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Miller Armín Dussán Calderón

Propuestas Estudiantiles

Propuestas Estudiantiles

Por una universidad crítica, creadora y transformadora

 

Juan Mauel Ramos y un amplio grupo de estuduiantes debaten sus propuestas con el profesor Miller Dussán.

 

Los candidatos al Consejo Superior Universitario, en representación de los estudiantes: Javier Manuel Ramos (principal) y Juan Manuel Andrade (suplente); y al Consejo Académico: María Rosa Helena del Pilar López (principal) y Juan Carlos Albarracín (suplente), expusieron recientemente sus propuestas. Por considerarlas de interés y en aras de ayudar al debate universitario, publico textualmente en este blog la integridad de sus proposiciones.

Este año se elaborará el “Plan de desarrollo de la UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA” proyectado a cuatro años, es necesario que los estamentos universitarios se hagan partícipes de esta construcción. La propuesta que a continuación presentamos no contiene promesas de campaña, es el resultado de un trabajo que a lo largo de varios años se ha realizado y se transforma en un programa que defenderemos en el Consejo Superior Universitario y Consejo Académico, el cual solo es posible con la organización, la movilización y veeduría de la comunidad universitaria.

 

1. Democracia universitaria

Entendemos este eje no en la limitada concepción de votar cada dos o tres años por representantes o rector, concebimos la democracia universitaria como la construcción desde sus estamentos, del “que hacer” de esta en la sociedad. Así las cosas, gestionaremos y discutiremos la necesidad de convocar a un mediano plazo EL CONGRESO DE LA UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA que se debe realizar con el apoyo de la organización estudiantil y el triestamentario para construir una propuesta alternativa, “la universidad que queremos”.

 

2. Bienestar Universitario

          • La política de bienestar es integral, recogerá los pliegos elaborados por programa y facultades, donde resaltamos
          • Matrículas. Construcción de una nueva tabla de liquidación, donde se recupere los incentivos por desempeños deportivos y culturales; y se exonere los estudiantes de estrato uno y dos de su pago.
          • Biblioteca. Actualización y ampliación del material bibliográfico y estabilización del rubro anual.
          • Restaurante. Ampliar la cobertura de los subsidios de alimentación, congelados hace más de seis años.

 

3. Calidad académica

 

Pensamos en el papel de la universidad en función de la construcción y las necesidades de la región. La acreditación social, debe estar sobre la acreditación institucional donde nuestra universidad esté abierta a los debates regionales incentivando la investigación para el desarrollo de nuestro departamento y nuestra región.

Consejo Superior Universitario
Consejo Académico

Javier Manuel Ramos - Principal

Juan Manuel Andrade - Suplente

María Rosa Helena del Pilar López - Principal

Juan Carlos Albarracín - Suplente

 

 

 

 

Nueva unidad estudiantil: por la Universidad de todos

 

 

Los candidatos Cristían Rincón y Diana Cáceres para el Consejo Superior; y Germán Giraldo y Omar Narváez para el Consejo Académico presentaron sus propuestas, que se publican en este blog para contribuir al debate democrático.

Somos un equipo de estudiantes que piensa la universidad desde diversos espacios, como una Institución que contribuye con propuestas alternativas para la solución de los principales problemas de la región surcolombiana.

Queremos transformar el concepto de la representación para que sea una gran franja de estudiantes quien oriente y fiscalice con su participación activa, nuestras activaciones en la construcción de la Nueva Unidad Estudiantil.

Nuestras propuestas

  1. Fortalecer la comunicación y participación de los estudiantes a través de: a) Link en la página institucional de la Usco. b) Creación de boletín ‘Vocería’. c) Asambleas y foros estudiantiles.
  2. Diseñar un proyecto de Bienestar Universitario participativo.
  3. Propiciar la construcción de una tabla de liquidación de matrículas, que desarrolle la equidad entre los estudiantes.
  4. Fortalecimiento de la investigación como herramienta para la solución de los problemas de la región.
  5. Impulsar el debate sobre la problemática de las sedes y construir propuestas participativas para la solución de la misma.
  6. Defender la universidad pública de calidad e insistir en la inyección de nuevos recursos por parte de los entes territoriales.
  7. Crear una veeduría universitaria interdisciplinaria con los estudiantes para fiscalizar el manejo presupuestal y administrativo de la Usco.
  8. Respaldar las propuestas que contribuyan a profundizar la democracia universitaria como la elección democrática del rector y decanos.
Consejo Superior Universitario
Consejo Académico

Christian Camilo Rincón - Principal

Diana C. Cáceres - Suplente

Germán Giraldo - Principal

Omar Narváez - Suplente

Carta a la Comunidad Usco

9 de febrero de 2007

 

A la Comunidad de la Universidad Surcolombiana:

 

Desde el 26 de enero di a conocer mi propuesta para la elaboración de un Proyecto Educativo para la Universidad Surcolombiana (PEUS) y para la formulación de un Plan de Decenal de Desarrollo, concibiéndolos como dos componentes necesarios para la construcción de identidad y de comunidad al interior de nuestra Alma Máter.

 

He registrado con agrado que un buen número de personas han manifestado su opinión favorable sobre estas iniciativas y han propuesto otros aportes. Digo con agrado, porque tengo el firme convencimiento de que la discusión sobre el futuro de la universidad debe ser un debate público inherente a la naturaleza abierta, deliberante y participativa de la misma, así como a su carácter jurídico de estatal y pública.

 

Está más que bien que se inicie el debate de estos asuntos. Y bienvenidos los aportes que con seriedad y rigor todos nosotros podamos brindar.

 

Lo anterior está conexo con el examen que el Consejo Superior Universitario hará de las hojas de vida y de las propuestas de quienes aspiramos al cargo de Rector. Examen, que también debe ser de naturaleza pública y no un hecho privado, circunscrito a la exclusiva discrecionalidad de los miembros del Consejo Superior Universitario.

 

La comunidad, en su legítimo derecho de decidir, debe conocer cuáles son los argumentos, criterios u otras razones por las cuales los miembros del CSU deciden en favor o en contra de uno u otro aspirante para la integración de la terna. La publicidad de las actuaciones de los poderes y de sus instituciones públicas son fundamentales en toda democracia. La Universidad Surcolombiana no tiene porque ser la excepción.

 

Finalmente, reitero mi agradecimiento a quienes han escrito y los invito a que continuemos en toda libertad con este debate para lo cual podemos disponer, entre otras formas, de este modesto sitio en la Internet: http://millerdussan.blogia.com.

Atentamente,

Miller Dussán Calderón

Profesor Usco

 

 

Isabel Cristina Gutiérrez y Miller Dussán durante el Foro "Seminario internacional sobre experiencias de alternatividad penal en procesos de paz organizado por la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2004 en el Parlamento de Cataluña.

Hoja de vida

Hoja de vida

Nombres completos: Miller Armín Dussán Calderón

Documento: Cédula de ciudadanía 19.117.627

Dirección Postal: Carrera 29 No. 15-38 Casa 9, Neiva (Huila, Colombia)

Tel. Fijo: 0988774532 / Tel. Móvil: 3167555427 Móvil

E-mail: millerdussan@gmail.com / midussan@usco.edu.co

 


Historial de empleo


Experiencia docente

 

  • Profesor Titular de Tiempo Completo en las asignaturas de Pedagogía, Epistemología, Resolución de conflictos y Asesor de Prácticas Pedagógicas.
31 de marzo de 1993 hasta el presente. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila). Ver Anexo 1
  • Profesor Titular de Pedagogía del Postgrado en Educación y Desarrollo Comunitario.
1995-1999 Convenio USCO–CINDE, Neiva (Huila).
  • Profesor Catedrático, Asesor de Prácticas Pedagógicas.
1983-1992 Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila).
  • Profesor de Tiempo Completo de Educación Secundaria.
1973-1993 Secretaría de Educación Departamental, Neiva (Huila).

 

Experiencia administrativa

 

  • Presidente del Consejo Departamental de Planeación del Huila. 2001 Gobernación del Huila, Neiva (Huila).
  • Miembro del Consejo Departamental de Paz del Departamento del Huila. Gobernación del Huila, Neiva (Huila).
  • Vicerrector de universidad adscrito a la Vicerrectoría Académica. 9 de abril de 1997-22 de abril de 1998. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila).
  • Representante del Presidente de la República ante el Consejo Superior de la Universidad Surcolombiana. 21 de abril de 1994-8 de abril de 1997. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila).
  • Representante de los estudiantes ante el Consejo Superior. 1981-1982. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila). Ver archivo histórico Consejo Superior.
  • Director de los Programas de Formación Avanzada. 1 de septiembre de 1993-11 de abril de 1994. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila).
  • Representante de los Profesores ante el Consejo Superior. 1989-1991. Universidad Surcolombiana, Neiva (Huila). Ver archivo histórico Consejo Superior.
  • Director Ejecutivo del Centro de Estudios e Investigaciones Docentes. 1 de septiembre de 1984-30 de marzo de 1993. Asociación de Institutores Huilenses, Neiva (Huila).

 

Estudios

 

  • 2005 Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España.

Doctor en Educación y Sociedad

Calificación de sobresaliente “cum laude”

  • 2004. Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España.

Diploma de Estudios Avanzados en Teoría e Historia de la Educación.

  • 2003. Universitat Autònoma de Barcelona, Barcelona, España

Master en Educación y Sociedad.

  • 2002. Universitat Autònoma de Barcelona - Escola de Doctorat i de Formació Continuada, Barcelona, España.

Diploma de Postgrau. Cultura de Pau.

  • 2000. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, D. C.

Especialización en Instituciones Jurídico Políticas, Derecho Público.

  • 1992. Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, D. C.

Magíster en Desarrollo Educativo y Social.

  • 1983. Universidad Surcolombiana, Neiva, Huila.

Licenciado en Lingüística y Literatura

  • 1969. Colegio Nacional Santa Librada, Neiva, Huila.

Bachiller Académico

 

Experiencia investigativa reciente

 

  • Investigador del Grupo Interuniversitario de Trabajo en Educación Popular de Adultos (Uniantioquia, Usco, Univalle, UPN, Unicauca). Macroproyecto de Investigación sobre Experiencias Significativas en Educación Popular de Adultos en Colombia. OEA-PMET-Colciencias. 1988-1995. Investigaciones específicas:
    • Sistematización del Proyecto de Alfabetización, Postalfabetización y Desarrollo Comunitario de la Universidad Surcolombiana en la Comuna 8 de Neiva (Huila). (Ver Resolución Nº 4632, del 18 de septiembre de 1996 en carpeta hoja de vida División de Personal)
    • Estudios sobre experiencias significativas de Educación Popular de Adultos en Colombia: Aportes para la reconceptualización y metodologías cualitativas. Neiva (Huila). (Ver Resolución Nº 2756B, del 13 de junio de 1996 en carpeta hoja de vida División de Personal)
    • El Centro Comunitario Timanco: Una experiencia comunitaria. (Ver Resolución Nº 2756B, del 13 de junio de 1996 en carpeta hoja de vida División de Personal)
  • Investigador del Grupo Alianza: Universidad de los Andes, Universidad Autónoma de Manizales, Red Prodepaz, Asociación de Fundaciones Petroleras (AFP), Universidad de Harvard-Colciencias. Proyecto de investigación “Empoderamiento de las comunidades desde los programas de desarrollo y paz y las fundaciones petroleras”.

