidad, los recursos genéticos, el agua, las comunidades y el Río Magdalena, razón por cual ratificamos nuestro decidido compromiso con la comunidad local, regional, nacional e internacional por construir un mundo libre de los modernos dinosaurios.

Las acciones de resistencia civil que se vienen concertando se refieren a:

  • Organizar y movilizar a las comunidades locales y de todo el Departamento del Huila en defensa de sus propios territorios, Planes de Desarrollo y de Ordenamiento Territorial desde el enfoque de desarrollo humano sostenible: contiene el fortalecimiento de la Asociación de Afectados por la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo –ASOQUIMBO-, la Movilización Social con la Minga Indígena, el I Encuentro Nacional “Soberanía Energética y Alimentaria Sustentable y el concierto  “Energía sin destrucción” con participación de la Banda ATERCIOPELADOS” .
  • Convocar a organizaciones internacionales defensoras del medio ambiente y de los derechos humanos y a la Comunidad de Naciones a pronunciarse a favor de  las demandas de las comunidades del Alto Magdalena: Tribunal de los Pueblos, Comité Interamericano de Derechos Humanos –CIDH-.
  • Acoger plenamente la Declaración Internacional de Lorica (Córdoba) emanada del IV  Encuentro de la Red Latinoamericana contra Represas y por los Ríos, sus Comunidades y el Agua.
  • Fortalecer la red nacional de lucha contra represas y la campaña de la red latinoamericana "Lanzando Alternativas".
  • Promover en las universidades y centros de investigación proyectos alternativos de energías limpias (bajo impacto ambiental) y de mayor eficiencia.
  • Promover apoyos mutuos para el uso de acciones jurídicas como las acciones populares y de nulidad, así como la elaboración de informes de riesgo y declaratoria de la alerta temprana tendiente a la protección y defensa de los Derechos Humanos de los habitantes y, en particular, de la población residente en la zona de influencia de los megaproyectos.

Plataforma Sur, a través de las acciones populares y, en cumplimiento del parágrafo del Art. 6 de la Ley 56/81 viene exigiendo como mínimo  los siguientes estudios:

  1. Establecer el valor real de la producción cesante ante la falta de confiabilidad en los datos suministrados por Emgesa, y el valor de las compensaciones que se derivarían de la mejora de la regulación y operación del embalse de la CHB (170%) respecto de las condiciones actuales y del incremento de la rentabilidad de la central a favor de la multinacional (35%).
  2. Realizar un nuevo censo que permita establecer el número real de predios y familias afectadas.
  3. Establecer el estado actual de las titulaciones de predios, garantías para quienes no las poseen y beneficios para las entidades municipales.
  4. Estudio de calidad de los suelos.
  5. Determinar las implicaciones de la disminución porcentual de la participación de producción agropecuaria del Municipio de El Agrado en el PIB (30%) ante el riesgo de perder su propia identidad.
  6. Estudio de implicaciones del megaproyecto sobre los planes de desarrollo, planes de vida de las comunidades y planes de ordenamiento de los entes territoriales afectados.
  7. Realizar estudios complementarios para precisar la naturaleza de los ecosistemas caracterizados como sensibles únicos, como el caso de los bosques riparios y de los recursos hidrobiológicos del Río Magdalena.
  8. Estudio socioeconómico y de perspectivas de desarrollo productivo para los afectados por la construcción del embalse.
  9. Estudios de valoración de bienes y servicios ambientales a cargo de la Contraloría.
  10. Costos del tratamiento de aguas negras ante la inutilización de los alcantarillados de los municipios afectados (Garzón, Gigante, La Jagua e inspecciones) como consecuencia de la construcción del embalse tal como está diseñado.
  11. Ampliación de los trabajos de Prospección Arqueológica y de Identificación de características culturales y de valores representativos como patrimonio cultural de la nación asociados al medio ambiente localizados en las zonas de impacto directo e indirecto de la construcción de la represa El Quimbo.
  12. Solicitar a La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se verifique, previo a la expedición de la Licencia Ambiental, la veracidad de los estudios de impactos, social, ambiental y cultural de la represa El Quimbo en el Departamento del Huila.

