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SANDRA CAICEDO EDUCADORA DE LA VIDA Y LA LIBERTAD.

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La profesora de Ciencias Sociales Sandra Caicedo, en el ejercicio de la libertad de Cátedra y en coherencia con uno de los principios pedagógicos que establece que los contenidos de la enseñanza deben ser contextualizados y, en consecuencia, en aplicación del método de investigación histórico hermenéutico, durante un taller con estudiantes de 9 semestre de un colegio de Cali, se acordó realizar trabajo de campo orientado por preguntas relacionadas con el concepto de falsos positivos, quiénes fueron los encargados de planear, ordenar, ejecutar y llevar a cabo estos hechos y el papel de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en el esclarecimiento y juzgamiento de los crímenes cometidos durante el conflicto  armado colombiano, entre otros.

La pertinencia del trabajo está relacionada con dos hechos históricos del contexto actual Colombiano. Uno, la Jurisdicción Especial para la Paz –JEP- según el Auto 033 de 2021 afirma que entre el 2002 y el 2008, durante el Gobierno de Alvaro Uribe, por lo menos 6.402 personas fueron víctimas de “falsos positivos”, considerados como crímenes de lesa humanidad, ejecutados principalmente por las fuerzas militares contra comunidades vulnerables, entre ellos, los hijos de las madres de Soacha públicamente denunciados.

Otro hecho, la conmemoración el 9 de abril del Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas’, en remembranza del Lider Liberal Jorge Eliecer Gaitán, asesinado en 1948, fecha establecida como de generalización de la violencia ejercida a lo largo de los siglos por las élites y promovida por actores políticos, militares, paramilitares, grupos al margen de la Ley  y corporativos responsables de desplazar, despojar de sus tierras y asesinar a obreros, campesinos, indígenas, líderes sociales defensores de derechos humanos y del ambiente, con el único propósito de mantener el control del poder político y concentrar aún más sus riquezas en un país que se ubica en el segundo lugar de mayor desigualdad en américa latina.

La profesora Caicedo cuando indaga por qué es tan necesario que se sepa la verdad de lo que pasó en el conflicto armado colombiano, asume una posición ética digna en correspondencia con la Misión de la Comisión de la Verdad que como una Entidad de Estado “busca el esclarecimiento de los patrones y causas explicativas del conflicto armado interno que satisfaga el derecho de las víctimas y de la sociedad a la verdad, promueva el reconocimiento de lo sucedido, la convivencia en los territorios y contribuya a sentar las bases para la no repetición, mediante un proceso de participación amplio y plural para la construcción de una paz estable y duradera”.

En un país democrático desde la dirección del Ministerio de Educación Nacional, se estaría destacando como un ejemplo del ejercicio profesional, el trabajo de exploración histórica de los docentes que construyen conocimientos de manera participativa con sus estudiantes a partir de los hechos que como en el caso que se investiga, han incidido negativamente en la configuración de una identidad que algunos autores denominan “la cultura mafiosa” y con el propósito de orientar a las generaciones de jóvenes en la construcción de sus Proyectos de Vida a partir de valores como la solidaridad, la convivencia, el trabajo colectivo, el reconocimiento de la diversidad cultural y el rechazo a la violencia, a la explotación, a la discriminación social.

No es extraño que sectores políticos se hayan pronunciado acusando a la docente de “adoctrinamiento” debido a que son los mismos que promueven la guerra, han declarado “hacer trizas los acuerdos de paz” y continúan oponiéndose al trabajo de la JEP y de la Comisión de la Verdad que desde la Escuela respaldan los maestros comprometidos con los fines generales de la Educación, (Ley 115 de 1994), entre ellos “la formación en el respeto a la vida y a los demás derechos humanos, a la paz, a los principios democráticos, de convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad y equidad, así como en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad y el desarrollo de la capacidad crítica, reflexiva y analítica que fortalezca el avance científico y tecnológico nacional, orientado con prioridad al mejoramiento cultural y de la calidad de la vida de la población, a la participación en la búsqueda de alternativas de solución a los problemas y al progreso social y económico del país”.    

Es un deber solidario exaltar la labor de todos los maestros quienes como Sandra Caicedo están comprometidos con la Paz con Justicia Social y desde su espacio pedagógico contribuyen a la recuperación de la memoria, la verdad, la Justicia, la reparación y la no repetición para que nuestros jóvenes tengan la oportunidad de construir una sociedad donde pensar autónoma y críticamente no sea motivo de muerte sino de preservación de la Vida.  

 

 

10/04/2021 11:01. Autor: Miller Armín Dussán Calderón #. sin tema

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