 

Producción Intelectual

 

  • Origen y Desarrollo del Movimiento Pedagógico en el Huila. (Ver Resolución 04118 del 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Proyecto Interinstitucional de Capacitación Autogestionaria de los Maestros del Huila. (Ver Resolución 04118 del 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Calidad de la Educación: Bases teóricas. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Renovación Curricular o Robotización de la Educación. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Hacia un Movimiento Pedagógico Renovador. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Enfoques y Diseños Metodológicos de la Investigación Cualitativa: Enfoque Crítico Social. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Proyecto de Ley de Educación: Consideraciones Críticas y Propuestas de Modificación. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Reorientación de la Formación Pedagógica de los Profesionales de la Educación. (Ver Resolución 04118 de 9 de diciembre de 1993 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Autonomía Universitaria y Formas de Gobierno. (Ver Resolución 1798B del 7 de julio de 1994 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Bases Epistemológicas de la Pedagogía: Módulo 2, Serie Postgrado. Resolución 3198 del 11 de octubre de 1994 de la Usco.
  • Modelo Educativo Cinde: Módulo 9, Serie Postgrado. (Ver Resolución 3198 del 11 de octubre de 1994 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • Propuesta de Formación Pedagógica para la Elaboración de Proyectos Educativos Institucionales. (Ver Resolución 2756B del 13 de junio de 1996 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • El Centro Comunitario Timanco (Neiva): Sistematización de su Experiencia. (Ver Resolución 2756B del 13 de junio de 1996 de la Usco en carpeta hoja de vida División de Personal).
  • El papel de las Universidades en la Superación del Conflicto Armado y la Construcción Social. Primer Congreso Nacional Universitario por la Paz. Tomo II, Capítulo VI. Icfes. Colombia. 1999.
  • Primer Encuentro Departamental de Investigación Educativa e Innovaciones Pedagógicas. Ponencia. Memorias. Instituto de Cultura Popular de Neiva. Colombia. 2000.
  • Formación Pedagógica para la Construcción Social. Revista RED. Número 6, Año 7. Colombia. 2000.
  • Nuevas Formas de Gobernabilidad en San Vicente del Caguán, Departamento de Caquetá, Universidad Nacional. Colombia. 2000.
  • Concepto, recomendaciones y modificaciones al Plan de Desarrollo 2001-2003. Un Huila para el siglo XXI: una construcción colectiva. Región y Cultura. Colombia. 2001.
  • La Regionalización en el Contexto de la Solución Política del Conflicto Armado Colombiano. Revista Región y Cultura, 2001.
  • Pedagogía del Conflicto y la Participación Ciudadana: sistematización de una experiencia. Universidad Surcolombiana – Gobernación del Huila. 2003.
  • Formación Pedagógica en y desde el Contexto y el Conflicto. Universidad Surcolombiana, 2005.

 

Seminarios, foros y congresos

 

  • Congreso de la Asociación Colombiana de Facultades de Educación (Ascofade), 2006.
  • Foro Social Europeo. Paris, Francia. 2003.
  • Foro Social Europeo. Florencia, Italia. 2002.
  • Mesa Redonda “Coyuntura política y proceso de paz en Colombia”, Barcelona (España), 2002.
  • Sexto Congreso Nacional de Planeación Participativa. Consejo Nacional de Planeación. Pereira, 2001.
  • Encuentro Iberoamericano de Universidades. Bogotá, 1998.
  • Seminario Elaboración y Seguimiento de Proyectos Institucionales Universitarios. Universidad Francisco de Paula Santander – Cres Oriente – Icfes – Ascun. Cúcuta, 1997
  • Taller sobre Guías para la Autoevaluación con fines de Acreditación de Programas de Pregrado. CNA. Ibagué, 1997.
  • Seminario de Dirección Universitaria. Universidad de Monterrey-Icfes. Bogotá, 1997.
  • Encuentro por la Unidad de los Educadores Latinoamericanos. Ministerio de Educación de Cuba. La Habana, Cuba, 1997.
  • Cátedra UNESCO en la Educación para la Democracia, los Derechos Humanos y la Paz. UNESCO-Instituto Luis Carlos Galán. Santiago de Cali, 1995.
  • Seminario para líderes del Desarrollo del Huila. Gobernación del Huila – Cámara de Comercio. Neiva, 1995.
  • Segundo Encuentro Nacional de Pedagogía Constructivista y Psicología Cognitiva. Universidad de Manizales, 1993.
  • Seminario hacia un Sistema Nacional de Formación de Educadores. Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, 1992.
  • Seminario sobre la Ley General de Educación: Formación Técnica. Ministerio de Educación Nacional. Bogotá, 1992
  • Seminario de Investigación sobre Estudios de Caso de la Relación Educación-Trabajo. Universidad del Valle. Proyecto OEA-PMT Cali, 1992
  • Taller Latinoamericano de Investigación Universidad, Educación Popular de Adultos y Contexto Social. OEA-Grupo Interuniversitario de Trabajo. Rionegro, 1991.

Formación pedagógica en y desde el contexto y el conflicto

Formación pedagógica en y desde el contexto y el conflicto

Miller Armín Dussán Calderón (*)

Isabel Cristina Gutiérrez de Dussán (**)

En los últimos años la Educación para la Paz - EP - se ha venido ocupando del tema de educar en y para la resolución no violenta de los conflictos a partir del reconocimiento de la naturaleza positiva de los mismos y distanciándose de quienes conciben la paz como un estar bien consigo mismo, una no-guerra o un no-conflicto.

 

La violencia como modelo es recientemente rechazada pero se desconocen opciones alternativas para abordar los conflictos. Eso conduce a que, a pesar de ese rechazo, la violencia siga siendo la forma en que se enfrentan los conflictos, cuando no se recurre a otras posturas igualmente negativas y bastante habituales como la sumisión o la evasión.

 

En consecuencia, se plantea un nuevo reto: educar en y para el conflicto, construir una pedagogía del conflicto que sirva para orientar a las nuevas generaciones con el fin de que construyan convivencia, participación, autoconocimiento y resuelvan creativamente los problemas. Este reto se concreta en los siguientes temas (Cascon, 2001):

 

  • Describir la perspectiva positiva del conflicto. Verlo como una forma de transformar la sociedad y las relaciones de poder para construir la democracia radical.
  • Descubrir que los conflictos son una oportunidad educativa, una oportunidad para aprender a construir otro tipo de relaciones, así como para prepararnos para la vida, aprendiendo a hacer respetar los derechos de una manera no violenta.
  • Aprender a analizar los conflictos y a descubrir su complejidad. Dar orientaciones a los docentes, estudiantes, padres de familia, líderes comunitarios para que se apropien de conceptos e instrumentos metodológicos que contribuyan a analizar y a transformar los conflictos que viven en la cotidianidad.

 

Buscar soluciones que permitan enfrentar los conflictos sin violencia, sin destruir a una de las partes y con la fuerza necesaria (empoderamiento), para llegar a soluciones en las que todos ganen, y puedan satisfacer las necesidades. Desarrollar la agresividad no-violenta, así como descubrir las bases del poder tanto propio como ajeno. Educar para el conflicto supone aprender a analizarlos y resolverlos o transformarlos tanto a nivel micro (los conflictos interpersonales en nuestros ámbitos más cercanos: (clase, casa, barrio) como en el ámbito macro (conflictos sociales, internacionales).

 

En esta perspectiva, la Universidad Surcolombiana inició en el 2001 el proyecto “Formación Pedagógica para la Resolución de Conflictos y la Participación Ciudadana” incorporado a los Programas de Proyección Social de la Facultad de Educación, con el propósito de fortalecer y promover la organización y participación comunitaria como escenarios de formación de actores sociales con capacidad para la comprensión y solución de conflictos sustentados en la equidad, la justicia, la solidaridad y el pluralismo.

 

En su primera fase, el proyecto se desarrolló en 9 Comunas de Neiva y en los municipios de Campoalegre, Rivera, Palermo, Aipe, y Villavieja del Departamento del Huila. Contó con la participación de 600 personas de una población heterogénea.

 

Referentes teóricos

 

El concepto de conflicto no se considera sinónimo de formas violentas de conducta, ni tiene siempre connotaciones negativas. Lo común es considerar que “conflicto” alude a un tipo de interacción en pugna debido a los intereses enfrentados de los actores implicados, no necesariamente a un tipo determinado de conducta. Lo que puede resultar violento es la conducta de los actores (lo que se expresa al hablar de “conflictos violentos”); el conflicto en sí a lo sumo puede ser más o menos proclive a generar conductas violentas.

 

El conflicto, entendido como aquellas situaciones de disputa o divergencia en las que personas o grupos (de forma real o subjetiva) consideran incompatibles por responder a intereses (tangibles), necesidades y/o valores en pugna es connatural al ser humano y es un proceso dinámico. Por tanto, es una experiencia que se da en todos los niveles de la actividad humana, de la intrapersonal a la internacional, pasando por la interpersonal, intragrupal e intergrupal ().

 

Si las contradicciones y el conflicto son algo connatural a las relaciones humanas aprender a intervenir en ellos es fundamental en una sociedad que niega el conflicto como una forma de transformación de la misma y como oportunidad educativa. Sólo a través de confrontar las estructuras injustas y/o aquellas personas que las mantienen, la sociedad puede avanzar hacia la construcción de modelos de desarrollos equitativos y sustentables. Es decir, el conflicto como algo connatural a las relaciones sociales es el principal motor del cambio social y una oportunidad para el aprendizaje, razón por la cual se convierte en un dispositivo cognitivo básico del proceso educativo y pedagógico. El conflicto es, potencialmente, un marco de compromiso entre actores que sirve para aclarar las ideas, contribuye al autoreconocimiento, estimula la creatividad, la capacidad de análisis, la participación y el empoderamiento de los actores comprometidos en la transformación de los conflictos.

 

 

En el terreno de la pedagogía se requiere de una lectura crítica de los contextos culturales, de los distintos intereses en juego, lo que Pablo Freire viene denominando pedagogizar el conflicto: hacer el conflicto de tal manera pedagógico a través de la explicitación de los intereses en juego y en el estímulo a las formas de organización para transformarlos, que pase a significar un factor de crecimiento político-educativo para los actores implicados (Pontual, 1995).

 

La pedagogía del conflicto constituye un aporte a la creación de escenarios de negociación al interior de la vida cotidiana de las comunidades y grupos sociales para potenciar el desarrollo de una cultura del reconocimiento y la participación sin lo cual no es posible la transformación social. La pedagogía del conflicto busca contribuir a la creación de condiciones que posibiliten el tratamiento de los mismos. Por tanto, asume como territorio de la acción pedagógica la complejidad de los procesos de interacción que exigen una visión holística de las situaciones que provocan los conflictos y que requieren de un acercamiento comprensivo que puede ser coadyuvado en y desde la educación. Esto implica el reconocimiento de que es posible encontrar vías alternas para comprenderlos y transformarlos en la perspectiva de cambio social.