El 26 de Julio, en el Centro Poblado Rioloro Inspección de Gigante Huila fue constituida la Asociación de Afectados por la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, ASOQUIMBO con el objeto principal de “defensa de los intereses y derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, de los asociados en la medida en que estos resulten vulnerados, amenazados o disminuidos por las acciones y omisiones derivadas, en forma directa o indirecta, de la construcción del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, sean estas de origen privado o estatal”. Esta organización local tiene una dimensión planetaria y constituye una de las formas de resistencia por un mundo sin represas y consolidar una amplia base social  para convertir la zona de El Quimbo en una Reserva Campesina-Empresarial Agroalimentaria, de desarrollo rural sostenible, con subsidios no reembolsables, es decir con derechos, con distritos de riego, microcentrales, para aumentar la productividad y competitividad de nuestros productos, garantizar la soberanía energética y alimentaria y la paz.

Por un mundo sin represas

Hay un gran temor en cuanto a la transparencia e idoneidad con el real impacto de los megaproyectos hidroeléctricos. Los beneficios directos que les brindan a los pueblos se reducen típicamente a cifras monetarias para la cuantificación económica, pero no se registran en términos humanos. El desarraigo no tiene precio.

Las políticas deben formularse de forma tal que contribuyan a reducir la vulnerabilidad de la comunidad y el gobierno debería considerar otras opciones para el suministro de agua y energía.

Las hidroeléctricas no son modelos de energía limpia. Al inundar y destruir miles de hectáreas de vegetación nativa, las represas lanzan a la atmósfera toneladas de gases como el dióxido de carbono y el metano.

Esos gases son provenientes de la descomposición del material orgánico inundado. Científicos han alertado que grandes represas pueden tener mayor impacto climático por unidad de energía producida que la generación basada en combustibles fósiles, como las de carbón.

No hay exploración de alternativas más seguras desde el punto de vista ambiental y este tipo de investigación científica no se promueve e incentiva.

Es limitada la valoración de los impactos ecológicos, sociales, económicos y políticos. Los problemas se minimizan u ocultan.

No se implementan procesos participativos para la aprobación de los proyectos por parte de los habitantes del lugar donde se construyen.

No hay un compromiso con la protección del ecosistema. No hay garantía de la protección sanitaria local. Es limitada la inclusión de los costos ecológicos y sociales en las previsiones económicas del proyecto.

Un mundo sin represas es posible si fortalecemos  los movimientos sociales de resistencia contra los megaproyectos mineros, energéticos, agro-combustibles, protegidos por bases militares al servicio de las transnacionales para el control de nuestra biodiversidad natural y genética.  Un poder alternativo debe reconocer dicha biodiversidad, el  multiculturalismo y la capacidad de autogobierno  de las comunidades comprometidas con una nueva visión del desarrollo: el ecosocialismo.

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[1] Ver los siguientes artículos de la Resolución 0899: "ARTICULO DÉCIMO QUINTO.- EMGESA S.A. E.S.P. deberá contratar y financiar un estudio que lleve a cabo la valoración económica de los impactos ambientales. El estudio deberá ser ejecutado por un tercero que cumpla con criterios de experiencia e idoneidad.

El estudio de la valoración económica de los impactos ambientales del Proyecto, deberá llevarse a cabo utilizando las metodologías establecidas por este Ministerio en la resolución 1478 de 2003.

 En el plazo de un año contado a partir de la ejecutoria del presente acto, la Empresa deberá remitir para aprobación de este Ministerio una propuesta de valoración económica de los impactos causados por el proyecto. La valoración económica deberá adelantarse de manera integral, teniendo en cuenta el conjunto de recursos afectados y sus implicaciones para la sociedad en su conjunto, tanto local como regional.

ARTICULO DÉCIMO SEXTO.- La Empresa deberá identificar y valorar todos los impactos ambientales, sociales y económicos que se generen durante la ejecución del Proyecto, identificando aquellos que en razón de la complejidad del Proyecto no hayan podido preverse o valorarse con anterioridad, y recomendado medidas especiales de manejo para dichos impactos.