 

Los conflictos son procesos complejos y con rasgos diferenciados en función de los diferentes niveles de la actividad humana en que se dan. Sin embargo, existen elementos de estructura y proceso comunes como actores/personas, proceso (forma de abordarlo) y problema (las necesidades o intereses antagónicos en pugna) que pueden separarse para efectos del análisis como para intervenir posteriormente con ánimo de regular o resolver el conflicto (gestión, regulación, resolución y prevención).

 

También resulta crucial en el análisis averiguar si se trata de una situación conflictiva simétrica o asimétrica, en función del poder que tiene cada una de las partes. Las situaciones asimétricas suelen exigir, para que pueda resolverse el conflicto y finalmente transformarse, una fase de concientización y, por ende, de confrontación, que permita una negociación posterior entre actores si bien no iguales si al menos considerados como tales (el actor más poderoso acepta, en suma, negociar, con el otro o los otros).

 

El conflicto dentro de grupos o entre grupos, en una esfera interna o externa, se analiza a partir de las oposiciones que se dan entre dichos grupos (actores) en función de los intereses en competencia, de las diferencias en actitudes e identidades. Todo ello ayuda a explicar su conducta a lo largo del proceso del conflicto (incluyendo sus cambios). En otros términos, el análisis debe permitir distinguir entre posiciones de las partes (demandas concretas) e intereses y necesidades, una distinción clave para el proceso de resolución y para la búsqueda de estrategias ganar-ganar. Por tanto, desde los enfoques de resolución de conflictos no se aspira a eliminar los conflictos (al menos no todos ellos), algo probablemente imposible y seguramente perjudicial, sino a hacer altamente improbable que se manifiesten conductas violentas o disruptoras, y a transformarlas en procesos pacíficos de cambio social. Se busca enfrentar los conflictos de una forma diferente a la violenta mediante la prevención, negociación, mediación y la acción no-violenta (Cascon, 2001).

 

De lo anterior se deriva que el proceso de intervención en un conflicto, sin entrar a considerar las intenciones y objetivos de quiénes intervienen, pasa siempre por diferentes fases, es un proceso, que puede tener retrocesos. No puede lograrse la transformación desde el inicio. No es lo mismo intervenir en una fase de violencia abierta o no, y así sucesivamente. Sea como fuere, se ha impuesto una idea: al intervenir, aunque sólo se pretenda evitar la escalada a fases degradantes, debe pensarse siempre en la gestión y resolución posterior, en la transformación, para evitar que la intervención dificulte los objetivos posteriores. Es fundamental considerar que el tipo de intervención más apropiada depende de la fase de escalamiento a que ha llegado el conflicto, por tanto, deben considerarse globalmente todas las posibilidades de intervención.

 

Los principios pedagógicos

 

El proceso de formación pedagógica en y desde el contexto y el conflicto se orientó por los siguientes principios pedagógicos:

  • El hombre es un ser social, histórico, producto de las condiciones socioculturales del contexto en el cual se desarrolla su existencia. Posee el potencial de transformar esas condiciones sociales y culturales, razón por la cual los procesos pedagógicos deben partir del reconocimiento de los sectores populares como sujetos históricos de su propia transformación.
  • La Educación es un proceso social. Es el resultado de la red de relaciones e interacciones que logran establecerse a lo largo del proceso, las cuales están mediadas por el compartir de un saber teórico y la construcción de prácticas orientadas a la autogestión comunitaria y la transformación de conflictos. En este sentido prima el intercambio de saberes como práctica central de los momentos de encuentro.
  • El conocimiento se construye en colectivo. Nadie enseña nada, lo que se vive es el compartir y el intercambio permanente de conocimientos, experiencias y saberes para producir una nueva síntesis teórico-práctica-conceptual.

 

  • El desarrollo de la autonomía de los actores. A lo largo de los diferentes momentos se reforzó el auto-aprendizaje y el hetero-aprendizaje. La búsqueda de la autonomía se fundamentó a su vez en tres principios fundamentales:

  • Aprender a Aprender: Entendida como la generación de espacios de apertura al autoconocimiento como mecanismo fundamental del aprendizaje para la vida y a partir de la vida; en este sentido los talleres pedagógicos se centraron en proporcionar experiencias para el estímulo de la autorreflexión y el autorreconocimiento como estrategia fundamental del aprendizaje tanto al interior del taller como en la experiencia cotidiana de los participantes.
  • Aprender a Ser: Toda relación que se establece en la cotidianidad requiere del autoconocimiento en términos de las habilidades personales que se poseen así como de las características de personalidad que lo favorecen o lo limitan. En este sentido el taller pedagógico promovió el desarrollo de habilidades de cualificación y desarrollo humano de los participantes.
  • Aprender a Hacer: implica el aprendizaje de procesos tecnológicos para la programación, ejecución y evaluación de proyectos de desarrollo comunitario y de modos y estilos de relación e interlocución que favorezcan la promoción y el fomento de una cultura hacia la aceptación del conflicto como un elemento inherente a la vida misma y a la transformación pacífica y racional de los mismos.

  • La Participación activa de los actores. El proceso de formación se fundamentó en la participación para la autogestión comunitaria y la generación de espacios para la comprensión y transformación de los conflictos de manera autónoma, la movilización social y la negociación de saberes, percepciones de los hechos así como la historia personal y grupal.

  • El empoderamiento colectivo de los pobladores. Expresado en la posibilidad real de asumir el control de sus vidas a través de la autogestión y la identificación de conflictos y las propuestas de transformación que se construyeron colectivamente.

 

Los propósitos

 

Los propósitos están orientados a crear espacios de participación comunitaria a partir del reconocimiento de los conflictos locales y regionales y su transformación en escenarios de convivencia, de reconstrucción del tejido social y de construcción de empoderamiento de los excluidos a través de las Asambleas Públicas Constituyentes.

 

El Proyecto de formación para la resolución de conflictos plantea como propósitos:

  • Fortalecer y promover la organización y participación comunitaria como escenarios de formación de actores sociales con capacidad para la comprensión y solución de conflictos sustentados en la equidad, la justicia, la solidaridad, el respeto activo y el pluralismo.
  • Contribuir a la construcción de los mapas de conflictos a nivel local y regional, a la diseminación de talleres pedagógicos en pequeños grupos comunitarios, y a la promoción de las Asambleas Públicas Constituyentes.
  • Promover el desarrollo de una cultura de la paz centrada en el conflicto como catalizador de las relaciones individuales y colectivas
  • Propiciar espacios de interacción que contribuyan a la construcción y reconstrucción del tejido social.

 

Estos propósitos generales se tradujeron en los siguientes objetivos específicos cuya interiorización debería lograrse a través de las acciones educativas desarrolladas durante el proceso de formación pedagógica para la resolución de conflictos:


  • Comprender el sentido de la ciudadanía y la defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional humanitario en el contexto de nuestra cultura.
  • Reconocer los universos, procesos, conflictos socioculturales y formas de solución por parte de los participantes.
  • Apropiar los elementos, estrategias, procedimientos, contenidos y formas de negociación en la transformación de conflictos.
  • Apropiar y construir las bases conceptuales para la clasificación, análisis, administración y resolución de conflictos.
  • Comprender y aplicar las teorías sobre liderazgo, organización, participación y negociación, a través de la implementación de una filosofía de la convivencia.

 

Lo metodológico

 

Esta experiencia se desarrolló en diferentes momentos que articulaban las modalidades de trabajo presencial (sesiones magistrales de desarrollo teórico); trabajo de campo (asesorías de trabajo de campo); diseminación de la experiencia (réplicas y socialización de casos de conflictos); investigación (construcción de mapa de conflictos) y acción social (hechos públicos de paz)

 

Los actores

 

Los actores de la experiencia de Formación Pedagógica para la Resolución de Conflictos fueron: los sujetos de la acción educativa o participantes de los talleres, los coordinadores de los proyectos, los asesores de trabajo de campo y las organizaciones sociales e institucionales en las cuales están insertas las prácticas de los participantes.

 

Los sujetos de la acción educativa, provienen de los estratos medio y bajo de las comunas de la ciudad de Neiva y de los municipios del norte del Departamento del Huila.

 

Al proyecto de formación para la resolución de conflictos se vincularon ediles, miembros de las Juntas de Acción Comunal, Comités Cívicos, veedores, sindicalistas, personeros estudiantiles, profesores de Sociales y Ética, estudiantes y profesionales en Derecho y Psicología. Estos actores decidieron participar libremente después de conocer y negociar los propósitos, metodología, y estrategias inscritos en la intencionalidad político-pedagógica de la educación popular: el empoderamiento y la transformación social. Fueron integrados en grupos heterogéneos por edad, escolaridad y ocupación lo cual permitió enriquecer las interacciones comunicativas durante el desarrollo de la experiencia. La composición refleja la diversidad poblacional de los mismos y las potencialidades individuales para la generación de organización social y construcción de poder alternativo.

 

Los coordinadores de los proyectos. Los coordinadores de los proyectos constituyen el equipo pedagógico orientador de la experiencia. Se trata de especialistas responsables del desarrollo de las temáticas básicas abordadas en el proceso de capacitación, seleccionados por su formación y experiencia en trabajo comunitario y educación comunitaria. Estos profesionales postgraduados en filosofía, antropología, lingüística, educación y desarrollo comunitario, gestión del desarrollo regional, se integraron en la experiencia en un seminario permanente responsable de la coordinación general, la orientación pedagógica y el impulso a procesos de negociación y diálogo con los demás actores. Esta acción de coordinación conjunta exigió, como ejercicio permanente, la construcción de equipo, la rigurosa planeación del proceso, y la adecuada distribución de las funciones. La relación pedagógica que establecieron con los demás actores es una relación intercultural, no de simple transmisión de conocimientos. En los talleres, sobre todo, se hace claro el diálogo de saberes y es el orientador quien, con su desenvolvimiento, permite que el grupo construya conocimiento.

 

Los asesores de trabajo de campo. Los asesores son egresados de la Universidad Surcolombiana, licenciados en educación para la democracia y comunicación social, vinculados a proyectos de desarrollo comunitario. Orientados pedagógicamente por el equipo coordinador cumplían la función de asesorar a los grupos de participantes, durante las sesiones de asesoría de campo, en la realización de las actividades de réplica, que se constituyeron en el elemento de trabajo práctico de la experiencia.

 

Las organizaciones sociales e institucionales. Entre las organizaciones sociales se destacan las sindicales, los Comités de Participación Comunitaria, Comités Cívicos, Juntas de Acción Comunal, los Comités de Veeduría Ciudadana, Clubes de Amas de Casa, Comités Deportivos, Grupos Juveniles. Entre las institucionales, los Consejos Estudiantiles, la Alcaldía Mayor del Municipio de Neiva, Comisiones de Paz y Derechos Humanos. Todas estas organizaciones, como referentes de pertenencia social de los participantes y escenarios de aprendizaje, son reconocidas como interlocutoras en procesos de negociación pero requieren ser transformadas en auténticos espacios de empoderamineto y de ejercicio de democracia y autonomía de los excluidos como sujetos colectivos.

 

Las estrategias de trabajo

 

Las estrategias de trabajo utilizadas fueron las siguientes:

  • La participación comunitaria: permitió la conformación de grupos de trabajo al interior de las comunidades las cuales se vincularon en diversas experiencias de aprendizaje tales como talleres de formación en temas relacionados con la construcción de la identidad, el conflicto, la participación, el liderazgo. Planearon, ejecutaron y evaluaron, acciones específicas para la resolución de los conflictos identificados, y sesiones de réplica con grupos de pobladores. El trabajo participativo tuvo las siguientes características:

  • Es una combinación de investigación, educación y acción.
  • Es educativa en tanto que combina aspectos formativos con aspectos informativos.
  • Se basa en la integración del diálogo, la investigación y el análisis en donde los actores son parte del proceso.
  • Es cíclica, es decir combina los momentos de reflexión, participación y acción en varios momentos del trabajo.
  • Es dinámica permite el crecimiento de los actores sociales involucrados en el proceso, al crear un compromiso de trabajo, propiciar su participación en la obtención de datos, su reflexión sobre ellos y la programación de acciones para solucionar los problemas detectados.

  • El diálogo de saberes: el desarrollo de las acciones educativas, orientadas por los principios de aprender a ser, aprender a aprender y aprender a hacer se cumplieron fundamentadas en el ‘diálogo de saberes’ mediante el cual se buscó la confrontación de saberes y conocimientos para la construcción de criterios colectivos pero siempre a partir del reconocimiento de la diferencia y de las particularidades de cada participante como ser único. De esta manera se confrontaron las diversas percepciones de los sujetos y los contenidos propuestos en las sesiones educativas por los orientadores permitiendo la reflexión y resignificación de los saberes, las prácticas y la vida de todos los participantes.La Lúdica: esta estrategia fue fundamental para el desarrollo de las acciones educativas debido a que la edad y momento vital de los participantes exigió el uso de medios pedagógicos alternativos para lograr su participación y vinculación al proyecto. Esta estrategia hizo parte tanto de los talleres pedagógicos, como de las jornadas de diseminación al interior de las comunidades, permitiendo el encuentro y acercamiento entre sujetos como fundamento de la construcción colectiva y la configuración de condiciones afectivas para la construcción del saber y el conocimiento.El vídeo: este dispositivo pedagógico fue utilizado especialmente durante el desarrollo de los talleres pedagógicos con el propósito de incorporar nuevos puntos de vista en la discusión y problematizar un tema específico. También se introdujo después de la filmación de escenas registradas en los talleres como recurso para reflexionar sobre actitudes y comportamientos, como en el caso de temáticas como el autorreconocimiento.

 

  • La representación: por lo general fue utilizada por los talleristas como una forma de comunicación de los conocimientos a un grupo general, producto de las apropiaciones y discusiones del trabajo subgrupal. A través de formas como la representación teatral, la música, coplas, la danza, la risa, pancartas, graffiti, se socializaron conflictos, formas de convivencia, denuncias por discriminaciones y exclusiones, entre otras. Estas formas contribuyeron no solo a la reflexión sino que estuvieron presentes en la movilización social, como los hechos públicos de paz.

 

Los espacios de encuentro

 

El proceso de capacitación se desarrolló a través de los siguientes momentos de encuentro:

 

Seminario permanente del equipo pedagógico de coordinadores. En este escenario se concretó la programación, ejecución y evaluación del Proyecto de Formación Pedagógica para la Resolución de Conflictos. Aquí se tomaban las decisiones pertinentes al desarrollo de la experiencia pedagógica: se discutían los contenidos básicos, las metodologías; se sistematizaban los resultados de las evaluaciones realizadas por los participantes; se analizaban las inquietudes de los asesores de trabajo de campo y se elaboraban documentos orientadores de la acción educativa como los Módulos Temáticos de orientación del trabajo en resolución de conflictos que contenían los objetivos, las temáticas, las sugerencias metodológicas y las guías para el trabajo de campo. Los productos del trabajo en equipo eran sistematizados y devueltos a los participantes para su apropiación.

 

Sesiones magistrales para los participantes. Estas sesiones estaban a cargo del grupo de especialistas con el objetivo primordial de realizar una labor educativa amplia, participativa en la que cada especialista desarrollaba las temáticas contenidas en cada Módulo que era entregado con anticipación a los participantes. Estas sesiones en las que participaron la totalidad de los actores fue el reto metodológico más importante porque implicó el desarrollo de sesiones ágiles, con componentes lúdicos y particularmente de tipo vivencial, para cumplir con los principios pedagógicos orientadores de la experiencia.

 

Taller pedagógico de formación para asesores de trabajo de campo. En este espacio cada especialista responsable de una temática específica realizaba un taller de formación con los asesores de trabajo de campo, quienes cumplían la función de conducir los talleres en las comunas y municipios y retroalimentar el trabajo de réplica que cada participante debía desarrollar. La idea fundamental era generar directrices metodológicas y sobre los contenidos específicos a desarrollar en los talleres pedagógicos con los grupos de cada comuna o municipio.

 

Taller pedagógico para los participantes. Este taller se ocupaba de la asesoría para el trabajo de campo de diseminación de la experiencia en la cual cada participante replicaba los talleres con un grupo no inferior a cinco personas. En estos encuentros, las temáticas se abordaron prioritariamente a través de trabajo grupal buscando una integración entre la teoría y la práctica. Se trabajaron los contenidos de las sesiones magistrales, iniciando con el taller de Autorreconocimiento, sobre el conflicto, su identificación y análisis de los mismos (cada grupo seleccionó un conflicto relevante en los entornos regionales y locales y se trabajó en las estrategias de resolución) y finalmente se abordó la temática sobre participación y construcción de ciudadanía. Los productos de los talleres fueron recopilados por los participantes en documentos de síntesis y utilizados en su proceso de formación.

 

Un hecho destacado fue la socialización de los estudios de caso en los que se escogía uno de los conflictos trabajados en estos talleres y se exponía el proceso de negociación desarrollado.

 

Sesiones de réplica. Estas sesiones estaban bajo la responsabilidad de cada uno de los sujetos de la acción educativa y se convirtieron en espacios educativos autónomos y momentos de encuentro familiar y comunitario en torno a la temática de los conflictos. Cada participante debía replicar la sesión de trabajo de campo con un grupo mínimo de cinco personas, motivadas y convocadas por cada uno de ellos de las organizaciones sociales, comunitarias o institucionales a las que pertenecían Estos momentos fueron la mayor fortaleza de la experiencia en la medida en que congregó a muchas personas en torno a la temática y a la exploración y reconocimiento de los conflictos cotidianos en cada uno de los municipios y en las nueve comunas de la ciudad de Neiva. Se construyó el mapa de conflictos. Se identificaron los conflictos cotidianos en las relaciones familiares, en las relaciones de vecindad, en las relaciones escolares y sus manifestaciones.

 

Un hecho bastante significativo fue la realización de las jornadas comunitarias denominadas “hechos públicos de paz” que consistían en concentraciones y movilizaciones de niños, jóvenes y adultos convocados en cada una de las Comunas de Neiva y de los municipios que se integraron a este proyecto pedagógico con el propósito de socializar los aprendizajes obtenidos y expresar su rechazo a todas las formas de violencia, de discriminación y exclusión social.

 

Referencias Bibliográficas

(1) CASCON, P. (2001) Educar en y para el conflicto. Cátedra UNESCO sobre Paz y Derechos Humanos. Universidad Autónoma de Barcelona.

(2) GUTIÉRREZ, I. C., et. al., (2003): Pedagogía del conflicto y la participación ciudadana. Sistematización de una experiencia. Oti Impresos. Neiva.

(3) LEDERACH, J. P., (1995): ¿Conflicto y violencia? Busquemos alternativas creativas. Semilla, Guatemala.

(4) MARTÍNEZ, V., (2001): Filosofía para hacer las paces. Icaria, Barcelona

PONTUAL. P (1995) Constuindo uma pedagogía democratica do poder. CEAAL, Santiago de Chile.



Notas:

(*) Profesor Titular de la Universidad Surcolombiana, Doctor en Educación y Sociedad de la Universidad Autónoma de Barcelona España.

(**) Profesora de la Universidad Surcolombiana, Especialista en Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona España.

(***) Ello ha permitido que autores como Galtung elaborasen tipologías según el nivel o línea de fractura básica, introduciendo distinciones entre el nivel micro (dentro, entre personas/familias/asociaciones/organizaciones), meso (dentro de una sociedad, o sea entre: sexos, generaciones, etnias / “razas”, clases. O bien dentro de: comunidades, estados) y macro (entre estados, regiones, geográficamente definidos; entre naciones, civilizaciones, culturalmente definidos). El resultado final son 11 grandes tipos de conflictos: 1) entre sexos, 2) entre generaciones, 3) entre clases, 4) entre etnias/comunidades, 5) dentro / intra-Estados, 6) entre Estados, 7) entre regiones, 8) una nación versus dos ó más Estados, 9) dos ó más naciones versus un Estado, 10. dos ó más naciones versus dos ó más estados, 11) intercivilizatorio.

Seminario internacional sobre experiencias de alternatividad penal en procesos de paz

Seminario internacional sobre experiencias de alternatividad penal en procesos de paz

Síntesis de las ponencias presentadas en el seminario organizado por la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona en el Parlamento de Cataluña (2004), elaborada por Miller Dussán.

 

Hernando Valencia Villa de la Universidad Carlos III, Madrid y Carlos Gaviria Díaz, hoy senador del PDA y entonces candidato presidencial.

 

 

El evento fue organizado por la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, entidad comprometida con el estudio de procesos de paz y con la búsqueda de soluciones políticas y negociadas en los conflictos armados. Su director Vincens Fisas durante la apertura del Seminario enfatizó el especial compromiso con el pueblo colombiano, “un pueblo hermano que se merece un futuro de paz y Justicia”.

 

Se refirió igualmente al proceso de desmovilización de las autodefensas y al Proyecto de Ley de Alternatividad Penal en los siguientes términos:“Una correcta desmovilización de las autodefensas y desmonte del paramilitarismo será muy importante para diseñar en un futuro próximo un proceso justo y equilibrado que haga posible una negociación con las guerrillas. Si la desmovilización de las Autodefensas se hace mal y con impunidad, se puede pagar muy caro en cuanto a encontrar posibilidades reales de avanzar hacia la paz”.

 

“El debate actual sobre la aplicación de la justicia en Colombia no debe obviar, por ejemplo, la reparación de los atentados cometidos contra la libertad y la seguridad de tantas personas, y en virtud de las obligaciones que se derivan de la ratificación de los instrumentos internacionales del derecho internacional de los derechos humanos y del DIH”.

 

“Un proceso donde únicamente se contemple la desmovilización de una parte de los actores, está condenado al fracaso si no es capaz de abrir la puerta a compromisos mayores que permitan una solución política y negociada con el resto de actores”.