En cumplimiento de lo anterior, la Empresa deberá presentar ante este Ministerio un primer informe dentro del mes siguiente al inicio de la etapa de construcción del Proyecto, y un segundo informe dentro del mes siguiente a la finalización de dicha etapa".

PROBLEMAS POR LA CONSTRUCCIÓN DE REPRESAS EN AMÉRICA LATINA DEBATIRÁN MAGISTRADOS DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS EN WASHINGTON

PROBLEMAS POR LA CONSTRUCCIÓN DE REPRESAS EN AMÉRICA LATINA DEBATIRÁN MAGISTRADOS DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS EN WASHINGTON

La Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente -AIDA- confirmó que el 2 de noviembre de 2009 a partir de las 5:30 P.M. en Washington, D.C. la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH dará inicio a la Audiencia sobre la Situación General de las Megarepresas en las Américas.  
 

Plataforma Sur de Organizaciones Sociales, al igual que las demás delegaciones de Colombia, entregará en la Audiencia del CIDH a través de AIDA un informe detallado de los impactos económicos, sociales, culturales y ambientales y presuntas violaciones legales del Megaproyecto Hidroeléctrico el Quimbo y la posible degradación de los Derechos Humanos de las comunidades afectadas y de las organizaciones sociales y ambientales vinculadas teniendo en cuenta que se instaló el batallón Energético No. 12 en la Jagua Huila para proteger a la transnacional Emgesa y que se conocen denuncias de amenazas contra lideres vinculados a estas acciones de resistencia.

 

La audiencia es relevante para este periodo de sesiones del CIDH dada la inminencia de la construcción de múltiples proyectos en la región latinoamericana, como el caso de El Quimbo.  El aumento de demanda de energía y agua, y la falsa percepción de que las represas son energía limpia, ha aumentado significativamente los proyectos a construir, existiendo en la actualidad cientos de proyectos de nuevas hidroeléctricas a implementarse en el hemisferio.

 

La Comisión ha tenido la oportunidad de tratar este tema indirectamente y de forma limitada[1], y no en el contexto de una audiencia general, en la cual se pueda presentar información integral y consolidada respecto de esta problemática en el hemisferio.  Dada la relevancia del tema, así como la cantidad de casos que están surgiendo a nivel nacional e incluso ante la Comisión[2], y la vinculación del tema con el cambio climático y los derechos humanos, consideramos que la audiencia es de trascendental importancia.

 

De otra parte, la realización de esta audiencia general y el reconocimiento de la problemática de las represas por parte de la honorable Comisión puede producir un impacto positivo en el entendimiento de esta problemática, y en el fortalecimiento de los estándares internacionales relacionados con ella, así como en la manera de evaluar e implementar los proyectos por los Estados.

 

Primero, la CIDH tiene una posición única en el hemisferio respecto a la promoción de los derechos humanos.  Por lo tanto, el reconocimiento del tema por la CIDH promovería una mayor visibilización y además, reforzaría los casos en los cuales existen violaciones de derechos humanos.

 

Segundo, y hacia el fortalecimiento de los estándares internacionales, los pronunciamientos de la CIDH, como órgano de derecho internacional y con competencias específicas para la interpretación de los derechos humanos del Sistema Interamericano, tendrían un impacto más concreto en la jurisprudencia internacional.  Es importante destacar la existencia de estándares que pueden mitigar o eliminar las violaciones asociadas con proyectos de represas, desarrollados por instituciones como el Banco Mundial, el BID y la Comisión Mundial de Represas; sin embargo, falta la implementación adecuada y la mayor difusión de ellos.  La intervención de la CIDH podría impactar positivamente el fortalecimiento de estos estándares, vinculándolos con las violaciones de los derechos humanos provocadas por su incumplimiento[3].