 

“Ningún proceso de paz puede completarse si no se escucha a las víctimas y se concierta con ellas una reparación justa. En todo caso, siempre es la sociedad, no el Estado ni las élites en conflicto, quien acaba decidiendo el modelo de justicia, reparación y reconciliación, pues es la sociedad, la gente de a pie, la que ha sufrido en carne propia, la muerte, el exilio, las desapariciones, el secuestro, los atentados, los desplazamientos, la tortura y el miedo.“

 

Se debe construir un inteligente equilibrio entre lo que es capaz de hacer la sociedad colombiana y lo que pueda aportar la sociedad internacional”.

 

Por su parte, Esteban Beltrán, Director de Amnistía Internacional España manifestó que “el proceso de desmovilización de los grupos paramilitares tiene graves fallos. El gobierno colombiano está permitiendo que los miembros de los grupos paramilitares desmovilizados vuelvan a ser reclutados legalmente. Porque lo que en realidad se está haciendo es “reciclarlos” incorporándolos a empresas privadas de seguridad o a otras estructuras creadas por el gobierno sin tener en cuenta su participación en violaciones de derechos humanos”.

 

Agregó además que “la actual política del gobierno Colombiano no ha traído consigo una mejora sustancial de la situación de los derechos humanos porque concede impunidad a los autores de violaciones de derechos y permiten que estas continúen. Esta política amenaza con privar a las víctimas de su derecho a la verdad, la justicia y la reparación plena”.

 

Hizo referencia a que todas las partes que intervienen en el conflicto interno (las fuerzas armadas, en colaboración con grupos paramilitares y la guerrilla) son responsables de graves y sistemáticas violaciones de DD. HH y del DIH. Enfatizó que en el caso de Colombia ha aumentado el suministro de armamento a los guerrillas, incluidos grandes cargamentos de Perú y Venezuela. En los últimos años EE.UU., Francia, Alemania, España y Sudáfrica han suministrado grandes cantidades de armas ligeras a las autoridades colombianas y, en los últimos días el propio gobierno de Colombia ha admitido la compra de tanques a España para utilizarlos en el conflicto armado, sin que se sepa que exista alguna condicionalidad en el ámbito de los derechos humanos”.

 

Sobre el particular informó de la solicitud de A.I. de congelación de la venta de armas que hará España a Colombia condicionada a que el país cumpla las 24 recomendaciones de Naciones Unidas en derechos humanos y no existan garantías de que los tanques, obuses y aviones españoles no se usarán "contra civiles inocentes". Como soluciones propuso enfrentar la impunidad de todos los culpables directos a través de los mecanismos nacionales y del Tribunal Penal Internacional. La regulación del comercio de armas que haga efectivo los embargos y que prohíba la exportación de armas a los países con sistemáticas violaciones de los DD. HH. y, sanciones a los gobiernos y grupos armados que sigan cometiendo crímenes de guerra o de lesa humanidad.

 

James Lemoyne, representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas para Colombia, señaló que en los procesos de paz, negociación y reconciliación es imposible olvidar la demanda de justicia: “No es aceptable contemplar la impunidad en negociaciones de guerra. La demanda de perdón y amnistía no se puede garantizar sin el conocimiento de la verdad y la reparación de las víctimas”.

 

Lo más importante es vincular a la sociedad en los procesos de reconciliación, agregó. Sin embargo, cree que una la negociación bien hecha con los paramilitares es posible y necesaria no obstante la complejidad del proceso por las características del paramilitarismo y la continuidad de la guerra por parte de los grupos insurgentes. Considera de suma importancia la mediación de la OEA, pero le preocupa que la Ley de Alternatividad no contemple una “comisión de la verdad” ni los mecanismos para garantizar las demandas de las víctimas.

 

Roberto Garretón, representante para América Latina y el Caribe del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos insistió en que en la demanda por la verdad, justicia y reparación hay que enfrentar todas las dimensiones de la impunidad: la jurídica, la política, la moral y la histórica a través de dos valores éticos y dos instrumentos jurídicos y políticos. A la impunidad política, histórica y moral se oponen el valor de la verdad y como instrumento moderno las Comisiones de la verdad y a la impunidad jurídica, el valor de la justicia a través de los tribunales nacionales, y cuando no funcionan, los tribunales extranjeros operando en la base de la jurisdicción universal y los tribunales internacionales.

 

Michael Fruhlinng, director de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia declaró que dado “el carácter pluridimensional del conflicto armado interno exige para su cabal superación un enfoque multiforme e integral que implica para el Estado la implementación de medidas en los campos Político Democrático y del Estado de Derecho; de las políticas económicas, sociales y humanitarias; el de las políticas militares y el de la adopción y puesta en práctica de una estrategia de negociación adecuada con los grupos armados e ilegales”.

 

Subrayó que en las acciones emprendidas para poner fin al conflicto armado, “deben tener el reconocimiento y las garantías de los derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación” y reconoció la importancia de un debate público en torno a la propuesta gubernamental de alternatividad penal sobre cuyos principales aspectos expresó sus observaciones y recomendaciones.

 

El alto funcionario planteó que para honrar el derecho a la verdad “todo proceso de negociaciones para la paz entre el Estado colombiano y grupos armados al margen de la ley” deberá tener una “comisión de esclarecimiento” o extrajudicial que, “en condiciones de independencia e imparcialidad, esclarezca los factores políticos, sociales y económicos que contribuyeron al conflicto armado interno y a la crisis de derechos humanos” en Colombia.

 

Natalia Springer, consultora experta en Justicia Transicional al cuestionar el Proyecto de Alternatividad Penal sostuvo que “no es la aplicación de la justicia sino las decisiones de impunidad las que generan situaciones de no reconciliación” y que “existen mecanismos alternativos que combinados con los tradicionales son efectivos para la reconciliación”. Hizo una propuesta sistemática de los mecanismos como contribución al caso colombiano.

 

Luís Carlos Restrepo, Alto Comisionado de Paz de Colombia, planteó que “frente a la desconfianza colectiva frente a negociaciones políticas con guerrilleros el mandato se enmarcó en la seguridad democrática que incluye la salida negociada”. Precisó que el debate se centra en la forma de alcanzarla y, desde el gobierno, se optó por “la combinación entre la acción militar y la persuasión”. Se refirió a la necesidad de la negociación con mediación internacional a partir de la “declaratoria unilateral de cese de hostilidades por parte de los grupos ilegales”.

 

Frente a la Alternatividad Penal sostuvo que el proyecto se rige por los valores de la verdad, justicia y reparación. Sin embargo, reconoció la existencia de cuestionamientos en figuras como “la libertad condicional” la “no extinción de dominio ni extradición”, entre otras, y la importancia del debate promovido desde el Parlamento. Concluyó manifestando que el Gobierno debe acoger las decisiones que finalmente adopte el Congreso.

 

Catalina Díaz Gómez, en representación de la Comisión Colombiana de Juristas expresó que “el Proyecto de Ley 85 del 2003 es inconveniente y contrario a la Constitución Política y a las obligaciones internacionales del Estado Colombiano en materia de derechos humanos porque no garantiza los derechos a la verdad, la justicia y la reposición”. Denunció que además de que las penas previstas por el Proyecto de Alternatividad “son irrisorias”; el Estado renunciará a la justicia y que las víctimas no recibirán reparación alguna, el Proyecto legitimará una serie de bienes y fortunas adquiridos de forma ilegítima (gracias a la violencia y/o el narcotráfico)”.

 

En relación con las recomendaciones y propuestas se sostiene que una “alternatividad penal inspirada en una genuina conveniencia para el bien común implica, en relación con los paramilitares en Colombia, la consideración de la responsabilidad que tienen y han tenido en el fenómeno el Estado y los agentes estatales, así como el desmantelamiento definitivo de sus apoyos. También debe incluir la consideración de la responsabilidad de las personas que hayan financiado y respaldado la actividad de los grupos paramilitares, para garantizar su total desarticulación. De lo contrario, no se producirá más que un simulacro de paz”.

 

Hernando Valencia Villa (Universidad Carlos III, Madrid) con relación al proyecto de Alternatividad Penal sostuvo que “no solo no contribuye a la solución civilizada del conflicto armado sino que también puede generar un nuevo ciclo de barbarie e impunidad, de venganza y violencia en el país”. Agrega que “la propuesta no parece ser otra cosa que una amnistía general para los grupos paramilitares; omite toda sanción penal para los crímenes de guerra y de lesa humanidad, reduce la reparación de las víctimas a gestos simbólicos y arriesga el establecimiento de la verdad pública y la construcción de la memoria histórica al ponerla en manos de una débil Comisión de Verificación cuyas composición y funciones también quedan confiadas a la discreción presidencial”. Concluye indicando que “el conflicto armado interno y la catástrofe humanitaria resultante no pueden superarse sin un proceso de paz, reconciliación nacional y transición a la democracia, el cual exige a su vez un cambio de régimen político y social”.

 

Carlos Gaviria, senador de Colombia propuso un debate deontológico a partir de los postulados de la Constitución Política de 1991 a la que denominó “Carta de Paz” por tratarse de un camino hacia “una democracia auténtica de derechos y libertades”. Partió de considerar que “la justicia no es un obstáculo para lograr la paz” sino todo lo contrario “es garantía de una paz duradera”. La pregunta según el senador es ¿para qué se sanciona? para lo cual hay que tener en cuenta la tradición jurídica desde las escuelas retributiva y preventiva. Se preguntó si “es legítimo que un jalador de carros pase 8 años en una cárcel y que a un responsable de graves delitos contra la humanidad no le ocurra nada”.

 

Pero más importante aún es el cuestionamiento de ¿quién perdona? Y si ¿acaso el Estado es victima? Concluyó resaltando la importancia de estudiar las propuestas de Natalia Springer, sobre el particular, y la necesidad de recoger los postulados y experiencias que sobre Alternatividad Penal se han difundido durante el Seminario.

 

Gladys Ávila en representación de la Asociación de Familiares de Detenidos- Desaparecidos –Asfades- subrayó que una política de paz, “debe plasmar postulados que permitan garantizar nuestros derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral”. Agregó que “las víctimas y los familiares no podemos aceptar una reconciliación que tenga como base un perdón ligado a los crímenes de lesa humanidad, amparados en leyes de punto final u otros mecanismos de impunidad”.Insistió en que el proyecto de Ley de Alternatividad “no tiene legitimidad, pues no fue gestado y elaborado sin consultar y sin discusiones previas con los diferentes sectores de la sociedad”. Concluyó señalando que una verdadera política de paz debe ser producto de “una concertación amplia donde confluyan todos los sectores priorizando el sentir de las víctimas, con el acompañamiento de una comisión constituida por órganos internacionales de Derechos Humanos”.

 

Rafael Pardo, senador de Colombia al referirse al Proyecto inicial de Alternatividad Penal del Gobierno planteó que “está en contravía de los principios de proporcionalidad, igualdad y ruptura de la separación de poderes”. Tampoco, “tiene los elementos para garantizar la paz, no asegura la desmovilización ni desestimula la delincuencia, cubre cualquier tipo de delitos y no garantiza la seguridad jurídica de quienes se acogen al beneficio”.

 

Señaló que “no me gusta la Ley sino la idea de negociar con las autodefensas por ser conveniente” y por estar regulada legalmente cuando se trata de “mandos unificados”. Agregó que el esfuerzo por una sola mesa de negociación es importante al igual que la verificación por parte de la OEA.

 

Destacó las Audiencias Públicas que se están desarrollando en el Congreso con la participación de expertos, partidos políticos, altos funcionarios del Estado, ciudadanos y las regiones. Al indicar que “las autodefensas son consecuencia del conflicto, el problema no es solamente armado sino económico, político y social” razón por la cual se requiere de “una política de extinción de dominio para suprimir el estímulo económico que nutre a las autodefensas, una respuesta de seguridad donde hay grupos de autodefensa, permitir la organización política de las mismas y una respuesta institucional a los sectores armados de ser sustitutos del Estado”. Concluyó manifestando que las “audiencias han dado la materia prima y el gobierno debe modificar la Ley”.

 

José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, manifestó que es esencial que no se ignore la demanda de justicia y la importancia de fortalecer el Estado Social de Derecho: “nos preocupa el proyecto del gobierno porque protege a personas –bien sean paramilitares o de la guerrilla– que han planeado, dirigido o ejecutado varios de los crímenes más atroces que se hayan cometido en nuestra región”.Vivanco leyó un párrafo de la revista The Economist en el que se daba cuenta de cómo los 850 paramilitares desmovilizados en Medellín regresaron a las calles tras un programa de rehabilitación de tres semanas. Y preguntó: “¿es este el modelo a seguir?”.

 

Recordó que existe consenso en la Comunidad Internacional de la obligación de las gobiernos de derogar normas que favorezcan la impunidad y que atenten contra los derechos humanos.

 

Una observación general a los anteriores postulados permite afirmar que los ponentes colombianos y extranjeros coinciden en señalar que un verdadero proceso de reconciliación nacional no es posible sin el establecimiento de la verdad (memoria) la justicia (castigo) y la reparación de las victimas, razón por la cual el gobierno colombiano debe modificar el proyecto de Alternatividad Penal a partir de las exigencias y propuestas provenientes de diversos actores de la sociedad colombiana y de la comunidad internacional.

 

Espero con la divulgación de esta síntesis aportar elementos para la reflexión acerca de la necesidad de comprometernos en la búsqueda de salidas políticas al conflicto colombiano.

Coyuntura y procesos de paz en Colombia

Coyuntura y procesos de paz en Colombia

Trascripción de la intervención de Miller Dussán realizada en la Casa de Mon el 27 de febrero de 2002, a propósito del panel "Coyuntura política y proceso de paz en Colombia" organizado por el Regidor de Participación Ciudadana y Solidaridad, Pere Alcocer. Participaron también Francisco Santos en representación de la Fundación País Libre y Daniel Pecaut de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París.

 

Francisco Santos, entonces representante de la Fundación País Libre; Miller Dussán; Pere Alcober, regidor de Participación Ciudadana y Solidaridad; Daniel Pecaut de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París (de izq. a der.).

 

 

A partir de los años 80 se inicia la historia de los procesos de negociación política entre el Gobierno Colombiano y los grupos guerrilleros. El primer intento surge en el Gobierno de Belisario Betancourt en 1985 quien nombró una Comisión de Paz y acordó la estrategia de negociación en tregua que consistía en la generación de escenarios para legalizar la oposición armada otorgándole garantías a movimientos de izquierda que permitieran convertir su poder militar en poder político y cese general del fuego ofensivo con verificación bilateral.

 

El resultado inicial fue la creación de la Unión Patriótica (UP) como expresión política del movimiento insurgente, integrada por el Partido Comunista y diversos sectores de la izquierda colombiana que en las elecciones del 1984 llegó a tener una importante representación parlamentaria.

 

El resultado final fue la ruptura del proceso en 1987, el exterminio de líderes de la UP: (3500) por parte del paramilitarismo a través de la guerra sucia o guerra de baja intensidad dentro del contexto de la confrontación este-oeste, Estados Unidos y antigua URSS, según la cual la izquierda era considerada como subversión.

 

Las valoraciones críticas parten de considerar que el fracaso obedeció a la oposición de los militares y los gremios económicos que acusaban al presidente de entregar el país a las guerrillas; a la naturaleza del modelo inscrito en la estrategia de las FARC de "combinación de todas las formas de lucha"; la toma del Palacio de Justicia por parte del grupo insurgente M-19 y el avance del paramilitarismo.

 

En 1989 se produce un nuevo intento de negociación en tregua durante el Gobierno de Virgilio Barco con el M-19, el Quintín Lame, el EPL, en lo que se conoce como modelo centroamericano. La nueva estrategia implicaba la desmovilización y el desarme a cambio de garantías políticas y compensaciones económicas.

 

Como resultado de este modelo se logró la reinserción de combatientes a la vida civil y la realización de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

 

Este proceso se cumplió en el contexto de la caída del muro del Berlín. Sin embargo, se produjeron circunstancias críticas como el bombardeo a Casa Verde, sede del Secretariado de las FARC, el mismo día en que se elegían los constituyentes, lo cual implicaba la no aceptación por parte de los principales grupos insurgentes -las FARC y el ELN- de los resultados de la Constituyente. A lo anterior se suma el asesinato de tres candidatos presidenciales, dos de la UP y Luís Carlos Galán del liberalismo por parte de los grupos paramilitares apoyados por el narcotráfico. El M-19 que había logrado una alta representación en la ANC se diluyó como proyecto político alternativo y se mantuvo la guerra de baja intensidad no obstante la caída del Muro de Berlín.

 

El último experimento fallido inició en 1988 con el mandato del Presidente Andrés Pastrana. Se trata del modelo de negociación en guerra con las FARC, concebido como estrategia que reconoce la legitimidad de los intereses en conflicto de las partes claves involucradas.

 

Esta negociación se desarrolló a través de una agenda común que hace referencia a aspectos estructurales relacionados con el cambio del modelo económico, las reformas agraria, urbana, política, educativa, judicial, fuerzas armadas, Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, entre otras. Se considera uno de los avances más significativos en el proceso. Este proceso se desarrolló a través de dos Planes: El Plan A, denominado ‘zanahoria' y el plan B oculto calificado como ‘plan garrote'.

 

El Primer plan establecía la creación de un espacio para la negociación: 42.500 Km.2 denominado por el presidente ‘Laboratorio de Paz' o por otros ‘Zona de Distensión'. Las reglas iniciales establecían que el gobierno de los cinco municipios de la zona sería el elegido conforme a la Constitución. Se creó una Policía Cívica por acuerdo entre las partes bajo la dirección de los alcaldes. La seguridad de la región estaba bajo la responsabilidad de las FARC. La justicia, finalmente se la adjudicó esta organización (supresión de la fiscalía y funcionamiento de la oficina de quejas y reclamos). En la zona no operarán las fuerzas militares. Se previó una comisión de verificación.

 

Se construyeron igualmente escenarios para el debate y la negociación como las ‘Audiencias Públicas' organizadas por un ‘Comité Temático' bilateral con el propósito de escuchar diferentes propuestas de las organizaciones sociales, gremios económicos, personalidades, relacionadas con los temas de la agenda común. Las primeras 23 audiencias realizadas en Villa Nueva Colombia (Los Pozos, San Vicente del Caguán) se refirieron al tema crecimiento económico y generación de empleo, donde se presentaron 2.500 propuestas que según lo acordado por las partes, una vez sistematizadas, deberían ser objeto de estudio por parte de la Mesa Nacional de Diálogos y Negociación. A nivel internacional se realizaron diálogos sobre modelos de desarrollo exitosos y sistemas políticos, entre otros, en España, Suiza, Roma, Noruega y Suecia; y uno específico sobre política antinarcóticos con presencia de varios países en el Caguán.

 

Paralelamente se creó una Mesa Especial sobre mecanismos y acuerdos diferentes a la agenda común encargada del estudio de propuestas en torno a intercambio de prisioneros de guerra, creación de comisiones de verificación y acompañamiento, humanización del conflicto, cese del fuego y hostilidades, entre otros.

 

De manera oculta funcionó el Plan B que dependía de la misma naturaleza del modelo de negociación en medio del conflicto y de la confrontación de los intereses de fondo. El Estado buscaba el fortalecimiento militar a través del Plan Colombia para negociar barato: despeje a cambio de reinserción.

 

Las FARC con su estrategia de ‘combinación de todas las formas de lucha' pretendían ahorrarse la guerra para cambiar el modelo de producción. De todas maneras dejaban abierta la posibilidad de la negociación.

 

No se pueden desconocer los resultados positivos del modelo:


  • La agenda pactada entre el Gobierno y las FARC, además del temario, expresa una nueva conceptualización de la paz, como estructural o positiva, es decir, Paz con justicia Social.
  • Las audiencias públicas y el Comité Temático, reconocían en cierta medida que la paz no es un asunto de cúpulas sino que implica la participación de la sociedad.
  • La zona de despeje, tan controvertida, había sido un escenario de cogobierno donde la insurgencia corría el riesgo de deslegitimarse si aplicaba las mismas prácticas de la política tradicional.
  • La creación del Movimiento Bolivariano como una posibilidad de dar relevancia a lo político sobre lo militar.
  • La firma de un acuerdo de intercambio de prisioneros enmarcado dentro del DIH abrió posibilidades de humanización del conflicto.
  • El acompañamiento de la comunidad internacional facilitó la distensión en momentos críticos de posible ruptura y abrió posibilidades de mediación.
  • Movilización de organizaciones sociales en defensa de la solución política.
  • Este proceso se cumplió en una coyuntura compleja caracterizada por varios factores:
  • Hegemonía político-militar de Estados Unidos después de la caída del Muro de Berlín.
  • La Pax americana como garantía de una zona de libre comercio hemisférico (ALCA) a través de la imposición del Plan Colombia.
  • La política antinarcóticos de intensificación de las fumigaciones cuyos efectos han sido contrarios: a mayor fumigación mayor incremento de la producción del cultivo. Oposición a la legalización bajo el control de los países desarrollados.
  • Narcotización de la guerra. Estados Unidos ha utilizado el argumento de la droga para hacer la guerra que es otro negocio que los llena de dólares. Se conoce que la coca está siendo desplazada por drogas químicas, lo cual supone producción y consumo en el mismo sitio. Colombia está importando ‘éxtasis'.
  • Imposición de las políticas del FMI, de subsanar el déficit fiscal para garantizar el pago de la deuda externa (2001 se destinó el 41% del presupuesto nacional para el pago del servicio de la deuda).
  • Neoliberalismo económico que ha dejado como resultado el crecimiento de la ‘bomba social': concentración de la riqueza.("Mientras en 1990 el 10% de los colombianos más ricos tenía ingresos 40 veces mayores que los del 10% más pobre, en el año 2000 esa proporción se había elevado a 60 veces". "Casi 33 de los 43 millones de colombianos son pobres y 9 de ellos viven en la miseria" Estudio de Planeación Nacional).