 

Tercero, el que la Comisión reciba información y atienda esta situación regional, puede también contribuir en el análisis y resolución de los casos actuales, tanto los que se encuentran ante la Comisión, como los que están ante instancias internas, dando la oportunidad para evitar aún mayores impactos y violaciones a derechos humanos[4]

 

Al aplicarse el artículo 64 del Reglamento, que ordena la audiencia regional de carácter general, el Megaproyecto El Quimbo será objeto de estudio por parte del CIDH debido a las graves violaciones de los derechos humanos  al otorgarse la Licencia Ambiental para la construcción del mismo por Emgesa. Adicionalmente, con fundamento en la  información presentada durante la audiencia por las organizaciones que suscribimos la solicitud  se considera la posibilidad de acceder a una de sus potestades para analizar el tema en mayor detalle y hacer recomendaciones a los Estados, tales como:

 

Investigar la problemática y emitir recomendaciones generales a los Estados en su informe anual, a fin de que éstos tomen las medidas para evitar la violación de derechos humanos.

 

Establecer un comité o grupo de trabajo para indagar sobre el tema[5] y publicar sus resultados en un informe especial.

 

Recibir más información de parte de organizaciones de la sociedad civil o los Estados en la forma de informes de seguimiento, y hacer visitas in loco para informarse más sobre la problemática.

 

Considerar la información presentada en esta audiencia general sobre los impactos que tienen las represas para el cambio climático en el marco del seguimiento de la Resolución AG/Res. 2429 (XXXVIII-O/08).

 

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[1] Es el caso de la audiencia de la situación de derechos humanos y ambiente (118º periodo de sesiones, 2003) y las audiencias sobre las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas (124º período de sesiones, marzo 2006), las audiencias de cambio climático y derechos humanos, y de la responsabilidad de las Instituciones Financieras Internacionales en derechos humanos (127º período de sesiones, 1 de marzo de 2007) y audiencias por país en que se han debatido temas de represas, es el caso de la audiencia de la situación de los derechos de propiedad de las comunidades indígenas en Panamá (133º período de sesiones, 28 de octubre de 2008).

[2] Por ejemplo, algunos casos relacionado con la construcción de represas que ya han sido admitidos por la CIDH, incluyen Mercedes Julia Huenteao Beroiza y otras c. Chile, Solución Amistosa, Informe Nº 30/04, Petición 4617/02, 11 de marzo de 2004 (la represa en la zona de Ralco en el Alto Bío Bío); Comunidad de Río Negro del Pueblo Indígena Maya y sus miembros c. Guatemala, Informe de admisibilidad Nº 13/08, petición 844/05, 5 de marzo de 2008 (la represa Chixoy en Alta Verapaz, Guatemala); Pueblo Indígena Kuna de Madungandi y Emberá de Bayano y sus miembros c. Panamá, Informe de Admisibilidad No. 58/09, Petición 12.354, de abril 21 de 2009; sumados a otras peticiones que se encuentran pendientes ante el sistema, como por ejemplo Chalillo (Belice), Anchicaya y Urrá (Colombia) y Xalalá (Guatemala).

[3] Tales resultados ya se han logrado en otras áreas del derecho internacional, el mejor ejemplo de lo cual sería en el área de los derechos de los pueblos indígenas. Fallos y pronunciamientos de la CIDH como los casos del Pueblo Yanomami c. Brasil, Resolución No 12/85, Caso No 7.615, 5 de marzo de 1985 (uno de los primeros reconocimientos por un órgano internacional de derecho de la situación de los pueblos indígenas en las Américas) y las Hermanas Dann c. Estados Unidos, Informe No 75/02, Caso No11.140, 27 de diciembre de 2002, párr. 130 (encontrando una base jurídica para los derechos de los pueblos indígenas en “los principios jurídicos internacionales generales”.) Los dos casos eran precedentes importantes para el reconocimiento de los derechos colectivos en las sentencias de la Corte Interamericana como el Caso de Awas Tingni c. Nicaragua y el Caso del Pueblo Saramaka c. Surinam.

[4] Cabe destacar que aun dentro los casos en los cuales la CIDH ha intervenido, existen dificultades en la implementación de acuerdos logrados entre las partes, por ejemplo en la represa Ralco en el Alto Bío Bío de la VIII región de Chile y Urrá en Colombia.

[5] Reglamento artículo 15(2) “La Comisión también podrá crear grupos de trabajo o comités para la preparación de sus períodos de sesiones o para la realización de programas y proyectos especiales. La Comisión integrará los grupos de trabajo de la manera que considere adecuada.”