 

A partir de la Guerra contra el terrorismo funcionarios de Washington decidieron que las organizaciones guerrilleras pasaron de ser narcotraficantes a terroristas que amenazan la seguridad hemisférica e insinúan la eliminación de las restricciones sobre el uso de la ayuda militar a fin de apoyar al Estado Colombiano en la lucha contra la insurgencia. Además, se nombra a Otto Reich, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental (halcón aliado de los ‘contra' en Nicaragua) y se entregan 14 helicópteros Blackhawk al ejército nacional en momentos en que el proceso de paz se interrumpía.

 

"La transformación de las estrategias estadounidenses en Colombia tiene una correlación paradójica con la forma en que Hollywood ha representado las amenazas globales y, en particular, su tipificación de la crisis colombiana. Películas como ‘Prueba de vida' (2001) y ‘Collateral Damage' (2002) identifican a la guerrilla colombiana, que secuestra extranjeros y cuyos atentados trascienden las fronteras nacionales, como un ‘nuevo enemigo' en el contexto internacional" como lo advierte Arlene B. Tickner.


  • Deslegitimación del Estado al no tener el monopolio de la fuerza debido al fortalecimiento militar de la insurgencia, el paramilitarismo, los grupos privados de seguridad, etc. y crisis de gobernabilidad ante la incapacidad de atender las necesidades básicas de la población.
  • Deslegitimación progresiva del proyecto político de la insurgencia producto de acciones que afectan a importantes sectores de la sociedad (‘pescas milagrosas', secuestros, aplicación de la ‘norma 002' de impuestos, destrucción de la infraestructura, etc.).
  • Tendencia a la atomización y desintegración de los partidos tradicionales, Liberal y Conservador que en la actual coyuntura electoral se dedican únicamente a avalar para las corporaciones públicas a las microempresas electorales clientelistas y corruptas a nivel regional e incluso a candidatos que respaldan a las autodefensas.
  • Legitimación de proyectos autoritarios como el de Álvaro Uribe quien hoy encabeza las encuestas de intención de voto y la presión por la salida militar del conflicto.
  • La inexistencia de cohesión de la denominada sociedad civil por la polarización de intereses.
  • Crecientes violaciones de los derechos humanos y del DIH.
  • Destrucción de ecosistemas estratégicos con la política de fumigaciones.

 

La ruptura del proceso: de Eros a Tánatos: Una tragedia anunciada

 

Primero hay que tener en claro que el gobierno aceptó negociar en medio de la guerra al calor del triunfo electoral de 1988 cuando los entendimientos con Manuel Marulanda, jefe de las FARC fueron decisivos para el triunfo electoral de Andrés Pastrana. Esto implicaba el reconocimiento político del estatus de beligerancia y las formas de financiación del grupo insurgente. El 20 de enero de este año, cuando estábamos ad portas de la ruptura, gracias a la mediación internacional, se estableció de nuevo la prórroga del proceso con una agenda precisa para definir una posible tregua para disminuir el conflicto con verificación internacional a partir del 7 de abril.

 

En el acuerdo se mantuvo la idea originaria de continuar la negociación en guerra. En ese sentido, como lo señala la revista Semana en su última edición la ruptura era inevitable, "no como producto del secuestro del senador liberal Eduardo Gechen por cuanto las FARC no estaban violando ninguna letra del acuerdo que se había firmado sino el espíritu de reconciliación nacional que es un concepto más simbólico que jurídico".

 

La decisión de si se debía esperar hasta el 7 de abril o romper antes se tomó teniendo en cuenta dos factores: Primero, Pastrana ya no tenía ningún espacio político después de la última acción de las FARC y, segundo, tanto el presidente como la insurgencia eran conscientes que si bien las negociaciones avanzaban en algunos puntos no iba a existir una tregua real con verificación, por cuanto los militares no aceptarían que los inmovilizaran en todo el territorio nacional ni la guerrilla estaba dispuesta a concentrar a todos sus efectivos en el Caguán, desmovilizando los casi 100 frentes que operan en todo el país. Pero además, la tregua implicaba la liberación de los secuestrados y a no continuar con esta práctica repudiable.

 

Sobre este punto tampoco había acuerdo. En consecuencia, lo que se iba a firmar el 7 de abril no era una tregua sino mermar el conflicto que no solucionaba los dos problemas centrales: localización y secuestro. Un acuerdo con estas limitaciones y una opinión pública insatisfecha por los escasos resultados del proceso presionaría al presidente a levantarse de la mesa de negociaciones y a ser acusado por las FARC como un retiro unilateral del gobierno y responsabilizarlo por el fracaso. La otra alternativa de prorrogar el proceso hasta el siete de agosto en esas condiciones precarias provocaría mayor indignación nacional convirtiendo la posible elección de Álvaro Uribe en un gran plebiscito nacional contra la zona de distensión. Sería una acción humillante que le impedía a Pastrana ocupar "un lugar en la historia" como lo manifestó en el discurso de ruptura.

 

Por lo anterior según analistas "el presidente no tuvo que sufrir para tomar la decisión cuando le informaron del secuestro del Avión de AIRES con el senador Gechen. Pero como era conciente de que había aceptado la negociación en medio del conflicto le tocó hacer un poco de malabarismo conceptual para justificar el rompimiento cuando en su discurso de ruptura dijo que las FARC estaban cometiendo múltiples actos ilícitos en la Zona de distensión"; hechos estos que ya habían sido denunciadas por el Senador Germán Vargas Lleras, razón por la cual hoy se sostiene que la inverosímil versión presidencial fue aceptada con complicidad colectiva.

 

Claro está que Pastrana contó con la torpeza de las FARC de secuestrar civiles en un avión comercial lo cual atenta contra el DIH, circunstancia que le permitió denunciarlo como un acto de terrorismo, que encajaba perfectamente en los nuevos valores que imperan en el mundo después del 11 de septiembre con lo cual lograba resolver las contradicciones con los Estados Unidos que venían presionando la ruptura por cuanto para el Gobierno de Bush, las FARC son una organización terrorista. Después de la ruptura, el Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Bernard Aronson declaró que "Colombia entrará de lleno a ser parte de los planes de la administración Bush en su guerra contra el terrorismo"

 

El modelo de negociación en medio de la guerra entró en crisis irreversible como consecuencia de haberse centrado más en los mecanismos (Plan B) que en la agenda común lo cual condujo al escalamiento del conflicto, la deslegitimación del proceso y de los actores directos gobierno- FARC cuya expresión política es el fortalecimiento de los proyectos autoritarios que favorecen la política global de los Estados Unidos de lucha contra el terrorismo y la imposición del ALCA.

 

El terror que se impuso recientemente que sin duda tenía objetivos políticos y militares en relación con el 7 de abril fecha en que vencía el plazo de la Zona de distensión, estaba en contravía del rechazo que siente la gente hacia el terror y la violencia que paradójicamente los conduce a apoyar proyectos autoritarios y cuyas víctimas van a ser los movimientos contestatarios.

 

No cabe duda que la lógica de la guerra impuso sus reglas de juego tanto al Gobierno como a las FARC, mediante acciones y despliegue de fuerza que condujeron al fracaso del actual proceso de paz y que contribuyó a que los insurgentes perdieran el norte político en la conducción de las conversaciones. Las recientes acciones de las FARC dirigidas contra la infraestructura económica, el derribamiento de las torres eléctricas, los atentados contra los acueductos, el asedio bélico contra la población civil han terminado desvirtuando la intención de búsqueda de la paz con justicia social.

 

Paradójicamente el Gobierno de Pastrana por su parte nada tenía que ofrecer en el proceso de paz por cuanto la política económica del Estado colombiano-empleo, tierras, petróleo- depende en últimas del FMI y de la Organización Mundial del Comercio; la lucha contra el paramilitarismo está en manos de quien hasta ahora lo ha generado, financiado y protegido y el Plan Colombia no ha sido un pacto sino una estrategia impuesta por los Estados Unidos.

 

La ruptura se produce en una coyuntura de extrema incertidumbre que plantea nuevos escenarios críticos:

 

Primero: Tánatos o la derrota del Talibán: La política de lucha contra el terrorismo no dejaría ningún espacio a la negociación política distinto al sometimiento de las FARC después de haber sido derrotada militarmente por cuanto no se le podría reconocer ningún estatus político. La ilusión del triunfo militar subyace en los discursos que sostienen que las Fuerzas Armadas fortalecidas militarmente durante la administración Pastrana, con más presupuesto, con la cooperación militar y de inteligencia por parte de Estados Unidos, la declaratoria del Estado de conmoción interior y el reclutamiento de un millón de colombianos civiles sería la mejor estrategia de sometimiento del adversario.

 

Frente a este escenario surgen múltiples interrogantes:

 

¿Es posible ganar una guerra si la conducción de la misma está en manos de una institucionalidad deslegitimada? ¿Puede conducir la guerra la actual administración que demostró ser incapaz de conducir la negociación? ¿Es razonable que un país quebrado y descompuesto a punta de impunidad, con un Estado de bolsillo y manejado por intereses creados, anhele un principio rector basado en una sólida autoridad? ¿Qué ocurriría si la guerra que se propone no puede ser convencional? ¿No se estaría legitimando la acción del paramilitarismo, la guerra irregular y sucia que se intensificaría aún más por la superioridad aérea de las Fuerzas Armadas? ¿Es posible ganar una guerra con las recetas del FMI?

 

Es evidente, como lo advierte el sociólogo Alfredo Molano que "la eficacia de la guerra sucia obligará a poner entre paréntesis la Constitución con los nuevos estatutos de seguridad y con su aplicación se esconderán las crecientes violaciones de los Derechos Humanos y del DIH. Los medios serán fuertemente autocensurados, el paramilitarismo ganará espacio político y crecerá militarmente, poniendo en cuestión el poder de la fuerza pública y degradando la guerra a niveles que podrían justificar la intervención Humanitaria de los Estados Unidos, cuya participación desplazará los buenos oficios de la ONU y de los países amigos de la negociación".

 

Existe igualmente un serio cuestionamiento a la fórmula reiterada de combatir a la subversión con represión militar cuyo efecto ha sido el mismo durante medio siglo: el fortalecimiento de la insurgencia, abonado por el recrudecimiento de la violencia, razón por la cual el candidato presidencial Luís Eduardo Garzón pronostica que el gobierno y la guerrilla tendrán que volverse a ver las caras después de otro millón de muertos.

 

Hoy se ha comenzado a cuestionar la afirmación según la cual tenemos un ejército más profesional y mejor armado por cuanto no ha sido capaz de responder con eficacia la contraofensiva de la insurgencia. Para tener un ejército eficaz habría que renunciar a toda inversión social, incrementar la militar y sacrificar la democracia.

 

De otra parte, como sostiene Antonio Caballero el resultado de las ofensivas contraguerrilleras ha sido el fortalecimiento de la guerrilla debido a los desplazamientos, huérfanos, sobrevivientes del exterminio de la izquierda que han ido a parar en brazos de la subversión.

 

La vuelta a Eros: negociación política en otros escenarios

 

Después de empezar a despertar del sueño patriotero de tánatos por los escasos resultados post Caguán, importantes sectores de la opinión nacional que a través de los medios atizaron la guerra, una vez conocieron la declaración de las FARC en el sentido de que hablarían con un futuro gobierno se apresuraron a manifestar que hay que mantener "la rendija abierta de la negociación" pero con la condición de que la insurgencia de manera unilateral se someta previamente a las exigencias de cese al fuego y hostilidades que reclamaba el gobierno en la mesa de negociación a cambio de mantener la zona de despeje.

 

El doctor Álvaro Uribe, quien encabeza las encuestas de intención del voto para la presidencia de la República señaló que "las FARC le den de inmediato al país una señal de paz, que se abstenga de actos terroristas. Que decreten un cese de hostilidades y que busquen reanudar el diálogo con el Gobierno del Presidente Pastrana, a través de la comunidad internacional, sin zona de despeje, sinceramente, con avances inmediatos a favor de la paz. Eso le traería un gran alivio a la patria". Paradójica declaración en momentos en que el gobierno de Pastrana les retiró el reconocimiento de estatus político y les adjudicó el de terroristas que después del 11 de septiembre habían adquirido por decisión de Washington.

 

La opción de la guerra expresa de una u otra manera una concepción profunda de la política razón por la cual no puede estar inscrita simplemente en la salida militar como lo ha planteado Clausewitz Es por ello que no se debe descartar la negociación política al conflicto armado cuyas reglas del juego deben ser consensuadas porque de una u otra manera equivale al reconocimiento del poder del adversario.

 

El punto de partida para el reinicio de una posible negociación con las FARC debe ser clarificar la naturaleza de su organización. Hay que ser coherentes. Si se trata de una organización terrorista que ha renunciado a su ideología política de izquierda para beneficiarse de sus actividades ilícitas no puede ser considerada como interlocutora válida para el Estado por cuanto éste representa la legitimidad. En este caso la única alternativa sería aceptar las decisiones de fuerza que imponga Washington.

 

En segundo lugar: Si se le reconoce de nuevo su estatus de beligerancia y se le convoca al diálogo hay que tener en cuenta que con la ruptura el presidente Pastrana como lo plantea el doctor Gómez Buendía quemó la posibilidad de alcanzar una paz negociada con la subversión por mucho tiempo. Volver a la mesa implica valorar las nuevas condiciones de fuerza generadas por el escalamiento inevitable de una guerra que se puede transformar en irregular. Cada una de las partes intentará imponer en mejores condiciones las nuevas estrategias de negociación al no ser que una de ellas salga victoriosa e instaure una dictadura.

 

Sin embargo, no se pueden descartar la presencia de otras variables distintas a la militar con respecto a la mejor vía para alcanzar los objetivos políticos. Entre ellas la situación internacional de "cero tolerancia hacia la violencia" después del 11 de septiembre, el cambio de actitud de la Unión Europea y México hacia la guerrilla colombiana, la variable nacional del rechazo ciudadano a la violencia y el respaldo a proyectos autoritarios, además de las valoraciones éticas, financieras y sociales.

 

Considero que el modelo de negociación no fracasó por la existencia de la zona de despeje por cuanto el gobierno era consciente de que históricamente su presencia había sido inoperante y que las FARC la continuarían utilizando en mejores condiciones para fortalecerse financiera y militarmente. Hoy con el ingreso sin mayores resistencias del Ejército a las cabeceras municipales de la región queda claro que los graves problemas del país no dependían del Caguán como se utilizó especialmente por parte de los medios de comunicación privados, apoyados en las acciones atroces de la guerrilla, para presionar a la opinión pública a favor de la guerra.

 

Tanto el Estado como la insurgencia utilizaron el proceso de negociación con fines estratégicos. Para las FARC hacía parte del principio leninista de ‘combinar todas las formas de lucha' para acceder a la toma del poder. Para el gobierno, la oportunidad legítima de fortalecer el ejército a través del Plan Colombia y obligar al adversario a negociar barato, es decir, sin comprometer su política económica y social.

 

Ahí están los resultados: la ruptura del proceso y la declaratoria de guerra con lo cual se evita nuevamente sacar adelante las reformas aplazadas, en nombre de la "defensa de las instituciones", hace medio siglo. Razón tenía el editorialista del periódico El Tiempo cuando días antes de la ruptura titulaba "Crece la bomba social: Mientras la clase dirigente siga siendo indiferente a la bomba social que encierran las cifras de pobreza y de miseria cada vez mayores, será imposible imaginar un país viable con una democracia sólida. Aquí la única guerra posible es aquella en la cual los colombianos de verdad nos propongamos, no importa cuales tengan que ser los sacrificios, derrotar la pobreza y la inequidad. Es una lástima que los actos violentos de la guerrilla y el proceso de paz concentren tanta atención y le hagan sombra al que es el tema crucial de esta Colombia de comienzos de siglo".

 

Siempre he defendido la solución negociada al conflicto como única alternativa para avanzar en la construcción de la democracia real en Colombia porque es mejor una negociación imperfecta, incluso en medio de la guerra, que una guerra perfecta en donde la victoria no equivale a la consecución de la paz sino a la imposición de la dictadura. En ese sentido es alentador para los colombianos la reciente declaración del Secretario General de la ONU cuando al lamentar profundamente la ruptura del diálogo de paz y llamar a que se adopten medidas especiales para proteger a la población civil en la antigua zona de despeje, reitera que los 40 años de conflicto en Colombia requieren una solución negociada como respuesta a sus profundas causas sociales y políticas y coloca sus buenos oficios a disposición de las partes, si así lo requieren.

 

Creo que la salida inmediata es precisamente acceder a los buenos oficios del Secretario General para que a través de una mediación internacional se presione tanto al gobierno Colombiano como al Secretariado de las FARC para que sometan sus actuaciones en el campo de la guerra ante una comisión de observadores internacionales y se vayan generando mecanismos de persuasión para el reinicio de los diálogos una vez se posesione el nuevo Gobierno.

 

De igual manera se debe presionar para que en la zona de despeje funcione una comisión permanente de los Países Amigos para la protección de la población civil ante el posible asedio de los paramilitares y de los excesos del ejército y acoger la Plataforma de la Amazonía de hacer de esta zona un escenario neutral sin ningún tipo de presión militar para eventuales diálogos futuros. Lo anterior debe ser complementado con la resistencia civil a la guerra.

 

Espero como colombiano que esta opción mediadora y la acción de los movimientos sociales contra la guerra nos permita ver la luz al final del túnel para impedir la presencia arrasadora del tánatos de los Estados Unidos en nuestro país a nombre de "la justicia infinita".

Breve reseña biográfica

Breve reseña biográfica


Nació en La Plata (Huila) en 1950. Hijo de Abigail Calderón y Patrocinio Dussán. De sus padres, Miller heredará la vocación humanista. Transcurrió su niñez y juventud en el seno de un hogar de trece hermanos en medio de las dificultades de una familia sencilla y de recia disciplina.

 

En 1969, terminó su educación secundaria en el Colegio Nacional Santa Librada (Neiva); desde entonces manifestó su liderazgo y su gusto por la ciencia, la cultura y la política, al igual que muchos jóvenes de su generación.

 

Antes de ingresar a la Universidad Surcolombiana, trabajó en Ecopetrol y vivió la huelga petrolera de 1971 en Barrancabermeja. Esta experiencia marcó su vida y su compromiso con la construcción de la democracia en el país.

 

En 1983, recibe el grado de Licenciado en Lingüística y Literatura. Estudiante sobresaliente y líder de talante, ejerció la representación de los estudiantes en el Consejo Superior Universitario (CSU). También estuvo vinculado a la defensa de la educación pública, a la elaboración y negociación del Estatuto Docente. Trabajó como investigador en el Centro de Estudios e Investigaciones Docentes, (Ceid-Fecode) y más tarde será colaborador de la Revista Educación y Cultura, desde la cual se orientó el Movimiento Pedagógico.

 

Participó en la creación del programa de Medicina, en medio de la oposición de un grupo de galenos, lucha que libró al lado del ex rector Roque González.

 

Vinculado como catedrático a la Usco (1983), lideró las gestiones para establecer por primera vez condiciones laborales más favorables para los profesores por hora cátedra. Luego, como profesor de planta (1989), representó a los docentes en el CSU y trabajó por la calidad de los procesos educativos, por el mejoramiento de los programas curriculares y por el bienestar de la comunidad.

 

Cuando recibió la representación del presidente de la República en el CSU (1994), asumió con decisión la tarea histórica de la discusión y aprobación del nuevo Estatuto General de la Universidad (Acuerdo 075 de 1994) que abrió las puertas a la modernización de la Institución; que garantizó mayor participación de los estamentos en la toma de decisiones; y dio una visión y una misión a la Usco acordes con los preceptos del desarrollo humano integral y sostenible.

 

En 1992 recibe en la Universidad Pedagógica (Convenio UPN-Cinde) el título de Magíster en Desarrollo Educativo y Social. Un año más tarde, ejerce la dirección de los postgrados y logra el convenio con la Universidad Nacional para la apertura de las especializaciones en Derecho, convenio que permitió posteriormente la creación del pregrado.

 

En 1997 asume como Vicerrector Académico. Durante ese periodo su contribución tuvo que ver con la renovación curricular, la acreditación institucional, los procesos de investigación, el nacimiento de las nuevas facultades (Ciencias Sociales y Humanas, Ciencias Exactas y Naturales) y una mayor vinculación hacia el sector externo (Red de Universidades por la Paz y la Convivencia Nacional).

 

En 2000 recibe el título de Especialista en Instituciones Jurídico Políticas, Derecho Público de la Universidad Nacional de Colombia. Dos años más tarde viaja a España para iniciar los estudios de doctorado. Entre 2002 y 2004 obtiene de la Universitat Autònoma de Barcelona los grados de Master en Educación y Sociedad, el Diploma de Estudios Avanzados en Teoría e Historia de la Educación. Y finalmente en 2005 recibe el titulo de doctor en Educación y Sociedad con la calificación de sobresaliente (cum laude).

 

Fue investigador durante siete años del Grupo Interuniversitario de Trabajo en Educación Popular de Adultos con colegas de las universidades de Antioquia, Valle, Cauca y Universidad Pedagógica Nacional. Actualmente trabaja en el equipo de investigadores de la alianza Universidad de los Andes, Colciencias, Universidad de Harvard, Red Prodepaz, Fundaciones Petroleras, Universidad Surcolombiana en el proyecto “Empoderamiento de las comunidades desde los programas de desarrollo y paz y las fundaciones petroleras”.

 

Miller Dussán es casado con Isabel Cristina Gutiérrez, magíster en Educación y profesora de la Usco. Sus hijos, Oscar Andrés, es graduado en Medicina por la Usco y, Pavel Mauricio, cursa estudios de Ingeniería Electrónica en la Universidad Javeriana (Bogotá).